miércoles, 3 de diciembre de 2008

Testamento de Antonio Chumbi Guamán, Principal del Pueblo de San Salvador de Mansiche



La Iglesia de San Salvador de Mansiche





El antiguo pueblo de San Salvador de Mansiche








Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas
Carlos Alberto Vega Cárdenas



Los testamentos de personajes notables son de mucho valor y confianza para reconstruir parte de la historia de nuestros pueblos. Su información es de primera mano.


Estas cartas de última voluntad demuestran el afán final de poner las almas en carrera de salvación de quienes las otorgaban, y sobre todo el deseo de poner en orden todo lo concerniente a lo vivido, tenido y gozado, para de esta manera agradar a Dios y lograr la infinita recompensa de salvación para alcanzar el cielo y un lugar cerca al ser supremo.


De allí su importancia, ya que era necesario actuar con la verdad y honestidad y arrepentimiento, en el último trance de la vida. Única y última oportunidad para estar en gracia de Dios y recibir con tranquilidad el “Dios te Perdone”.


El aporte cultural del testamento de don Antonio Chumbi Guamán, indio principal del pueblo de San Salvador de Mansiche, es muy importante: el nombre de las personas, de los valles, de las tierras, de acequias; del parentesco que existió entre personajes principales del cacicazgo de Mansiche y Huanchaco con los del cacicazgo de Moche, y cargos señoriales que en el documento se mencionan, hacen de él una fuente valedera cargada de topónimos de las lenguas que se hablaron y conservaron en el Valle de Chimo a finales del siglo XVII.





Testamento de Antonio Chumbi Guamán
(Mansiche, 13 de septiembre de 1679)


Inomini Dei amén. Sepan cuantos esta carta de testamento última y postrímera voluntad vieren como yo don Antonio Chumbi Guamán, principal de este pueblo de San Salvador de Mansiche, hijo legítimo de don Francisco Conde Chumbi Guamán y doña Calatina Chumbi y bisnieto de don Antonio Chumbi Guamán el viejo, estando como estoy enfermo en mi cama de la enfermedad corporal y sano de la voluntad en mi entero juicio y entendimiento y memoria natural, tal cual fue Dios nuestro Señor servido de me lo dar dicha enfermedad. Más temiendo de la muerte que es cosa natural, creo y confiero firmemente en el misterio de la Santísima Trinidad padre, hijo y espíritu santo tres personas distintas y un solo Dios verdadero que vive y reina para siempre jamás amén: Asimismo ruego a la serenísima Virgen Maria Señora Nuestra, quiera ser mi abogada, interceda por mi alma con su preciosísimo hijo y me ponga en carrera de salvación, asimismo ruego a todos los santos de la corte del cielo intercedan por mi particularmente al bien aventurado San Miguel Arcángel y al ángel de mi guarda quien me fue encomendado que me guardase y al bien aventurado San Antonio de Pádua , santo de mi nombre, sus fuerzan me esfuercen y sus virtudes me defiendan; con está fe y confianza hago y ordeno mi testamento en la forma y manera siguiente:

Primeramente encomiendo mi alma pecadora a Dios nuestro Señor Jesucristo que la crió y redimió con su preciosísima sangre, mi cuerpo a la tierra de la cual fue formado.

Yten, llegada que sea la voluntad de Dios nuestro Señor de llevarme de esta presente vida mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de dicho mi pueblo en la sepultura donde está enterrada mi mujer doña Beatriz Jacinta, que es la peana del altar de la benditas animas del purgatorio, allí es mi voluntad.

Yten, soy hermano fundador de la hermandad de nuestro padre San Francisco, fundada en este dicho pueblo, de donde me han de dar un hábito para mi mortaja como está acostumbrado, y se pagará seis pesos de limosna de mis bienes de limosna a la dicha hermandad. Asimismo pido a los mayordomos de dicha hermandad me acompañen con todo lo necesario que se acostumbra, así es mi voluntad.

Yten, si fuere hora competente o si no otro día siguiente, se me cante una misa de cuerpo presente con su vigilia y se pague la limosna de mis bienes.

El día de mi entierro se me canten ocho piezas desde mi casa hasta la iglesia y se pague la limosna de mis bienes.

Yten, se me pondrá la cera necesaria a la voluntad de mi albacea para el día de mi entierro, así es mi voluntad.

Yten, es la voluntad de los mayordomos de nuestro padre San Francisco me mande cantar la misa que tiene de obligación, lo dice la Constitución.

Yten, mis albaceas me hagan una honras a los nueve días y ese día se me pondrá la cera que fuere necesaria a la voluntad de mi albacea. Ofrenda como se acostumbra en este dicho mi pueblo.

Yten, se le den noticia a los mayordomos de las cofradías de que soy cofrade de la ciudad de Trujillo, como son se nuestra Señora de Loreto y de la madre de Dios de La Candelaria y del señor San Antonio de Pádua, me acompañen con sus insignias de uso y costumbre, así es mi voluntad.

Yten, digo y declaro que fui casado legítimamente según orden de nuestra santa madre Iglesia Católica Romana, con dicha Beatriz Jacinta, con la cual dicha mi mujer tengo dos hijas, la cual la primera hija llamada doña María del Tránsito y la segunda llamada Juana de la Cruz Chumbi Guamán, mis hijas legítimas y herederas universales, por tales las declaro.

Tierras.

Yten, declaro que tengo en mi poder cinco fanegadas de tierras en el asiento de Begap y por otro nombre llamado Santa catalina, las cuales lindan con las tierras de don Baltasar de los Reyes, principal de ese pueblo, y por otro lado con las tierras que dicen es de don Rafael Chaivac, difunto, por la parte de arriba linda con acequia de Minchanzau y por la parte de abajo con la acequia de la Mochica. Estas dichas tierras son de mi mujer y de mi cuñada doña Juana Feliciana, ya difuntas, estas dichas tierras se repartirán entre dos herederas que lo son doña Beatriz Jacinta y doña Juan Feliciana, primeras herederas, y es mi declaración que la parte que le tocare a mi mujer doña Beatriz Jacinta lo hereden mis dos hijas doña María del Tránsito y doña Juana de la Cruz Chumbi Guamán y de la otra mitad que le toca a doña Juana Feliciana, hija legítima de la dicha mi cuñada, y también es mi declaración que se debe a la cofradía de las benditas ánimas del purgatorio de este dicho pueblo, cuarenta patacones, los cuales eran sesenta patacones que fueron los que debía de alcance mi suegro don Pedro Chaivac, padre de la dicha Beatriz Jacinta mi mujer, tengo dados veinte pesos al mayordomo don Juan Antonio Panca, réstase debiendo los dichos cuarenta patacones y es mi voluntad que mis dos hijas doña María y doña Juana paguen veinte pesos y los otros veinte los pague Ana María, heredera de la dicha Juan Feliciana; y si luego de contado no los pagaren se arrienden dichas tierras para que se baya pagando con la plata que resultare de ellas a la dicha cofradía de la benditas ánimas, y habiéndose pagado dichos cuarenta patacones se repartan hermanablemente [roto] entre las dos dichas herederas [roto] a las dichas mis hijas en primer lugar por ser hijas de dicha mayor y lo [roto] me ha costado muchos pesos de haberlos defendido, porque lo quiso vender la dicha cofradía por la dicha deuda de los dichos sesenta pesos y por que no quedaren sin ellas y desheredadas, las defendí como dicho tengo, y en el segundo lugar se de a Ana María Feliciana, hija de doña Juana Feliciana, mi cuñada.

Yten, a San Francisco.

Yten, tengo media fanegada de tierras en el valle de Santa Catalina por otro nombre llamado Anyap, mando que los mayordomos de la hermandad de nuestro padre San Francisco de este dicho pueblo los cuide para sembrar y hacer alguna limosna para la dicha hermandad y lo tenga por la de la dicha hermandad, y es mi voluntad que el año que la sembraren, se me mande cantar una misa solemne, la cual dichas tierras las hube y heredé de mi abuela doña Juan María, que las dichas tierras es el que se trocó con unas tierras del capitán Bartolomé de Galindo y linda por la cabecera con la acequia de Michanzau y por la parte de abajo con la acequia mochica, por un lado hacia el Oriente con las tierras que dicen ser de don Juan Antosep, así es mi voluntad.

Yten, declaro que tengo siete fanegadas de tierras en el valle de Nasape, nos fue repartido desde su antigüedad por el señor obispo fray [Domingo] de Valderrama, juez visitador y medidor de tierras de este reino; después de dicha repartición vino el señor doctor don Pedro de Meneses a repartir tierras y a los indios de la comunidad de este pueblo no le repartió tierras y quedaron todas las tierras heredadas y no heredadas, lo cual quedaron indios sin tierras, porque quedó señoreando en ellas el gobernador don Antonio Chaivac. Quedaron agraviados dicha comunidad con que en esta ocasión fui a Lima a hacer diligencias del desgracio y defender estas dichas siete fanegadas de que estaba en poder de dicho gobernador, con que con mis dichas diligencias se sacó testimonio de los autos de mi querella y se sometió al Concejo de su Majestad, al cabo de cuatro años vino cédula de su Majestad en que mandó adjudicar sus tierras quitadas a los indios y a cada uno que heredaban de sus antepasados, y en esta dichas diligencias gaste muchos pesos en ir y venir [roto] de Lima y así me pertenece de la parte que me toca, esta es mi declaración.

Yten, estas dichas fanegas de tierras se han de repartir en cuatro herederos que lo soy yo en primer lugar, don Antonio Chumbi Guamán y don Pedro Rodríguez y don Andrés Chumbi Guamán y doña María; y a mí junto las tierras de los indios de mi ayllo, la cual tiene la comunidad de Moche y no le tocan a ellos sino a la parcialidad de mi ayllo que por haberlo pedido el cacique de Moche al muy reverendo padre maestro fray Francisco de Huerta Gutiérrez, juez visitador y remedidor de tierras y se lo dio su paternidad muy reverenda sin citarme a mi siendo yo parte legítima que desde el tiempo de la antigüedad nunca tuvieron tierras dicha comunidad de Moche en este dicho valle, como lo verán por la repartición del señor fray Domingo de Valderrama; para el descargo de mi conciencia lo declaro así.

Yten declaro otra suerte de tierras más arriba, que está habido pleito con don Sebastián Guamán Chumo y está vencido y los autos en mi favor, y estando en dicho pleito se lo llevó Dios nuestro Señor de esta vida a la otra al dicho Sebastián Guamán Chumo, padre de don Rodrigo Cuajuchi, estas dichas tierras lindan desde una guaquilla nombrada Pocoi para arriba hasta dar la acequia que va corriendo el valle abajo (otro si más), otro pedazo de tierras de la otra banda de la dicha acequia, la cual linda con la acequia de los indios de San Esteban hasta dar al arenal que llaman Yacayque, coge la parte y lugar donde tengo mi rancho, las cuales dichas tierras lo gocen por iguales partes las dichas mis dos hijas, que los autos están en poder del secretario Vicente Salinas, esta es mi declaración.

Yten, más declaro otras dos fanegas de tierras que están en el asiento de Chenchenco que cae en el camino real de Chicama, que es de mi mujer doña Beatriz Jacinta y de doña Juana Feliciana, la mitad de ellas le tocan a las dichas mis hijas y la otra mitad le toca a Ana María Feliciana, hija de doña Juana Feliciana, mi cuñada, con cargo que el año que la sembraren manden decir una misa rezada por sus padres y abuelos; asimismo que [no] lo dejen ni lo truequen, sino que las tengan para sustentar sus hijos, así en mi voluntad.

Yten, declaro que tengo otro pedazo de tierra que me dio el padre visitador fray Francisco de Huerta Gutiérrez, queríalo vender y pidiéndoselo yo me lo dejó para mi huerta y dichas tierras nombrado Sasape y tiene por linderos unas tapias antiguas por una parte y otra, y mando a mis dos hijas doña María y doña Juana que lo gocen por iguales partes y las cultiven más para abajo, así es mi voluntad.

Yten, declaro otra suerte de tierras con tres o cuatro acequias, nombradas Chayac, igualmente lo gocen mis dos hijas doña María y Doña Juana, estas dichas tierras lindan con las tierras de don Agustín Chaivac y por el otro lado con una cordillera que corre hacia la mira de la mar y por la parte de arriba con el camino real de carretas y por la parte de abajo con otra cordillera que está atravesando, estas dichas tierras lo compuse con su majestad como parecerá por la repartición y composición de venta y títulos que tengo, y por tanto lo hayan y gocen y hereden mis dichas dos hijas, así es mi voluntad.

Yten, más tengo otro pedazo de tierras que las compuse con su Majestad y lo he cultivado y lo cultiven mis hijas, estas dichas tierras están abajo que lindan con unos granales por la parte de hacia Trujillo y por el otro lado con las tierras de don Juan [roto] difunto, por la cabecera con unas tapias antiguas y por abajo con otro pedazo de granales hacia la mar, mando a mis dos hijas como dicho tengo, así es mi voluntad.

Yten, declaro que tengo un pedazo de tierras de sembradura de un almud de maíz que lo heredé de mi padre, el cual pedazo de sitio tengo sembrado seis pies de higueras, gocen mis hijas con todos los árboles por iguales partes, que ha sido mi huerta y he estado en posesión como también mi padre las tuvo como consta más largamente por la dicha posesión antigua, y así es mi voluntad que las hayan y gocen mis herederos, así es mi voluntad.

Yten, tengo otra suerte de tierras llamadas Balmini en el valle de Nasape y por otro nombre Conache, como parecerá por la ejecutoria, que lindan con las tierras de Miguel Guamán Chumo el Viejo y por la parte de abajo con un cerro de arena, por el lado del poniente con el río y por el otro lado con las siete fanegas de tierras de las dichas [roto] la dichas tierras nombradas Balmini entre cuatro herederos que somos el primero yo don Antonio Chumbi Guamán, en segundo lugar Pedro Rodríguez, y en tercero don Andrés Chumbi Guamán y en el cuarto doña María Chumbi, la cual se casó en el pueblo de Moche, hija legítima de don Antonio Chumbi Guamán el Viejo, principal del valle de Conache, como consta de la repartición del muy reverendo padre maestro fray Francisco de Huerta Gutiérrez, juez visitador y remedidor de tierras, se repartan entre los indios herederos como dicho tengo, así es mi voluntad.

Yten, tengo unas tierras nombradas Guatap, que me tiene hecho pleito el capitán Felipe de la Huerta, sobre decir que son suyas y no lo son, que son de mi abuelo don Francisco Cicha Guamán, cacique principal , gobernador del pueblo de Santa Lucia de Moche, que desde antigüedad fueron suyas y siempre lo poseo como tengo dado pruebas, como consta por los autos y así como nieto del suso dicho me pertenece y a mi hermano el maestre de campo don Pedro y doña Clara cacica que fue del pueblo de Santa Lucia de Moche; y está el dicho pleito en punto de sentencia y así a mi hermano el maestre de campo don Pedro Marcos lo fenezca, y habiendo salido en nuestro favor, pagado los gastos los demás herederos, lo reparta el dicho mi hermano por iguales partes, así es mi voluntad.

Yten, declaro que tengo esta casa de mi vivienda, dejo a mis hermanos como lo es el maestre de campo don Pedro Marcos y a mi hermana Clara Francisca, cacica que fue de Moche y la parte que me tocare, a mis dos hijas doña María del Tránsito y doña Juana de la Cruz Chumbi Guamán, desde donde está una huerta antigua que cae enfrente de la casa de don Thomás Chaivac, difunto, caso se saliere dueño del pedazo de abajo donde están dos pies de higueras, lo compren mis herederos y no haya pleito, así es mi voluntas. (…………………) fecho en Mansiche en veinte y tres días del mes de septiembre de mil setecientos y setenta y nueve años. (…………..).


Ante mí
Francisco Miguel Cortijo Quero
Esc. Púb.



Índice de topónimos.

Anyap. Tierras en el valle de Santa Catalina. Tierras pertenecientes a Antonio Chumbi Guamán, mencionadas en su testamento.

Balmini. Tierras pertenecientes a Antonio Chumbi Guamán, mencionadas en su testamento. 

Begap. Tierras en el asiento de Begap y por otro nombre llamado Santa Catalina. Tierras pertenecientes a Antonio Chumbi Guamán, mencionadas en su testamento.

Chayac. Tierras pertenecientes a Antonio Chumbi Guamán, mencionadas en su testamento. 

Conache. Valle mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán, tambien conocido con el nombre de valle de Nasape

Minchanzau. Acequia mencionada en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Nasape. Valle mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán, también conocido con el nombre de valle de Conache.

Sasape. Tierras pertenecientes a Antonio Chumbi Guamán, mencionadas en su testamento.


Índice de nombres de personas.

Antosep, Juan. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán

Beatriz Jacinta. Mujer legítima de Antonio Chumbi Guamán, mencionada en el testamento de éste.

Chaivac, Agustín. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Chaivac, Antonio. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Chaivac, Pedro. Suegro de Antonio Chumbi Guamán. Mencionado en el testamento de éste.

Chaivac, Rafael. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Chaivac, Thomás. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán

Chumbi Guamán el Viejo, Antonio. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Chumbi Guamán, Andrés. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Chumbi Guamán, Antonio. Indio principal del pueblo de San Salvador de Mansiche, hijo de legítimo de Francisco Conde Chumbi Guamán y Catalina Chumbi y bisnieto de Antonio Chumbi Guamán el Viejo. Testo en Mansiche el 23 de septiembre de 1679 ante el escribano público Francisco Miguel Cortijo Quero.

Chumbi Guamán, María del Tránsito. Hija legítima de Antonio Chumbi Guamán, mencionada en el testamento de éste.

Chumbi, Catalina. Mencionada en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Chumbi, María. Hija legítima de don Antonio Chumbi Guamán el Viejo.

Chumbi Guamán, Juana de la Cruz. Hija Legítima de Antonio Chumbi Guamán. Mencionada en el testamento de este.

Cicha Guamán, Francisco. Cacique y gobernador del pueblo de Santa Lucia de Moche. Abuelo de Antonio Chumbi Guamán. Mencionado en el testamento de este último.

Clara Francisca. (Chumbi Guamán) Cacica del pueblo de Santa Lucia de Moche. Mencionada en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Conde Chumbi Guamán, Francisco. Padre de Antonio Chumbi Guamán. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Cuajuchi, Rodrigo. Padre de Sebastián Guamán Chumo. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

De los Reyes, Baltasar. Indio principal del pueblo de San Salvador de Mansiche, mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Galindo, Bartolomé de. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Guamán Chumo, Miguel, el Viejo. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Guamán Chumo, Sebastián. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Huerta Gutiérrez, Francisco de la. Religioso, juez visitador y remedidor de tierras. . Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Huerta Felipe, de. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Panca, Juan Antonio. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.

Pedro Marcos. (Cumbi Guamán). Maestre de campo, hermano de Antonio Chumbi Guamán. Mencionado en el testamento de este último.

Rodríguez, Pedro. Mencionado en el testamento de Antonio Chumbi Guamán.


El documento trascrito íntegramente por los autores, existe en el Archivo Regional de La Libertad de Trujillo, en los protocolos notariales de Francisco Miguel Cortijo Quero, correspondiente al año 1679, folio 33 y siguientes. 



jueves, 20 de noviembre de 2008

Pescadores Huanchaqueros en las Playas de Santa Rosa. Documentos

Huanchaco





Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


La publicación de estos documentos se justifica en el interés que siempre se ha tenido por los pueblos de naturales establecidos en las costas del norte del Perú.

La pesca como actividad extractiva de recursos naturales marinos y los medios que se utilizaron para tal fin son muy conocidos y perviven hasta el presente.


Huanchaco, Santa Rosa, Monsefú, Ferreñafe y Lambayeque son los lugares mencionados en tales documentos que tienen como actores principales a los pescadores Huanchaqueros establecidos en esas playas para realizar faenas de pesca.






Santa Rosa - Lambayeque



El original litigio entre Huanchaqueros y pescadores de las playas de Lambayeque, es el fondo de estos documentos que en integro se dan a conocer para los interesados en estos temas:


En Lambayeque a veinte y seis de noviembre de mil ochocientos diez y seis, y para el fin indicado comparecieron ante el Sr. Don Andrés de Odiaga, sargento mayor del regimiento de milicias de caballería de Ferreñafe, alcalde ordinario de primer voto de este pueblo y sub delegado interino del partido; de la una parte don Pedro Llontop procurador del Cabildo de naturales del pueblo de Monsefú, y de la otra José Policarpo Chanduy y José Maria Ucañán, indios guanchaqueros pescadores del puerto de Santa Rosa; interviniendo el Sr. Doctor don Mariano Quezada, protector de naturales del partido y asistencia de mi el escribano:

Habiéndose leído las providencias del Sr. Gobernador Intendente y la del excelentísimo Sr. Virrey, que corren en estos autos y oídas las razones que por todos se expusieron, habiendo resultado que la pensión que los guanchaqueros han sufrido en la de un peso cada uno en cada un año, que han contribuido para el fin piadoso del culto de Santa Rosa que se venera en la iglesia del referido pueblo de Monsefú; exponiendo los de Guanchaco que su resistencia al pago proviene de que a esa exhibición no se le da la inversión para que se hace y que ignoran absolutamente el destino que se le da; alegó el procurador que cuanto expresaban era falso, como que se hallaba de mayordomo uno de los mismos guanchaqueros; resolvió dicho Sr. Juez que continúen pagando el peso por año cada uno de los individuos de Guanchaco que se contraen a la pesca en el referido puerto, el cual deberán contribuir al venerable Sr. Cura, y éste nombrará con intervención de los mismos indios, un mayordomo de entre ellos, que corra con los gastos del culto de la imagen. Que el alcalde de pescadores no le ponga tasa ni impedimento el que cada uno venda su pesca como mejor pueda, procurando sólo el pronto expendio y buen abasto del público; a cuyo fin se le manda orden suelta, apercibiéndole en cualquier contravención.

Y que uniéndose todas las acusaciones obradas por una y otra parte, se archiven, franqueándose a los interesados los testimonios que pidan: Y lo firmó el referido señor Juez, el caballero protector, el procurador de Monsefú, y no lo hicieron los guanchaqueros porque dijeron no saber escribir, de que doy fe = Andrés de Odiaga= Doctor Mariano Quezada – Pedro Llontop.

Ante mí

Juan de Dios Peralta.






El protector de naturales del distrito de esta ciudad, dice: que los indios pescadores del puerto de Guanchaco que se han retirado a las playas de Santa Rosa y Monsefú, le han representado las hostilidades que sufren y de los impuestos para permitirles la pesca, quedo por esta Intendencia un mandato repetidas veces no inquieten aquellos indios, a los que de su clase se constituyen por esos mares y playas que son comunes, ni les cobren con el nombre de piso, ni otro título, cosa alguna.

El Sr. Sub delegado vice gerente parece que miró con aprecio la disposición de Vs. Y por esto se le ha irrogado e irroga a los forasteros varios perjuicios y para consultarlos suplica a Vs. El protector, se digne mandar que el Sr. Sub delegado del partido de Lambayeque este muy a la mira de que no se les impida la pesca ni cobren cuota alguna con pretexto ser el que fuere; y que el contraviniere en esto, se le despache a la real cárcel de Lambayeque para que le sirva de freno y escarmiento a los inobedientes a los preceptos judiciales, y para ello pido y suplico así lo parezca y mande por ser de justicia.

Lambayeque 15 de marzo de 1817

Ramón Sobenes




Judicial – Intendencia. Exp. 2714. Leg. 416. Año 1817. ARLL

viernes, 14 de noviembre de 2008

La Casa Tina de Iturregui






Casa de Catalina Aguilarte de Iturregui en Lambayeque. H. Brüning, 1906
(Casa familiar ubicada en la plaza principal)


Por
Carlos Alberto Vega Cárdenas


La principal industria del pueblo de Lambayeque en la segunda mitad del siglo XVIII, fue la fabricación de jabones y cordobanes. El auge productivo de sus tinas de jabón, en el último cuarto de ese siglo, dio a Lambayeque su riqueza y antigua grandeza que hasta hoy perdura en sus evocadoras casas coloniales.





Las Torres de la Iglesia de San Pedro de Lambayeque. Alberto Sheen Cuba, 1975


A partir del siglo XIX, debido a la gran demanda de jabón, su precio fue siempre en aumento, de 15 a 30 pesos el quintal, época en la que en los alrededores de la ciudad se encontraban ubicadas siete tinas conocidas como Santa Rita de Pololó, de doña Catalina de Aguilarte; Nuestra Señora del Rosario, de don Pedro de Estela; La Soledad, de don Domingo Figueroa; San Judas, de don Juan Romualdo de Vidaurre; San Miguel, de doña Juana López; San Jacinto de doña Josefina López y Nuestra Señora del Cisne, de don Pedro Cabrera. Casas tinas en las que se beneficiaban más de 60,000 cabras al año.


Lambayeque comercializó sus jabones y cordobanes en las provincias de la sierra, siendo Lima su principal mercado. Asimismo exportó sus productos a Panamá y Guayaquil. El jabón Lambayecano logro imponerse al piurano en el mercado capitalino, al ser considerado de superior calidad.

En el opulento pueblo de San Pedro de Lambayeque, el 17 de abril de 1795, don Juan Antonio de Iturregui y Arraiz y doña Catalina de Aguilarte Vélez, celebraron el nacimiento de su primogénito, a quien, dos días después, bautizaron con el nombre de Juan Manuel Aniceto. Allí, en la más importante de las ciudades de esa región norteña pasó su niñez el futuro prócer de la Independencia Nacional don Juan Manuel Iturregui y Aguilarte. 

Don Juan Antonio de Iturregui y Arraiz fue natural de la villa de Saraus, Provincia de Guipúzcoa en el reino de Vizcaya. Fue hijo de don Pedro Iturregui y doña María de Arraiz. Procedente de Cádiz llegó al Perú el año de 1777, pasando luego a establecerse en la floreciente ciudad de Lambayeque, obteniendo pronto en el comercio de la provincia una estable situación social y económica. Casó en Lambayeque con doña Catalina de Aguilarte Vélez, hija de don Manuel de Aguilarte y doña Evarista Vélez, vecinos importantes del rico pueblo.

Los Iturregui son vascos de Guipúzcoa, que fue considerada, al igual que Vizcaya, como un solar de nobleza. El vasco Juan Antonio de Iturregui y Arraiz lucía en su escudo de armas, por el lado de Iturregui: En campo de plata un losange de sinople cargado de una torre de oro y acompañado de cuatro armiños de sable, uno en cada ángulo del escudo y bordadura de gules con ocho aspas de oro.

La casa familiar de los acaudalados señores de Iturregui y Aguilarte estuvo ubicada en la plaza mayor de la ciudad de Lambayeque, en el solar de esquina que hasta hace pocos años ocupó el edificio del Ministerio de Agricultura, hermosa casa donde creció el niño Juan Manuel, al lado de sus hermanos José Ignacio y María Josefa de Iturregui y Aguilarte.

La dama lambayecana doña Catalina de Aguilarte Vélez fue dueña de la tina nombrada Santa Rita de Pololó, ubicada al sur a dos millas de Lambayeque, tierras que hoy forman parte de la Cooperativa Cahuide, en las que se encuentra la huaca de Pololó.

En 1817, Juan Manuel Iturregui y Aguilarte, tras la muerte de su padre e interrumpir sus estudios en el Convictorio de San Carlos de Lima, regresó a Lambayeque ha hacerse cargo de los negocios familiares. En los inmensos montes de algarrobo de su hacienda de Inculás, situada en territorios del pueblo de Olmos, alimentado de sus frutos engordaba abundantes manadas de ganado caprino comprado en la Provincia de Piura, de cuyo cebo fabricó muy buen jabón y de sus pieles se curtieron cordobanes en su tina de Santa Rita de Pololó.

Los altos precios del jabón permitieron a la familia Iturregui amasar cuantiosa fortuna, que hizo posible los envíos de dinero, caballos, armas, municiones y negros, a la causa de la Independencia Nacional.

En febrero de 1821, el marqués de Torre Tagle, expresó en carta dirigida a San Martín:

“El comportamiento de Casós en la época presente me obliga a recomendarlo a ud. de oficio. Digan lo que quieran, él cumple las órdenes que le imparto, y las remesas de gentes y numerario de Lambayeque son debidas su actividad y a la de don Juan Manuel Iturregui, cuyo mérito desearía tuviera usted en consideración, pues a más de sus muchos servicios personales ha franqueado de empréstito voluntario, o del modo que se le quiera admitir, la cantidad íntegra de jabón que transporta La Emprendedora”.





Balcones lambayecanos, Alberto Sheen Cuba.


Juan Manuel Iturregui y Aguilarte fue un personaje muy vinculado a la ciudad de Trujillo del Perú; pues en Trujillo se casó con la distinguida dama doña Manuela González Sáenz de Tejada y Martínez de Pinillos, y en Trujillo edifico su casa familiar conocida hoy como El Palacio de Iturregui.

En marzo de 1834, después e residir por muchos años en Trujillo, falleció doña Catalina de Aguilarte, acaudalada dama lambayecana progenitora de don Juan Manuel. Le heredaron sus hijos Juan Manuel, José Ignacio y sor María Josefa del Carmen Iturregui y Aguilarte, monja profesa de velo negro en el Monasterio del Carmen de Trujillo, en cuya clausura pasó toda su vida; razón por la cual doña Catalina había impuesto sobre la tina Santa Rita de Pololó un capital de 5,000 pesos a favor de dicho monasterio, cuyos réditos se deberían cumplir semestralmente a favor de Sor María Josefa del Carmen ó para que se invirtieran en la novena o fiesta del Sagrado Corazón en el monasterio carmelita.

En el archivo regional de La Libertad de Trujillo existe el inventario y tasación de los bienes de doña Catalina de Aguilarte, en el cual se encuentra minuciosamente descrita la referida tina familiar, cuya trascripción se da a conocer en íntegro:




Inventario de los bienes de doña Catalina Aguilarte Vélez

Don Mateo Isaga y don Manuel León, llamados por don José Ignacio Iturregui para que avaluásemos extrajudicialmente y amistosamente una casa y tina de la propiedad de su difunta madre doña Catalina Aguilarte: La casa sita en la Plaza Mayor de esta ciudad y la tina dos millas distantes de la misma hacia el sur.

Avaluamos según nuestros escasos conocimientos la casa con todas sus habitaciones y pertenencias a dicha casa en 4, 136 pesos.

Los expresados muebles y su auto avalúos son los siguientes:

2 sofás grandes y viejos de badana colorada en 8 s/. c/u ……..16

1 id. Id. Chico en………………………………………………..6

1 almario viejo…………………………………………………10

2 cómodas viejas en 12 s/. c/u…………………………………..24

1 piedra de destilar usada en……………………………………..4

1 farol grande roto en…………………………………………….6

2 cuadros viejos de santos en 8 rl c/u 2

1 lámina de nuestra Señora del Carmen en…………….………. 10

1 calesa vieja en …………………………………..……………50

1 caja grande vieja de madera en…………………….…………..8
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Suma 136

Y la tina con 4 tinas, 2 completamente corrientes y en buen estado, una vieja con el fondo roto y otra en buen estado con el fondo roto igualmente.

Una bodega de cortar jabón con dos mesas grandes y nuevas, dos adoberas en buen estado, una balanza de cruz con sus pesas de cobre y algunas tablillas, granniles y demás útiles para el corte de jabón.

Una cebera con su balanza de cruz y pesas de cobre corrientes, dos tendales y varios noques en mal estado.

Una gracera con su paila de cobre.

Una cenicera en buen estado.

Un corralón que sirve de leñatera.

Una saladera en mal estado.

Un molino de pay pay id id.

Un curtiembre id id.

Una cordobanera en buen estado.

Once coladores de lejía regulares.

Un estanque de agua en mal estado.

Un meadero grande corriente.

Uno id chico.

Un id id descompuesto.

Una casa con varios cuartos, huerto, corral y cocina, todo en mal estado.

Un oratorio con su imagen de bulto y varios cuadros viejos, tres ornamentos usados y un cáliz y pátena de plata.

Un molino de aceite con su prensa todo inútil.

Todos los terrenos pertenecientes a dicha tina, vistos y examinados por sus herederos, por demostración que nos hizo don José Ignacio Iturregui, Montes, huacas etc. avaluamos todo en general en 13,700 pesos del modo siguiente:

La tina con todos sus cobres oficinas y demás útiles en 9,700

Seis esclavos nombrados:

Manuel Tierra con edad de sesenta años, 100

José Iturregui con la misma edad, 100

Santana Aguilarte, inservible, 000

Pablo Reaño de treinta años, 350

Antonio Poto de treinta años, 300

Antonio Iturregui de cuarenta y cinco años 200

Todos los terrenos y sus montes pertenecientes a dicha tina en 2,950

1,370
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Total 17,836


Resumen

Casa 4,000

Muebles 136

Esclavos 1,050

Tina con utensilios 9,700

Terrenos y montes 2,950
_____________

17, 836


Según parece, resulta del autoevaluó practicado en la casa tina de la finada señora doña Catalina Aguilarte 17,836 lo mismo que en nuestro concepto es su legítimo valor y para que conste lo firmamos en Lambayeque julio 16/834.

Mateo Isaga

Manuel de León

Tgo. Tomás Tello

Tgo. Agustín de la Cruz Noriega


Expedientes protocolizados, Juan de la Cruz Ortega 19/XI/1834. Legajo Nº 2169. Expediente 26. Folios 826 – 39. Archivo Regional de La Libertad de Trujillo.


La fabricación de jabón y cordobanes en Lambayeque se vio favorecida por la presencia de la mano de obra negra, del algarrobo que sirvió para cebar cabras y abastecer de leña a las tinas, del pai pai utilizado para la curtiembre de las pieles y para teñir cordobanes y de la hierba lito o del vidrio se cuyas cenizas se fabricó la lejía, principal insumo para la producción de jabón. Fueron los morropanos quienes abastecieron de lejía y sal a las tinas y curtiembres lambayecanas.

Las tinas y tenerías de Jabón tan florecientes en Lambayeque en la época virreinal, apenas sobrevivieron en la etapa republicana hasta mediados del siglo XIX. La ruptura del monopolio comercial español significó el fin de esta industria lambayecana del jabón, al no poder sostener la competencia que le hicieron los jabones europeos, y es a partir de 1860 que se agudizó el proceso de desaparición de las casas tina, empresas coloniales que tanta riqueza dieron a este pueblo, para poder contribuir a la causa de la Emancipación del Perú.


La magnificas tintas debidas al arte del ingeniero Alberto Arnaldo Sheen Cuba, que en este estudio se presentan, son inéditas y elaboradas en Lambayeque por los años setenta.





Huaca Pololó, H. Brüning, 1910







lunes, 10 de noviembre de 2008

La Casa Ganoza Y Orbegoso






Por 
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


La casa Ganoza y Orbegoso se encuentra ubicada en el cruce de las actuales calles de Colón y Bolívar, frente a la plazuela de la Iglesia del convento del Carmen de Trujillo.

Su imponente fachada y su balcón de esquina todavía perviven en la memoria de viejos trujillanos que la han visto poco a poco desaparecer.





 En realidad muy poco es lo que se conserva de tan importante bella casa trujillana que fue la morada familiar de don Mariano Vásquez de Ganoza y Cañas y de su esposa doña Mariana de Orbegoso y Moncada.

Su ventana volada, de fina reja bordada, es de las mejores de Trujillo y aún sigue adornado el costado de su fachada.





 

Una descripción de esta casa se encuentra en forma muy detallada en la tasación realizada en 1875, existente en el Archivo Regional de La Libertad, que a continuación se da a conocer:


Casa en Trujillo.

En la ciudad de Trujillo del Perú, a los cuatro días del mes de mayo del año de mil ochocientos setenta y cinco, el perito nombrado por los señores Ganoza, para tazar las fincas de la señora finada Doña Mariana de Orbegoso, principió por la casa que está situada en la esquina del Carmen, número ciento treinta y tres.

La puerta de la calle de cinco varas de alto por tres varas y tercia de ancho, madera roble, en buen estado, en cien soles. S/ 100.

Una ventana volada que da a la calle, floreada, con su reja, de madera y sus dos hojas, en ochenta soles.

Dos ventanitas de balaústres que dan a la calle a seis soles cada una, son doce soles.

Un balcón volado de madera roble que da a la calle en cien soles.

La puerta de la sala de tres varas dos tercias de alto por dos varas y cuarta de ancho, hechura antigua, madera cedro en buen estado, en cincuenta soles.

La mampara de la misma puerta con veintiocho lunas, de madera cedro en cuarenta soles.

Dos ventanas de la sala que dan al corredor, hechura antigua de madera roble y su reja de balaustres, en mal estado, a diez soles cada una son veinte soles.

La puerta de la sala que da para la cuadra, de tres varas y tercia de alto por dos varas y tercia de ancho, madera caoba, en sesenta y seis soles.

Dos ventanas iguales a las anteriores, en todo, diez soles cada una, son veinte soles.

Una puerta en la sala que da para el oratorio, de hechura antigua, en buen estado, en veinticuatro soles.

La mampara en la sala que comunica a la mano izquierda al dormitorio, de madera caoba, en treinta soles.

Un postigo en la sala que comunica al callejón, en catorce soles.

El techo de la sala con tres medias vigas de roble con sus canes, a diez soles cada una, son ciento treinta soles.

La puerta de la cuadra que da para el patio de adentro de tres varas y tercia de alto por dos varas y cuarto de ancho, hechura antigua y en buen estado, en veintiséis soles.

La mampara de la misma puerta de hechura antigua y de madera cedro, en cuarenta soles.

Una puerta en la cuadra que da para el dormitorio, en treinta soles.

Una mampara en la misma puerta, de hechura antigua, en treinta soles.

Dos ventanas en la cuadra que dan para el corredor de adentro y quince soles cada una, son treinta soles.

El techo de la cuadra con quince medias vigas de roble, a ocho soles cada una son ciento veinte soles.

Una ventana en el cuarto de la izquierda que da para el corredor, en dieciséis soles.

Dos puertitas iguales en el mismo cuarto a doce soles cada una son veinticuatro soles.

El techo del mismo cuarto con dos vigas y quince varas de algarrobo y su ventana teatina, en cincuenta soles.

Una puertita en el cuarto de dormir que da para el corredor de adentro en doce soles.

Dos postigos iguales en el mismo cuarto; uno enrazado en mal estado y otro de tableros en buen estado, en veinticinco soles ambos.

Dos puertitas en el velador a dos soles cada una, son cuatro soles.

Dos alacenas iguales con sus hojas de madera cedro a cuarenta soles cada una son ochenta soles.

Treinta y cuatro varas de zócalo a cincuenta centavos vara, son diecisiete soles.

El techo del mismo cuarto con quince alfardas de Figueroa a ocho soles cada una son ciento veinte soles.

El cielo raso del mismo techo en dieciséis soles.

Nueve postigos que se encuentran en el patio de adentro en diferentes cuartos, unos con otros a ocho soles, son setenta y dos soles.

Una puertita en uno de los cuartos de adentro en dieciséis soles.

Dos puertas entarimadas de más de media vida, a doce soles cada una son veinticuatro soles.

En todos los techos de los cuartos de adentro se encuentran diez vigas de roble, a diez soles cada una, son cien soles.

Once cuartoncitos de roble, a un sol cada uno, son once soles.

Doscientas ocho varas de algarrobo que se encuentran en los cuartos del patio de adentro, a cincuenta centavos cada una son ciento cuatro soles.

Cuatro ventanitas teatinas a diez soles cada una, son cuarenta soles.

Una tinajera de balaústres con sus puertas de arco, su banca de algarrobo y pasamanos de madera y sus pirlanes de algarrobo, en ciento veinte soles.

El corredor de adentro con siete columnas, siete cumbreras y ochenta y dos cuartones de seis pulgadas de alto por dos pulgadas y media de grueso y todo de Figueroa y diez tablas que forman la cornisa de dicho corredor, todo en quinientos dos soles.

Una ramada que se encuentra en el techo del lavadero con tres alfarfardas de roble de media vida y tres cuartones, todo en doce soles.

Una ventanita que se encuentra en el oratorio, en ocho soles.

La mesa del oratorio en dieciséis soles.

El techo con diez varas de algarrobo, a cincuenta centavos, son cinco soles.

Cinco puertas que se encuentran en el corredor principal, tres a la izquierda y dos a la derecha, unas con otras a veinte soles cada una son cien soles.

Una puertita en el patio, en doce soles.

Tres postigos: dos de las escaleras y uno que está a la derecha, a doce soles cada uno, son treinta y seis soles.

Otro que está bajo de la escalera de la derecha, en diez soles.

Dos escaleras; una que da para los altos y la otra que da para un altillo, iguales en todo con sus pasamanos y sus balaústres de madera en treinta soles cada una, son sesenta soles.

Dos puertitas iguales que están en las piezas de la derecha, a catorce soles cada una, son veintiocho soles.

Tres ventanitas que se encuentran en las tres piezas seguidas que dan paso para la calle, a dos soles cada una, son seis soles.

Una puertita en una de las piezas de la izquierda, en doce soles.

Una ventana teatina que se encuentra en el mismo cuarto, en doce soles.

Dos postigos iguales en las piezas del balcón, a catorce soles cada una son veintiocho soles.

En todos los techos de la derecha y de la izquierda, se encuentran veintiséis vigas de roble, unas con otras a catorce soles cada una, son trescientos sesenta y cuatro soles.

Doscientas veintiséis varas de algarrobo en todas las piezas de afuera, unas con otras a un sol cada una son doscientos veintiséis soles.

El corredor de afuera con ocho columnas, nueve cumbreras y setenta y cinco varas de algarrobo, todo en doscientos dieciocho soles.

Una ventanita en el patio de afuera, en cuatro soles.

Un pescante que da luz para la calle que se encuentra en la entrada, en seis soles.

Un pirlan que se encuentra en una de las gradas de la trepada de la sala, en dos soles.

Una asta de bandera en dos soles.


Según aparece de la suma precedente asciende la tasación de la casa citada a la suma de tres mil cuatrocientos ochenta y dos soles, salvo yerro de cuenta.

Trujillo, mayo 5 de 1875

Miguel Jaramillo



Tasación que presenta el que suscribe

En la ciudad de Trujillo del Perú a los cuatro días del mes de mayo de mil ochocientos setenta y cinco, yo el maestro alarife Miguel Grandos, perito nombrado por las partes interesadas para medir y tasar la casa situada en esta ciudad y también la casa que tiene en el puerto de Huanchaco perteneciente a la finada Sra. Doña Mariana Orbegoso de Ganoza y después de haber tomado reconocimiento de la primera mencionada casa, empecé a funcionar por la situada calle recta haciendo esquina con la plazoleta del monasterio del Carmen; entre los linderos por su derecho entrante con el costado de la calle sola, por el izquierdo con casa de los señores O’Donovan, por su frente con la casa que fue del finado Sr. Sobones y su espalda con la casa de don Santos Araujo.

A saber

Primeramente se mide en su frontera treinta y nueve y media de ancho, en su fondo sesenta y ocho y su espalda con las mismas treinta y nueve y media, las que unidas y multiplicadas unas con otras ascienden a dos mil seiscientas ochenta y seis y cuadradas, las que al precio de dos soles hacen cantidad de cinco mil trescientas setenta y dos.

Se encuentran en sus paredes dobles y sencillas en toda su pertenencia, fuera de medianías noventa y nueve mil quinientos adobes, los que al precio de treinta soles cada millar a todo costo hacen la cantidad de dos mil novecientos ochenta y cinco soles.

Fachada de la puerta de calle y arco del zaguán, su construcción de ladrillo y cal con sus bases, cornisa y remate, ensambladura de yeso, importan cuatrocientos ochenta soles.
La colocación de sesenta y nueve umbraladas a ochenta centavos unas con otras hacen la cantidad de cincuenta y cinco soles veinte centavos.

Por sus engarrados y enlucidos por dentro y fuera de toda la casa importa ochocientos soles.

Por toda la techumbre de la casa sobre vigason y cuartonería, alfardería y varason de algarrobo, carrizo, coronamiento de barro, retortes de cal, enyesados por abajo algunos de ellos, importa mil quinientos veinte soles.

Por doscientos dos umbrales que se encuentran en bocas puertas y ventanas y entre las puertas tapiadas a cuatro soles unas con otras hacen la cantidad de ochocientos ocho soles.

Por la colocación de sesenta y siete puertas y [ilegible] con sus [ilegible] y ensambladuras de yeso, sus umbrales, a cuatro soles cada una, hacen la cantidad de doscientos sesenta y cuatro soles.

Colocación de dos corredores, el uno sobre bases de piedra de cantería, su techado sobre varason de algarrobo su coronamiento de barro enyesado, su cielo raso sobre caña del país y el otro sobre cuartonería, su carrizo, retortes de yeso u coronamiento de barro y su retorte de cal, importan los dos trescientos veinte soles.

Por sus ladrillos y enladrillados con sus terraplenes, importa mil doscientos soles.

Colocación de dos escalas a los entrepisos del balcón y altillo, al callejón con sus bases de ladrillo importan diez soles.

Colocación de la tinajera sobre un estrado de umbrales enladrillado su piso y su escala de material con su colocación de pirlanes y demás canes, importa sesenta soles.

Por un fogón con sus dos arcos en bóveda de material y su chimenea en esqueleto en la cocina, importa cuarenta soles.

Ydem, por otro fogón en la misma cocina, de ladrillo y barro y colocación de una plancha de fierro encima, con su hornito idem y enlucido de yeso, importa veinticinco soles.

Por el batán y lavador de platos asentados sobre ladrillos y cal en la cocina, importa veinte soles.

Ydem. Por dos batanes sueltos importan ocho soles.

Por colocación de una ventana volada con su piañia [sic.] y remate de material y ensambladura de yeso, importa veinte soles.

Por el empedrado de toda la casa y pertenencia de la calle de piedra común y loza del país, importa quinientos soles.

Por dos piedras de loza extranjera, importan seis soles.
Por un hornito electo con su boca para la cocina, importa veinte soles.

Por todos los alares que se encuentran de ladrillo, unos enyesados y otros no y coquetería para los cielos rasos importa cien soles.

Por desmanches y blanqueos de toda la casa, por dentro y fuera, importa ciento sesenta soles.

Por los horcones en el lavadero, importan dos soles.


Y no teniendo más que medir ni tasarse cerró esta tasación en la cantidad de catorce mil novecientos noventa y cinco soles veinte centavos.

Trujillo, mayo 6 de 1875

Miguel Granados 





 Las fotografías de este trabajo han sido proporcionadas gentilmente por el arquitecto Manuel Angel Ganoza Plaza.