miércoles, 30 de julio de 2008

La Iglesia del Convento y Hospital de Belén de Trujillo del Perú




Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



La Orden Betlemita, fundada en Guatemala por el religioso Betancourt, se extendió prontamente por el resto de América. La ocupación principal de estos nuevos religiosos fue la de brindar ayuda y cuidado a los enfermos que en el mundo hispanoamericano habían estado hasta entonces en poder de los juandedianos.


En el Perú fundaron casa en Lima, Cajamarca, Cuzco y Trujillo. A nuestra ciudad llegaron en 1680, donde se les dio buena acogida y se les pidió se encargasen de la dirección del antiguo hospital de San Sebastián.


Los nuevos religiosos establecidos en Trujillo encontraron gran residencia por parte del cura de la capilla de indios de la parroquia de San Sebastián, perteneciente al antiguo hospital, quién no les permitió hacer uso de ella. La antigua capilla de la parroquia y plazuela de San Sebastián estuvo ubicada en la esquina formada por las actuales calle de Diego de Almagro y Bolívar, parroquia perteneciente a los indios de San Sebastián.


A causa del litigio y contando con la ayuda del benefactor licenciado don Antonio de Escobar y Saavedra, los betlemitas compraron sitio en la misma cuadra, en la esquina apuesta donde actualmente se levanta la iglesia de Belén.


La carta de fundación de la iglesia de Belén fechada en Trujillo el 08 de junio de 1704 se encuentra protocolizada en el escribano Francisco Miguel Cortijo Quero existente en el Archivo Regional de La Libertad de Trujillo; pequeña parte del extenso documento se transcribe a continuación para un mejor conocimiento e ilustración de este trabajo histórico

Fundación
En el nombre de la Santísima Trinidad padre hijo y espíritu santo, un solo Dios verdadero que vive y reyna por siempre sin fin y de nuestro Señor Jesucristo Dios y hombre verdadero redentor del mundo y bien nuestro y de su santísima madre la siempre virgen sagrada Santa Maria reyna y señora de todas las criaturas y abogada nuestra y de su santísimo esposo patriarca mi señor San José y de todos los santos y santas de la corte celestial, a cuyo honor y reverencia yo el licenciado Antonio de Escobar, presbítero de la Ciudad de Trujillo del Perú, encomiendo la presente escritura de fundación y edificación y dotación y digo que por cuanto todo hombre es tenido por y obligado a servir a Dios su creador, de todo corazón y a darle toda alabanza y gracias por los bienes que de su divina majestad recibe y conociendo ser de su agrado labrarle templo en que sea adorado y alabado por ende; yo el dicho D. Antonio de Escobar y Saavedra, atendiendo a lo suso dicho con voluntad e intención de lo que adelante ira declarado, me obligo de dar realmente y con efecto veinte mil pesos de a ocho reales, luego que Dios fuere servido de traer con bien unos reales que tengo en los Reynos de España en los galeones que se expresan, y si dichos reales se perdieren, en cualquier forma se ha de entender después de mi fallecimiento, para que con ello se compres el suelo y fundo vecino al hospital que tienen los religiosos de la sagrada religión de La Compañía Betlemitica de esta dicha ciudad de Trujillo y el él se edifique una iglesia proporcionada a la cantidad referida, instituida a Jesús, Maria y José, reservando en mi el derechote patronazgo y en los que después de mis días fueren sucediendo con los honores y demás actos que por razón de patronazgo por derecho canónigo y real y acabada que sea la iglesia y para después de mis días y fallecimiento la doto en cuatrocientos y cincuenta pesos de renta perpetua en cada un año con el cargo y condiciones que ira declarado en esta escritura, para que en ella se celebre el santísimo sacrificio de la misa con la veneración que se debe al culto divino y tengan los dichos religiosos de la dicha sagrada religión Betlemita, iglesia decente para la oración y demás ejercicios espirituales……….”

Tiempo después los religiosos compraron el sitio vecino, perteneciente a la casa principal de morada de Dn. Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila, para luego dar inicio a la edificación de la nueva Iglesia del hospital de Belén, gracias al importante aporte económico de su ilustre benefactor.

La cuadra del hospital de Belén lucio dos templos, uno en cada esquina, el de los Betlemitas y el de la parroquia de indios de San Sebastián. La plazoleta y parroquia de San Sebastián perduró hasta las primeras décadas del antepasado siglo en que fue demolida. La iglesia del hospital de Belén se conserva hasta el presente.

Un importante documento existente en nuestro archivo local, dechado en 27 días del mes de marzo de 1754 ante el escribano Bernardo de León, nominado “Transacción concierto y obligación, el padre fray Amaro de San Eustaquio y Fernando Collado”, da a conocer que este religioso de nuestra señora de Belén y vise prefecto del convento y hospital de Trujillo, había obtenido la licencia del padre prefecto fray José del Rosario, para mandar labrar el retablo mayor de la iglesia, contando para ello con las limosnas suficientes así como de un detallado dibujo del futuro retablo mayor, confeccionado por el dedicado religioso. El documento refiere:

“…..yo el dicho padre fray Amaro de San Eustaquio a expensas de la limosna que he juntado y me han dado varias personas, he deseado siempre un retablo mayor en la iglesia de nuestro convento, para el mayor culto adorno y veneración de ella (………) todo de madera de cedro, de la misma forma y manera que consta del dibujo que tengo manifestado al presente escribano; doy fe y en esta conformidad me he venido tratando y concertando con el dicho Fernando Collado, maestro tallador de carpintero, para que según y en la forma que queda referida haga dicho retablo mayor (…………) pagando para su trabajo y los gastos de oficiales 2,800 pesos de a ocho reales…….”.

El cronista limeño Luís Joseph de Castro Domonte en su obra “Vida de don García de Toledo Bracamonte natural de la ciudad de Trujillo del Perú”, fechada en 1708, tema hagiográfico de ese virtuoso varón trujillano, refiere:


“La segunda Compañía de Bethlen han fundado también su convento con el número necesario de religiosos y prefecto para servir (como lo hace con sagrado desvelo en su hospital) a cuantos dolientes lo buscan y hoy están construyendo su iglesia con 20,000 pesos que ha dado de limosna el licenciado Escobar, cura rector de Zaña”


Resulta también fundamental para historiar la iglesia del convento de Belén tomar en consideración lo vertido por el cronista arequipeño Dr. Miguel Feijoo de Sosa en su obra “Relación Descriptiva de la Ciudad y Provincia de Trujillo del Perú” fechada en 1763 que refiere:

“El Convento de la Religión Bethlemitica, distante dos cuadras de la plaza, se fundó en esta ciudad el año de mil seiscientos ochenta. Esta Religión vino de Guatemala al Perú en quinde de Octubre de mil seiscientos setenta y uno ( siendo Virrey el señor Conde de Lemus ), corría el cabildo secular con un hospital nombrado San Sebastián, cuya fundación hizo el Arzobispo don fray Gerónimo Loayza; la iglesia era y es al presente parroquia de indios; y reconociendo que el cuidado de los enfermos se desempeñaría con acierto por dichos religiosos, le cedieron con particular complacencia de público semejante incumbencia, propia de su piadoso instituto. Hicieron nueva iglesia en la misma cuadra o isla, que la antecedente, por la oposición y litigio que intervinieron con el cura de dicha parroquia, y en frente de dicha iglesia labraron una casa y hospitalidad para mujeres. Con el terremoto referido (02 de Septiembre de 1759) Padeció dicho hospital grande estrago, que se necesitan treinta y cinco mil pesos para su reedificación, según el concepto de los maestros alarifes que hicieron reconocimiento por orden la La Real Justicia. Asisten en dicha hospitalidad ocho religiosos: sus rentas son de poca consideración, y al presente llegan a tres mil pesos, fuera del sufragio que dan los hacendados de estos valles, por la curación de los negros, y la utilidad de los medicamentos de la botica, que suministra al vecindario”.


Refiere el mismo cronista sobre el daño que le causó en terremoto de 1759:


“La Iglesia nueva del Hospital de Betlehemitas, se halla maltratada y la que más ha padecido, perdiendo la media naranja, parte de sus torres y algunas naves”.


La reconstrucción efectuada en la Iglesia del convento de Belén para remediar los serios daños causados por el mencionado terremoto, dejo la iglesia arreglada, obra que duró toda la mitad del siglo XIX. Pasado el medio siglo se presentaron problemas en su media naranja, la cual por ser hecha de madera se encontraba en mal estado. Entre 1862 y 1863 se realizaron mejoras en la misma, para "componer mayormente la media naranja de la iglesia de Belén", debido al empeño del Dr. Domingo Armestar, chantre de la Catedral. El trabajo estuvo a cargo del maestro de obra Rudencindo Elorreaga, con tres oficiales y cinco peones. El costo fue de 1,543 soles. Los materiales: madera, caña de Guayaquil y mangles por una parte y por otra clavos franceses, cal y 4,700 ladrillos de muralla, seguramente para obras interiores de la iglesia y en especial para el hospital, Se le canceló también por la conducción de algunas vigas desde el puerto de Huanchaco a Trujillo. El término “de la muralla” significa indudablemente adobes de determinadas dimensiones.


El trabajo mencionado incluyó el repintado de toda la iglesia y de las “barandas de lo alto” con el púlpito. Ello significa que como el de la iglesia del Colegio de la Compañía de Jesús y la iglesia del Monasterio del Carmen, la de belén tuvo interiormente, sobre las cornisas y alrededor de la cúpula una balaustrada de madera policromada, hoy perdida. Además el maestro Francisco Sotero que ofició de pintor indicó en el recibo de su pago “he pintado un pabellón en la pared (…….) en el crucero del cuerpo del templo en uno y otro lado del altar”; lo que evidencia que en la segunda mitad del siglo XIX se estaba haciendo pintura mural en forma de conopeos o telas recogidas en torno a los altares. El precio del trabajo de pintura fue de 185 pesos. Toda la pintura que el maestro Sotero utilizó en la obra fue “al óleo”.


Tal como la iglesia ha llegado al presente es de una sola nave, de cruz latina dividida en tramos desiguales. El crucero de brazos cortos está cubierto con cúpula y la nave con bóveda de cañón corrido con lunetos reforzados con arcos torales o formeros de medio punto. La iglesia tiene coro alto a los pies de la nave sobre arco carpanel. Los contrafuertes que soportan al exterior los empujes de los arcos se traducen en el interior en pilastras que los reciben. Sobre cuatro gruesos arcos torales se levanta la cúpula de media naranja. Dos torres gemelas se yerguen a los pies de la iglesia, como adiciones posteriores, macizando los muros de la nave.


Según los arquitectos José de Mesa Figueroa y José Correa Orbegoso, en el interior de la iglesia los arcos y los pilares y pilastras están almohadillados, siguiendo la tradición Trujillana del siglo XVII, la molduración de los capiteles y cornisas es corrida, imitando también a otros modelos de la ciudad, como la catedral. Las pechinas y la cúpula se hallan pintadas con representaciones de los cuatro evangelistas, emulando de cerca a las de la iglesia de la Compañía de Jesús, como planas aparecen querubines aún manieristas. Este conjunto, según los mencionados arquitectos, es de un seguidor de Diego de la Puente y pertenece a la obra original de la iglesia (1680-1708 aprox.). La iglesia esta hecha de adobes, ladrillo y quincha.


La cúpula de la Iglesia de Belén.


Al exterior el templo muestra una buena composición espacial y volumétrica. La fachada principal tiene la portada entre las dos torres, estas con pilastras en los tres ángulos. Los cuerpos de campanas están rematados con capiteles poco usuales en arquitectura religiosa trujillana, ya que la solución frecuente es la cúpula, sostienen De Mesa y Correa. La portada tiene dos cuerpos: en el bajo columnas pareadas, en el alto pilastra contra pilastra a ambos lados. La hornacina del primer cuerpo tiene arco mixtilineo que penetra al interior en forma de venera. Cobijando el bulto triple de la sagrada familia en el misterio del nacimiento. El segundo cuerpo presenta óculo ovalado con las dovelas almohadilladas que se unen al resto del cuerpo en las vitolas. El remate es frontón partido que flanquea la pirámide central. La portada lateral, más sencilla en su diseño, es de pilastras pareadas. El cuerpo remata en un frontón partido que se abre para soportar una hornacina flanqueada por pilastras sencillas; el remate es plano.


Los dos arbotantes que tuvo la iglesia de Belén


Llama la atención en la iglesia de Belén la volumetría lateral realizada por contrafuertes y las ventanas con arcos rebajados, refieren los Arquitectos. El brazo del transepto fuertemente acusado al exterior con contrafuertes muy amplios que rematan escalón. Los dos arbotantes que soportaban los costados de la nave – acertadamente retirados en la última restauración llevada a cabo – y la monumental cúpula que caprichosamente remata en esfera agallonada en vez de linterna, son obras evidentemente de comienzos del pasado siglo.


La iglesia de Belén es obra original aunque tardía en Trujillo del Perú. Es una de las pocas de la ciudad que fue construida originalmente de una sola vez, cosa que no sucede en el resto de los templos trujillanos. La portada principal de concepción netamente barroca, es obra complicada y no bien articulada, señala el claroscuro a través del retraso del cuerpo alto con respecto al bajo; el avitolado superior le da un extraño carácter; el volumen exterior es lo original de este templo, último en trazo de los trujillanos. Las reformas últimas que sufrió en el siglo XIX le dan a su fachada un toque de exotismo.



En el muro lateral que correspondía al primitivo cementerio se halla la portada del hospital, muy sencilla con dos pilastras con entablamento y frontón partido. En la actualidad esta portada está clausurada.



El claustro original del hospital de Belén


Del antiguo hospital de Belén hoy queda sólo el claustro muy mal reconstruido en 1982. El antiguo claustro fue pequeño, con cuatro arcadas por lado y pilares sencillos sobre los que caían los arcos, siendo las esquinas con pilares dobles en ángulo. Este claustro siguió el modelo de los claustros de San Francisco y Santo Domingo.




El hospital de Belén ya desaparecido


El antiguo claustro del hospital, 1921



En el Terremoto de 1970 la iglesia sufrió muchos daños, sus torre gemelas perdieron sus capiteles y experimentaron serias fisuras en los cuerpos de campana, cayó parte de la bóveda del coro alto, el resto de la nave, la cúpula y el presbiterio sufrieron serios daños, los arcos formeros y los de las ventanas se figuraron. La incomprensión de ciertos cometidos trajo abajo lo que quedaba de las torres que aún estaban en pie.


La lenta restauración iniciada hace algunos años por el entonces Instituto Nacional de Cultura restauró un arbotante que sostenía el costado derecho y un arco formero en peligro y se consolidaron los cimientos de los muros en toda su extensión.






El terremoto del 31 de mayo de 1970.






Desgraciadamente el pequeño claustro original del hospital fue destruido totalmente y la reedificación no respeto ni las dimensiones ni mucho menos la factura anterior. Hoy “La nueva Iglesia de Belén” como la llaman los documentos de época, luce completamente restaurada en lo que a su cuerpo se refiere. La reedificación del pretil que delimito y protegió al antiguo cementerio le ha devuelto su carácter arquitectónico original.


La iglesia del convento y hospital de Belén es un importante monumento histórico del siglo XVIII que enriquece el patrimonio artístico de nuestra ciudad.


Las fotografías en blanco y negro pertenecen al archivo particular del Ing. Carlos Alberto Vega Cárdenas.


Trujillo del Perú, agosto de 2008