domingo, 24 de agosto de 2008

La Capilla de Santa Rosa de Trujillo del Perú




Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



El solar del Olivar.


La capilla de Santa Rosa de Santa María se construyó en parte del solar conocido desde el siglo XVII como el solar del olivar, ubicado en la parte oriental de la ciudad de Trujillo del Perú y a cuatro cuadras de la plaza mayor.


Con la construcción de la muralla el solar tuvo que ser cortado para dar paso a una de las cortinas entre los baluartes construidos por don Juan de Herrera y Valverde y don Bartolomé Martínez de Jarabeitia, el año 1687.


En 1713 el solar del olivar salió a remate público, formando parte de los bienes que quedaron por muerte del licenciado Gonzalo de Alvarado y Albarca, abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de los Reyes, subasta convocada por sus acreedores ante el maestre de campo don Bacilio Antonio de Moncada Galindo, alférez real y alcalde ordinario de la ciudad de Trujillo.


Doña Jacoba Ortiz de Mendoza, viuda del mencionado del licenciado Alvarado y Albarca, obtuvo la buena pro de los bienes rematados, el solar del olivar formaba parte de ellos[1].


El 23 de abril de 1714, doña Jacoba Ortiz de Mendoza vendió el dólar que se está historiando al capitán Francisco Risso, acaudalado mercader de la ciudad, en la cantidad de mil pesos de a acho reales.







Los linderos del solar vendido fueron por entonces los siguientes:


“Un sitio y solar eriazo que comúnmente es conocido y llamado el olivar, en que están fabricados unos ranchos y bojíos de cañas, que esta en la traza de esta ciudad y a lo último de ella de la parte de arriba hacia la sierra, que tiene por frente una cuadra que por la parte que cae cercana al estanque comienza en la frente de la casa y solar que fue de María Gironela y hoy es del capitán Marcos Moreno, calle real en medio y va corriendo hasta la otra esquina que hace frente con la casa de María de la Garsa, parda libre vecina de esta dicha ciudad, y por la frente de esta va coriendo de esquina a esquina, de suerte que son cuatro cuadras en contorno menos lo que le corto la dicha muralla por junto a ella….”[2]


Por el solar pasaban dos acequias que saliendo de la caja de repartimiento de las aguas de la ciudad, ubicada en la actual plazuela del recreo, se dirigían: La una hacia el convento de San Francisco y la otra al Colegio Seminario de San Carlos y San Marcelo.[3]


El solar del olivar estuvo situado muy próximo y colindante con la puerta de la muralla de Miraflores, que conducía al camino del pueblo de indios de San Esteban del Manpuesto y cercano a los barrios de La cruz Colorada y Miraflores, ambos a extramuros de la ciudad. Su vecindario estuvo conformado mayormente por gente pobre y de color. Esta parte de la ciudad, al igual que otras careció de iglesia o capilla cercana, ya que caso todas la iglesia de los conventos se situaron, desde la fundación de la ciudad, en el centro de ella; resultando muy incómodo a los vecinos de barrios alejados asistir a misa en días de precepto y muchas veces sin poder acudir a ella.



El Capitan don Francisco Risso, Fundador de la Capilla de Santa Rosa de Santa María.


Francisco Risso fue oriundo del señorío de Génova, se naturalizó en los reinos de la Corona Española en virtud de una carta y cédula real y se avecindo en la ciudad de Trujillo del Perú en las últimas décadas del siglo XVII, dedicándose al comercio de mercaderías y esclavos negros procedentes de Tierra Firme, que mediante sus propias embarcaciones introducía a los puertos del norte del virreinato peruano. De esta manera amasó una considerable fortuna que le permitió un destacado lugar en el estamento señorial trujillano.

Don Francisco había comprado en 1714 el solar conocido por entonces como el solar del olivar, con la intención de edificar en parte de él una capilla en conmemoración al primer centenario del fallecimiento de Santa Rosa de Santa María, por considerarla “tan del servicio de Dios nuestro señor, como por ceder en bien espiritual y utilidad pública de los vecinos y habitadores del contorno de ese barrio”. Su devoción por la santa limeña le llevó a la edificación de la capilla.









El nombre de Rosa de Santa María, con que muere y sube a los altares, lo adoptó la doncella limeña de acuerdo al relato Hansen (1929. p. 6) donde se lee:


“Había ya la virgen crecido en años y edad;……..y llegando a conocer que le nombre de Rosa no era el que le dieron en le bautismo;…….Afligida, pues, por este escrúpulo,…… fue a buscar con toda prisa el remedio……..a la Virgen del Santísimo Rosario……..dando a conocer…….la santa……..que el nombre de Rosa le era admirablemente agradable al niño Jesús;…………y que para mayor demostración de sus favores, era voluntad suya coronar este nombre, aumentándole María”


Concluidos los trámites empezaron los preparativos para su construcción en marzo de 1715, así se infiere del testamento otorgado por el capitán Esteban Díaz, que en ina de sus cláusulas ordena:

“Item, se haya de decir las misas de dicha capellanía, en los días de fiesta que alcanzare la capilla de Santa Rosa que se esta pretendiendo hacer y fundar”.[4]


Por agosto de 1715 la capilla se encontraba en plena edificación, como lo prueba una carta de obligación otorgada por una parda libre a favor del capitán Risso:


“Yo María de la Garsa, parda libre, hipoteco una casa principal de vivienda que tengo por mía propia y la he labrado y edificado en la traza de esta ciudad , en la calle que va del colegio de San Carlos y San Marcelo de esta dicha ciudad para la sierra, que linda por la parte de arriba con la muralla de ella y por la parte de abajo hace frente a la casa que quedo por fin y muerte de Pedro Pérez de la Fraila y por la frente principal con capilla y solar del dicho capitán don Francisco Risso y por el fondo con la muralla”.[5]

El 02 de julio de 1717, el capitán Risso otorgó una escritura de “fundación e imposición de aniversario de misas patronato de legos”, en la que declaraba haber fabricado con licencia del Superior Gobierno y de la Jurisdicción Ordinaria Eclesiástica del Obispado, una capilla de la advocación de la gloriosa Santa Rosa de Santa María, patrona general de los reinos del Perú, por la especial devoción que tenía a la santa.[6]









La capilla se edificó en una esquina del solar del olivar, dotándola para el mantenimiento y perpetuidad del aniversario de misas, de las rentas de 14 casas que había fabricado en ese solar, las cuales debería administrar el capellán encargado de decir las misas, que se celebrarían todos los domingos y días de fiesta de precepto.



La Capilla de Santa Rosa de Santa María.


La capilla que el capitán Risso fabricó “con crecido costo de su caudal” para beneficio espiritual de esa vecindad, fue pequeña, de una sola nave, sin crucero ni cúpula, cubierta de bóveda de cañón corrido construida de cal y ladrillo sostenida por cuatro arcos formeros de cal y ladrillo, dotada de una sacristía y a los pies de ella una torre campanario. Todos los muros fueron hechos de adobes y pisos totalmente enladrillados. Su planta original se conserva hasta el presente.


La portada principal, también de cal y ladrillo, es de buena factura y parecida a la iglesia del convento y hospital de Belén. Par su “su decencia y adorno” contó desde su fundación con ornamentos sagrados como: Albas, Manteles de altar, palias, aras, cálices, misales, frontales, lienzos e imágenes, todo duplicado. En su única torre lucio dos campanas.


El terremoto de 1759 afectó seriamente a esta capilla, el cronista Feijoó de Sosa refiere:


“La iglesia capilla de Santa Rosa perdió casi todas sus bóvedas, quedando sus paredes destrozadas”.


El obispo Francisco Javier de Luna Victoria fue quién la reedificó a partir de los años siguientes, construyéndole una bóveda de materiales más livianos como lo son la caña revestida de Yeso.


Wethey señala:


“Entre las iglesias parroquiales Santa Rosa ocupa el primer sitio, por ser la mejor. Reconstruida por el obispo Luna Victoria (1759 – 77) se parece a la de Belén por su ventana elíptica y el tratamiento avitolado de la parte central y como otras iglesias contemporáneas de Trujillo, con sus dos pequeñas torres. Nuevamente restaurada con sencillez y buen gusto en una pequeña capilla con el ábside abandonado. La cornisa con salientes recuerda a Santa Teresa, pero en la moderna reconstrucción de la bóveda se han omitido las acostumbradas fajas transversales”.


El 04 de noviembre de 1847, José Alvarado hizo el siguiente inventario de la capilla:


“La iglesia con todos sus techos y paredes conté, y sólo el suelo es enladrillado y en le mayor desaseo, la puerta de la iglesia regular con su llave, con más un retablo de madera sin dorar con dos tronos y en el uno está nuestra señora patrona Santa Rosa, con más veinte cuadros, unos útiles y otros inservibles con más cuatro altares, el uno el altar mayor con su Santo Cristo de madera, desaseado, y su ara, otro altar de ánimas con su nicho en el que esta colocado un crucifijo de vara y cuarta muy aseado y sólo la cruz hecho pedazos, al pie nuestra madre y Señora de los Dolores, con su vestido de lienzo barnizado, con su Santo Cristo muy desaseado y chico, su ara corriente, otro altar formado con yeso con su Cristo con vidriera y colocada una Señora de las Mercedes en bulto de media vara, vestido de raso blanco, sin corona y sin nada de plata, ara corriente y buena. El último altar de nuestra Señora Madre del Socorro en lienzo y al otro lado nuestro patriarca San José vestido de lienzo barnizado con su corona y azucena de plata, con su velo de seda azul, su ara corriente. La torre está corriente, tiene tres campanas, la una de un tamaño regular, la otra pequeña y la otra muy chica, bien maltratada. José Alvarado.”[7]



En las últimas décadas del siglo XIX o primeras del XX se realizaron transformaciones en el edificio de la capilla, como la construcción de una segunda torre, tal lo refiere Wethey en la descripción de la capilla que realizo en 1948.[8]


Actualmente la Capilla de Santa Rosa luce completamente restaurada de los daños que le causó el terremoto del 31 de mayo de 1970.


Notas

[1] San Román, Felipe de. Esc. Púb. 1714. Leg. 220. Fol. 193. ARLL.
[2] San Román Felipe de. Esc. Púb. 1714. Leg. 220. Fol. 235. ARLL.
[3] Martínez Compañón y Bufanda, Baltasar Jaime. Madrid, 1978: I.
[4] Cortijo Quero, Francisco Miguel. Esc. Púb. 1715. Leg. 125. Fol. 255. ARLL.
[5] San Román, Felipe de. Esc. Pub. 1715. Leg. 221. Fol. 316. ARLL.
[6] Fundación e imposición de aniversario de misas patronato de legos. Testimonio existente en el Archivo Arzobispal de Trujillo.
[7] Santa Rosa de Trujillo. Inventario. Archivo Arzobispal de Trujillo.
[8] Colonial Architecture and sculpture in Perú. E.E.U.U. 1971. Harold E, Wethey. Pg. 112.



Trujillo del Perú, agosto de 2008.



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