viernes, 1 de agosto de 2008

La Muralla de Trujillo del Perú





Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



Poco es lo que hasta hoy se conserva de una monumental obra de arquitectura militar realizada en la ciudad de Trujillo del Perú a fines del siglo XVII, con el fin de protegerla de la amenaza que significó la constante presencia de piratas y corsarios en sus costas.

El ingeniero italiano Joseph Formento, responsable del trazo de la fortificación, es hoy muy conocido, tanto por la difusión del plano que confecciono y firmo en 1687, como por documentos referentes a trazo y ejecución de fortificaciones en ciudades de su país natal, documentos a los que hoy se suman los ubicados en nuestro repositorio local y que han dado pie a la presente publicación.


El Archivo Regional de La Libertad guarda invalorables testimonios sobre esta obra tan trascendental para la historia de esta ciudad. Interesantes son el título y el contenido de uno de los documentos: “Escritura de concierto, don Joseph Formento con el Cabildo Justicia y Regimiento de esta ciudad” otorgado el 19 de Febrero de 1687 ante el escribano de Cabildo Miguel Cortijo Quero a favor del cabildo y ayuntamiento de nuestra ciudad. De su detallado contenido y cuidadoso análisis se deduce que el ingeniero Formento residía en la ciudad, presentándose como “maestro de matemáticas”. Es de suponer que formento tuvo que haber hecho fehaciente demostración de su ejercicio y experiencia profesional, acreditada documentalmente; de otra manera no se le habría confiado obra de tanta envergadura como el fortificar una ciudad como Trujillo, calificada por expertos de la época como de tercera categoría en el orden mundial.


El ingeniero se comprometió a dirigir personalmente “el trazo de las líneas y demás cosas necesarias a la fábrica de dicha muralla”, que demarcaría y defendería a la ciudad, comprometiéndose ha hacerla perfecta y según el plano por el trazado, entregado al cabildo y cuyo original se había remitido al excelentísimo duque de la Palata, principe de Massa y marqués de Tolva, caballero de la Orden de Alcántara, descendiente de los Reyes de Aragón y Navarra y de los Condes de Barcelona y Flandes, D. Melchor de Navarra y Rocafull, Virrey de los reinos del Perú.


Según el referido concierto notarial, el cabildo trujillano debería de pagar al ingeniero Formento la suma de mil pesos de a ocho reales por cada año de trabajo, corriendo el pago “desde el día en que se echaren los cordeles y empezare la dicha obra”; pago que se haría de los fondos que para tal fin se recaudasen. La escritura firmada por los alcaldes ordinarios capitanes don Bartolomé Martínez de Jarabeitia y don Fernando Ramírez de Orellana, alguacil mayor don Juan de León y Encalada; alférez real don Joseph de Simón y Velasco; regidores don Manuel García de Zarzosa y don Joseph Bernaldo de Quiroz; regidor y fiel ejecutor capitán don Geronimo Vásquez y el procurador general de la ciudad D. Benito González Noriega.


El documento no precisa la fecha en que debía iniciarse la construcción de la muralla que según el plano ya referido y conservado hasta hoy, fue el 05 de abril de 1687, es decir mes y medio después de suscrito el contrato, así como tampoco precisa el tiempo en el que Formento debería comprometerse a entregar la obra.


Cinco meses después de iniciada la construcción de la muralla el Virrey del Perú duque de la Palata, con fecha 24 de septiembre de 1687, daba cuenta al Rey de España de las instancias con que los vecinos de Trujillo del Perú estaban procurando amurallar su ciudad “haciendo la obra a toda diligencia y a costa de la misma ciudad”, la cual debería de quedar en la forma que el plano adjunto, elaborado por el ingeniero Formento, explicaba detalladamente.


El duque de la Palata justificaba ante el Rey la edificación de la muralla en los siguientes términos:


“La ciudad de Trujillo, que es la de mayor población y riqueza que hay en la costa, con dos puertos muy vecinos por donde puede ser invadida, se halla sin ninguna defensa, como lo están todos para detener o resistir al enemigo, y auque don Lorenzo de Brito, su corregidor, hizo alguna fortificación cerrando las pocas calles con algunas trincheras y después se ha añadido el fortificar con un recinto la iglesia Catedral para que en caso de un desgraciado accidente puedan tener esta retirada, son cortas y débiles estas defensas que solamente puede haber servido para que se entrase en conocimiento de la gran conveniencia que sería el cerrar toda la ciudad con murallas y esforzados todos aquellos vecinos la ejemplar de lo que se ha hecho en esta ciudad, y ejecutados del mayor riesgo que tienen que han resuelto a emprender esta obra y habiéndome escrito la ciudad pidiéndome licencia, se la concedí y la animé en el intento, no sólo con razones, sino con ofrecerles que yo empezaría la obra haciendo a mi costa un baluarte, como se está ejecutando el nominado San Vicente, porque el día de ese santo se dio principio a la obra y a este ejemplar se siguió el del cabildo eclesiástico que tomo por su cuenta hacer otro baluarte y dos cortinas con dos piezas de artillería y el obispo también ha ofrecido concurrir ha esta obra que aunque no se ha declarado en la cantidad se juzga que hará más que su cabildo” continuaba el Virrey duque de la Palata informando al Rey que todos los vecinos y hacendados de Trujillo y sus valles estaban dispuestos a contribuir económicamente en los gastos de la fortificación, la cual se encontraba en estado de “ya corrida toda línea y abierto los cimientos” , es decir el trazo en el terreno estaba concluido y además de ello excavado los cimientos de la monumental obra de ingeniería militar realizada en Trujillo.


Enterado el Rey de España de la obra de amurallamiento que se estaba realizando en la ciudad de Trujillo del Perú y en atención a la licencia que el Virrey de estos reinos le solicitaba para continuarla, el soberano tomó la decisión de pedir opinión de un experto en ese tipo de obras de ingeniería militar, dirigiéndose para tal fin al marqués de la Granja, quien con fecha 06 de septiembre de 1688 emitió su opinión en los siguientes términos:


“Habiendo reconocido la planta de la ciudad de Trujillo que de orden de la junta me remite usted con la carta que la acompaña el señor duque de la Palata Virrey de aquel Reyno, sobre la nueva fortificación que aquellos moradores se han dispuesto a hacer de circunvalar la ciudad para que el Virrey les ha dado licencia y han alentado y ayudado para que sobre todo diga mi sentir. Me parece que debe aprobar la licencia de ejecutarlo y dar gracias por lo que lo ayuda y fomenta, haciendo un baluarte a su costa y otro a la de su Majestad, de arbitrios sin tocar a la Real Hacienda, alentando al gobierno a que se ponga en toda defensa, pues de otra manera será perjudicial , y en cuanto a lo delineado está según arte, aunque se pudiera haber escusado dos balaustres de los quince que contiene, habiéndolos hecho mas regulares medidas para su defensa , pues no llegan las cortinas a 400 pies ni las frentes de los baluartes a 300, aunque es mejor con ventaja a las de Lima, lo cual se debe prevenir por punto general el que se atienda en las que se ofrecieren, pues no es más fuerte el de más ángulos, sino en el que en ellos guarda la proporción de las defensas, siendo mayor defecto en de cortas que dilatadas, pues en las primeras no son remediables ni fáciles de defender, habiendo que descubrirse para hacerlo, ni del fuego que echaren los enemigos, como de hacer cortaduras y en los largos con las fortificaciones exteriores de puede reparar; que es lo que sobre ello se me ofrece que representar, que dando cuenta usted a la junta resolverá lo que tuviere por mejor; nuestro señor guarde a usted muchos años Majestad y septiembre 06 de 1688. marqués de la Granja".


Interesantes documento existentes en El Archivo General de Indias de Sevilla gentilmente proporcionados para este estudio preliminar de la muralla de Trujillo por el arquitecto José Correa Orbegoso que permiten su conocimiento a los interesados en la historia de nuestra ciudad.


Un segundo documento existente en el Archivo Regional de La Libertad de esta ciudad, permite seguir con la historia de la edificación de la muralla de Trujillo. Tan importante documento tiene por título “Concierto, don Joseph Formento con el señor Alcalde” otorgado por ambos personajes ante el escribano don Francisco Espino y Alvarado el 10 de febrero de 1689. El ingeniero italiano se comprometió con el alcalde ordinario de Trujillo don Juan de Aranda y Castro “en todo aquello que su merced pudiera asistir personalmente, de calidad que el dicho señor Alcalde no hará falta en nada por haberlo de hacer el dicho Joseph de Formento con su misma persona, con toda la asistencia necesaria”, don Juan de Aranda y Castro ofreció pagar al ingeniero 200 pesos de a ocho reales por un año de trabajo, 100 pesos de contado y lo restante dentro de medio año. Ambos otorgantes firmaron el documento. Formento seguiría dirigiendo “La muralla que se estaba haciendo para defensa de la ciudad”.


El parapeto de madera de la muralla


Un tercer documento existente igualmente en nuestro repositorio local informa que el 21 de marzo de 1689 se constituyeron. por orden del Virrey, ante el escribano público don Francisco Miguel Cortijo Quero el corregidor y justicia mayor, gobernador de las armas don Antonio Merodio y Pozada y el capitán Manuel García de Zarzosa, regidor perpetuo y alcalde ordinario, en representación del cabildo, justicia y regimiento de Trujillo, a cuyo cargo estaba la fábrica de la muralla, y manifestaron “que porque la muralla esta y su adelantamiento se había atrasado originado de las fallas que han hecho los pueblos de esta jurisdicción en el entero de los adobes y entre los modos que se han decurrido(sic) para que en buen tiempo se fenezca y acabe y que los indios gocen del consuelo de que fijamente sepan con que se ultima y fenece el trabajo y quedara dicha obra acabada, el único y más importante y principal ha sido hecho por Joseph Formento, Ingeniero Mayor de dicha muralla, el tanteo y regulación del número de adobes que ha por menester para acabarla, de que ha resultado tocarle y pertenecerle al pueblo de Mansiche 1999,000 adobes y al de Huanchaco 119,340; que ambos están dentro de una Doctrina y Cacicazgo y como los dichos pueblos los hagan y enteren al pie de dicha muralla dentro de seis meses que han de comenzar a correr y contarse desde el 15 de Abril, la mitad de dichas cantidades a los tres meses de dicha fecha y las otra mitades a fin de los dichos seis meses; de suerte que cumpliendo con esta obligación se les perdona a todos los dichos indios los rezagos y alcances de adobes que están debiendo de dicha muralla y habiendo enterado en los plazos referidos las cantidades arriba referidas, sin falta ni falla alguna, pagándoseles a tres reales por cada carga de 85 adobes, quedan libres para lo que en adelante, en orden o no, deben de hacer más, ni otro ningún trabajo en dicha muralla, señalándoles a dichos indios sitios a donde hacer adobes y darles agua para ello”; estuvo presente y dio su aprobación al contrato suscrito por Formento y el cabildo de Trujillo, el sargento mayor don Salvador Antonio Chayguac, cacique de los pueblos de San Salvador de Mansiche y nuestra señora del socorro de Guanchaco, quien se “obligaba a cumplir con tal de que todas las veces y cundo se pidiere algunas cantidades de pesos para el socorro de la gente se le diese y adelantase como así mismo que si al fin de los tres meses del primer plazo no se le hubiere pagado el valor de dichos adobes, no era obligado el otorgante y sus partes a enterar los adobes del segundo plazo”. El cacique de Mansiche y Huanchaco firmó tan importante contrato con el mencionado alcalde ordinario.


El baluarte de don Juan de Herrera y Valverde



Un cuarto documento existente así mismo en el Archivo Repartamental de La Libertad, informa que año y medio después, el 07 de septiembre de 1690, acudían al despacho del escribano Miguel Cortijo Quero el cacique principal y gobernador del pueblo de Santa Lucia de Moche, maestre de campo don Pedro Matheo de Azabache en compañía de don Bartolomé Tiburcio, Bernabé Bautista y capitán don Pedro Valentín, alcalde y procuradores de dicho pueblo, quienes en presencia del procurador y juez de censos del corregimiento de Trujillo y el reverendo padre maestro fray Gregorio de Valverde del Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, cura vicario y doctrinero de los pueblos de Moche y Huamán, otorgaron una escritura en la que manifestaron:


“que por cuanto de orden del Superior Gobierno y en concurso de los demás pueblos – Mansiche, Huanchaco, San Esteban y Santiago de Cao – está mandado que por los indios de ellos se hagan los adobes que fueren necesarios hasta ultimar la muralla de esta ciudad, pagando por cada tarea de 85 adobes a tres reales, atendiendo a que dicha obra se ultime y acabe a la brevedad posible, de que necesita por estar el enemigo en sus costas…” para lo cual se comprometieron de que los indios de Moche harían 13,000 adobes en un plazo de tres meses. Firmaron el convenio conjuntamente con los personajes de Moche, los regidores perpetuos de cabildo, capitanes Manuel García de Zarzosa, Bartolomé Martínez de Jarabeitia y el regidor y procurador General de la ciudad capitán José Bernaldo de Quiroz.

La muralla de Trujillo, colosal obra de ingeniería militar comenzada a construirse el 05 de Abril de 1687, según los planos y direcciones del ingeniero italiano Joseph Formento, debió quedar terminada en cuanto a baluartes y cortinas a fines de 1690. En su edificación de empleó mano de obra indígena de los pueblos de Santa Lucia de Moche, Santiago de Huamán, San Salvador de Mansiche y San Esteban de Mampuesto así como mano de esclavatura negra. Su perímetro regular fue de 5,367 metros de longitud, tuvo muros de 2.59 metros de espesor y 3.36 metros de altura, con cinco puertas de acceso y quince baluartes.



El plano de la Muralla levantado por José Formento



Los baluartes de la desaparecida muralla de Trujillo, llevaron los nombres de sus donantes y hoy se ofrecen en su integridad, rescatando así los nombres de los personajes que hicieron posible la defensa de la ciudad más importante que hubo en la costa, después de la de Lima.

El baluarte de don Bartolomé Martínez de Jarabeitia.

El baluarte de don Juan de Cáceres y Luque.

El baluarte del señor obispo

El baluarte de don Geronimo de Aranguren.

El baluarte de don Felipe de la Huerta y Zubiate.

El baluarte del Virrey duque de la Palata, llamado de San Vicente.

El baluarte del Cabildo Secular.

El baluarte de don Antonio Bazan de Heredia.

El baluarte de don Juan de Aranda y Castro, llamado también de Jesús, Maria y José.

El baluarte de don Valentín del Risco y Valverde.

El baluarte del Rey.

El baluarte del común. (de los comunes de indios)

El baluarte del cabildo eclesiástico.

El baluarte de don Juan Roldán Dávila.

El baluarte de don Juan de Herrera y Valverde.





La muralla de Trujillo como obra de ingeniería militar quedó inconclusa ya que no llego a tener foso ni terraplenes.


La muralla de Trujillo según Martínez Compañón






Apéndice Documental


A.G.I. LIMA 86

Carta No. 54 del Virrey del Perú, Conde de la Palata, en 24 de septiembre de 1687.

El Virrey del Perú

Representa a VM las instancias con que los vezinos de la ciudad de Trujillo an procurado amurallarse y que se queda haciendo esta obra a toda diligencia a costa de la misma ciudad que a de quedar en la forma que explica la planta adjunta.

Señor

La ciudad de Truxillo que es la mayor población y riqueza que hay en la costa con dos puertos muy vecinos por donde puede ser invadida, se halla sin ninguna defensa, como lo están todos para detener o resistir al enemigo, y aunque D. Lorenzo Brito su corregidor hiso alguna fortificasión cerrando las vocas calles con algunas trincheras y después se ha añadido (sic) el fortificar con un recinto la iglesia Cathedral, para que en caso de un desgraciado accidente puedan tener esta retirada, son tan cortas y deviles estas defensas, que solamente pueden hauer para que se entrase en conocimiento de la gran conbeniensia que sería el cerrar toda la ciudad con murallas, y esforsados todos aquellos vezinos a lo ejemplar de lo que se ha hecho en esta ciudad, y executado del mayor riesgo q. tienen se han resuelto a emprender esta obra y hauiendome escrito la ciudad pidiendome lisencia, se la concedí y la anime en el intento no solo con razones, sino con ofrecerles que yo empezaria la obra haciendo a mi costa un baluarte, como se esta executando el nominado Sn. Vicente porque el dia deste santo se dio principio a la obra y a este ejemplar se sigui el del cabildo eclesiastico, que tomo por su quenta haser otro valuarte, y dos cortinas, con dos piesas de Artillería, y el Obispo también ha ofrecido concurrir a esta obra , que aunque no se ha en la cantidad se juzga que hara mas que su cavildo. Todos los vecinos y hacendados del contorno estan dispuestos a contribuir en este gasto, y aunque cuesta trabajo el reducir a execusion los buenos deseos que el ferbor o el peligro arroja con facilidad, puedo esperar que se haya de conseguir porque ya esta corrida toda la línea y abierto los cimientos y para alentarlos le he ofrecido hacer otro valuarte por quenta de VM que yo lo dispondre sin que lo pague la RL. Hacienda, porque no esta para esto.

Remito a VM la planta que se ha hecho para la fortificasión por ingeniero italiano que vino en los ultimos galeones, y pasando por Truxillo tubo ocasión de darse a conocer, porque se hablaba de la materia, y le detubieron para q. la ejecutase y me olgare mucho que el hombre sea de avilidad porque si la tubiere siempre habra en que emplearle en este Reyno. Sin entender yo destas lineas podre decir a VM que ni en la fortificasion de Lima nien la de Truxillo importara importara mucha se haya faltado a los primores del arte, pues no puede darse caso que tengan sitio ni expugnacion regular y estar defendidas estas ciudades estas ciudades con solo estar cerradas, de que me ha parecido dar quenta a VM y suplicarle tenga entendido que sin empeñar ni gastar su RL. Hacienda trabajo quanto puedo en adelantar su RL. Servicio.
Que Dios Guarde la C.R.P. de VM. Como Xptiandad ha menester.

Lima y septiembre a 24 de 1687.

EL DUQUE DE LA PALATA


(A la Vuelta)

Lima No.54 A Su Mgd 24 de Septre de 1687.
El Virrey Duque de la Palata.






A.G.I. LIMA 86 6 de Sept.re de 1688

Trujillo

El Sr. Marq.s de la Granja.

Junta a 14 de Sept.re de 1688

Executese todo como informa el Sr. Marq.s de la Granja
(A la vuelta)

Habiendo reconocido la planta de la ciudad de Truxillo que de orden de la junta me remite Us con la carta que la acompaña el Sr. Duque de la Palata Virrey de aquel Reyno, sobre la nueva fortificación que aquellos moradores se an dispuesto a hazer de circunvalar la ciudad para que el Virrey les a dado lizenzia y a alentado y ayudado; para que todo diga mi sentir.

Me parece que deue aprobar la lizanzia de executarlo y dar gracias por lo que lo ayuda y fomenta aziendo un baluarte a su costa y otro a la de su Mag. De adbitrios(sic) sin tocar la Real Hacienda, alentando a el Govierno a que se ponga en toda defensa pues de otra manera sera perjudizial; y en quanto a lo deligneado esta según arte aunque se pudiera aber escusado dos baluartes de los 15 que contiene abiendolos echo mas regulares medidas par su defensa pues no llegan las cortinas a 400 pies ni las frentes de los baluartes a 300 aunque es menor con ventaja a las de Lima, lo qual se deue prebenir por punto general el que se atienda en adelante en las que se ofrecieren pues no es mas fuerte el de mas angulos, sino en el que en ellos guarda la proporzión de las defensas siendo mayor defecto el de cortas que dilatadas, pues en las primeras no son remediables ni faziles de defender, abiendo de descubriese para hazerlo, ni del fuego que echaren los enemigos, como de hacer cortaduras y en los largos con las fortificaciones esteriores se pueden reparar; que es lo que sobre ello se me ofreze que representar, que dando quenta Us a la junta resolvera lo q. tubiere por mexor, nro. Sr. gde. A Us mos Aos Md y Septbre 6 de 1688


Marques de la Granja.