lunes, 8 de septiembre de 2008

El Primer Banco de Trujillo








La casa que ocupó El Banco de Trujillo




Publicado en LA INDUSTRIA DE TRUJILLO el 08 de noviembre de 1990.


Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



El Banco de Trujillo, fundado en 1871, fue el primero que tuvo nuestra ciudad y funcionó en parte de una importante casa trujillana perteneciente por ese año a don Eugenio Loyer, ciudadano inglés casado con la dama trujillana doña Ana Manuela Hoyle y Moreno.


La Casa Loyer

La casa está ubicada en la esquina formada por las actuales calle de Independencia y Gamarra, a sólo una cuadra de distancia de la plaza mayor, su portada principal se abre y mira a la plazuela de San Francisco y los viejos trujillanos la recuerdan como a la casa de la Caja de Depósitos y Consignaciones o como a la del Banco de la Nación que funcionó allí hasta hace algunos años.

La casa Loyer forma parte del complejo arquitectónico de San Francisco y define uno de los ambientes públicos más bellos y tradicionales de la ciudad. Su amplia fachada de esquina está coronada por el balcón republicano de esquina, el más largo de la ciudad, que la califican como monumento singular dentro de la arquitectura civil trujillana. 


El Solar

A mediados del siglo XVII la casa y solar existentes, perteneció al licenciado Pedro de Alvarado y Angulo, ocupando todo el solar comprendido entre las actuales calles de Independencia, Gamarra y Pizarro, manteniendo hasta ese entonces sus dimensiones fundacionales. En la actualidad la parte que correspondió a la huerta y corral de la casa, esta ocupada por la casa González Rosell, la de la Industria y continuando hacia la esquina el edificio de Interbanc.

En 1866 fue adquirida por don Eugenio Loyer con su área ya reducida, y según el documento de venta sus nuevos linderos eran: “Por su costado derecho entrando a dicha casa, linda con la calle antiguamente de plateros y hoy Gamarra; por la izquierda con la casa que fue del finado señor canónigo José Mercedes Vigo; por sus espaldas con la del señor doctor don Pío Vicente Rosell y su frente da a la plaza de San Francisco”, linderos que hasta el presente conserva la casa. El valor de la venta fue de 23,000 pesos.


Los Primeros Accionistas

El 02 de noviembre de 1870, a las siete de la noche, se realizó en esta casa la Sesión Preparatoria de la Junta de Accionistas de un proyectado banco que llevaría el nombre de “Banco de Trujillo”, a la que asistieron “ el doctor don Pío Vicente Rosell, por sí y por los señores Rosell y Pinillos; Felipe Nery Ganoza, por sí y por el señor Juan Esteban Ganoza; Eugenio Loyer, por sí y por su señora Ana Hoyle de Loyer; Valdivia Cox y Compañía, Fernando Ganoza, Juan Esteban Ríos representado por el señor Juan Manuel Antonio Chopitea, Juan Manuel Valle y don Carlos González; Máximo Pinillos, por sí y la señora Josefa Moreno de Hoyle; Benjamín Tafur; José Santiago Martin; Guillermo Eloy Orbegoso, por sí y en representación de la señora Francisca M. de González y el señor José María de la Puente; Joaquín Saavedra; señores Acharán Goicochea y Cía.; don José Goicochea y O’Donovan Cisneros y Cía., representados por el señor don Julio Pinillos”, todos accionistas del proyectado banco. Después de aprobar el acta de la sesión anterior, Guillermo Eloy Orbegoso presentó una moción escrita compuesta de ocho puntos, con objeto de abreviar los trámites precedentes a su instalación, considerando se nombrase una comisión “para que se encargase de la impresión de los billetes, bien sea que ésta se hiciere en Lima o Estados Unidos (como la comisión lo juzgase más conveniente y exenta de falsificación”, asimismo se encargaría de la consecución y apresto del local así como de los depósitos para el caudal, muebles y demás útiles de escritorio. También se encargó la elaboración de Estatutos y Reglamento. 

El local elegido para el funcionamiento del “Banco de Trujillo” fue parte de la casa Loyer, compuesto de tres piezas en los bajos y cinco pequeños departamentos en los altos, parte de la casa que daba a la calle de Plateros, hoy cuarta cuadra de la calle Gamarra. Don Eugenio se comprometió notarialmente a cederla en alquiler, bajo las condiciones siguientes: 

El local debería tener una bóveda subterránea de cuatro varas de largo, tres de ancho y dos tercias varas de alto, con paredes de cal y canto y puerta de fierro, con dos cajas de fierro; la entrada principal hacia Plateros debería ser a la misma altura de las ventanas y llevaría dos puertas, la exterior de reja de fierro de una pulgada de diámetro y la interior de madera; todo el establecimiento y cuarto de portero serían entablados; el local tendría tres ventanas voladas a la calle, con reja de fierro de una pulgada de diámetro; el cuarto de los gerentes llevaría una puerta mampara; cada oficina llevaría su respectivo rótulo de bronce y afuera el nombre del Banco también sobre bronce; los altos tendrían sus escaleras y salida independiente a la calle de Plateros; toda la vereda llevaría losa inglesa (piedra importada). 

Los muebles a confeccionarse fueron: 

En la bóveda dos cajas de fierro; en el cuarto de los gerentes dos escritorios, dos sillas, prensa, caja de fierro, estante y lavador; en la sala del público su mostrador de contabilidad, tres escritorios y una caja de fierro; en el cuarto del tenedor un escritorio grande, sus bancas, prensa, estante y lavatorio. Toda la madera a utilizarse cedro charolado a esponja. El alquiler pactado fue de 120 pesos al mes y el contrato con una duración de diez años forzosos para ambas partes. 

La fachada que lucio el “Banco de Trujillo”, con ligeros cambios se conserva hasta el presente, con su portada principal hacia la calle de Gamarra. 

El 26 de marzo de 1871, los miembros del directorio provisional del “Banco de Trujillo”, conformado por los señores doctor Pío Vicente Rosell, doctor don Felipe Nery Ganoza, don Guillermo Eloy Orbegoso, don Vicente Gutiérrez, don Cecilio Cox y don José Goicochea, se constituyeron ante el notario público Mateo Ortega, para elevar a escritura pública la fundación de la primera entidad bancaria de la ciudad, que contó con un capital nominal de 500,000 soles y un capital suscrito hasta esa fecha de 305,000 soles. 

El “Banco de Trujillo” cristalizó todo el esfuerzo de los empresarios trujillanos dedicados a la agricultura, a la explotación de las minas y a la industria y comercio de esos años. 

El Dr. Bernardino Calonge y Ochaita y el señor José Goicochea fueron elegidos Gerentes del naciente “Banco de Trujillo” que desde su fundación emitió billetes impresos en la American Bank Note Company que circularon en casi todo el norte del país y de los emitidos en provincias fueron los de mayor difusión, debido a su convertibilidad y encaje. Los billetes llevan la firma del trujillano Bernandino Calonge y Ochaita y se conservan hasta hoy en colecciones numismáticas. 

A fines de 1800 y después de nueve años de funcionamiento, el “Banco de Trujillo” cerró sus puertas, como consecuencia de la incontrolable inflación y de la crisis económica derivada de la guerra con Chile.