domingo, 26 de octubre de 2008

La Casa de los Rosell Urquiaga en Trujillo del Perú







Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



Casa trujillana conocida también como Casa de la Emancipación, ubicada en un solar de esquina, distante una cuadra de la plaza mayor. Su portada principal siempre se abrió a la actual calle de Pizarro, conocida antiguamente como a “la calle que de la plaza va al estanque del agua”.


El Solar

La casa primitiva edificada en el siglo XVI en este solar, desapareció con el violento terremoto que asoló la ciudad el 14 de febrero de 1619, conocido como el terremoto del Glorioso San Valentín.

Consta documentalmente que en 1640, el General de la Santa Cruzada de Trujillo y su Obispado don Juan Martínez de Escobar y su esposa doña Magdalena Bazán y Tudela, estaban edificando su “casa principal de morada”. Ellos habían contratado a los maestros de carpintería Juan Gutiérrez de Faria y Juan Esteban de Faria quienes harían los techos artesonados de madera al estilo hispano mudéjar, puertas, ventanas y balcón de esquina, por un valor de 647 pesos, en la casa que se estaba construyendo.

El General Martínez de Escobar falleció sin ver terminada su magnifica casa. Los restos de esta casa aún perduran y son mostrados actualmente en el corredor principal de esta casa, a través de un vidrio templado. En junio de 1645, su viuda vendió la casa, sin estrenar, a don Roque de Zubiate.

La casa en el siglo XVIII

En el siglo XVIII la casa perteneció y fue habitada por el maestre de campo don Francisco de Larrea y Guinea, vizcaíno casado con la dama trujillana doña María Lucia de Villaroel Torres y Toledo. Don Francisco fue Tesorero de La Santa Cruzada, regidor perpetuo del Cabildo y en 1745 alcalde ordinario de Trujillo. A su muerte la casa paso a propiedad del convento de San Agustín de Trujillo.


Don Tiburcio de Urquiaga y Aguirre y doña Petronila de Anachuri y Rucoba propietarios de la casa.





Don Tiburcio de Urquiaga y Aguirre, oleo sobre lienzo extentente en el banco Central de Reserva


En diciembre de 1790 los religiosos de San Agustín vendieron la casa al maestre de campo don Tiburcio de Urquiaga y Aguirre, vizcaíno casado con la dama trujillana doña Petronila de Anachuri y Rucoba, personajes centrales de la casa, en cuya noble descendencia se mantuvo por mas de cien años la propiedad del histórico inmueble, hasta el presente siglo. Los Rosell Urquiaga fueron los últimos propietarios en habitarla.



El oratorio familiar


Dentro del primer período de la arquitectura republicana que abarca desde la segunda década del siglo XIX y constituye la primera manifestación arquitectónica del Perú independiente, sostiene el arquitecto García Bryce, la antigua morada familiar de los señores Urquiaga es uno de los ejemplares más significativos de la arquitectura civil en la costa peruana.





El patio principal



“En la actualidad es muy notoria la transformación estilística y el lenguaje arquitectónico que se produjo a mediados del siglo XIX, al abandonar las formas barrocas y rococó, adoptándose las neoclásicas, buscando la belleza en el renacimiento de las formas puras de Grecia y Roma.

Casa genuina de aspecto netamente señorial, de mucha calidad, de bellas rejas de fierro forjado de Vizcaya, rematadas las exteriores por conopeos de influencia napoleónica”; sostienen los arquitectos Manuel Ángel Ganoza Plaza y José Correa Orbegoso.

El magnífico patio principal de la casa Rosell Urquiaga continúa siendo el centro que agrupa a la sala principal, cuadra y habitaciones. En todas éstas habitaciones se abren ventanas de reja finamente forjadas, que cumplen la doble finalidad de ser elementos de cierre y seguridad y al mismo tiempo permiten la libre circulación del aire y paso de la luz.





Cuatro miembros de la familia Urquiaga en el traspatio de la casa





La fuente origina, ya desaparecida de la Casa


Las habitaciones nobles de la casa se hallan sobre terraplenes y en ellas la arquitectura aún pacta con el barroco, al conservarse las cubiertas artesonadas de maderas finamente talladas.

El segundo patio o traspatio crea un ambiente de intimidad, en donde el murmullo del agua de la antigua fuente labrada en mármol de Carabamba, invito a la reunión familiar alrededor del pequeño jardín; completándose el espacio entre columnas con barandales y podios de madera que antiguamente sirvieron de base a decorativas ánforas.


“En el zaguán y patio principal, la policromía barroca de las paredes fue remplazada por elementos decorativos de imitación mármol y franjas en azul y ocre amarillo, respectivamente, remarcando así la verticalidad del orden arquitectónico utilizado en columnas y cobertura del corredor alto que rodea a este patio, sirviéndole de trasfondo y evitando la monotonía de muros ornados solamente en tonos monocromos”, sostiene los referidos arquitectos.





La portada de la casa



Exteriormente en su imponente fachada de esquina, una amplia portada coronada con tímpano triangular es flanqueada con sobrios balcones de antepecho de fierro fundido y elegantes ventanas boladas con rejas, repisas y conopeos.

Después del terremoto de 1970 que la dejo en estado de ruina, la histórica casa fue restaurada científicamente por el Banco Continental, su nuevo propietario.





La casa Rosell Urquiaga despues del terremoto de 1970





El 28 de diciembre de 1972 fue declarada Monumento Histórico Nacional, convertida en uno de los símbolos de esta ciudad.




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