domingo, 5 de octubre de 2008

Respaldo Documental a Una Mención Temprana De La Iglesia De San Agustín De Trujillo, Dada Por un Cronista Agustino Del Siglo XVI





Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas




La siguiente publicación es referida al trabajo que el autor presentó al Seminario sobre Archivos y Arte Peruano, realizado en Lima en junio de 1990, bajo el patrocinio de la Pontificia Universidad Católica del Perú, el Instituto Riva – Agüero y el Museo Pedro de Osma:


Hace aproximadamente cinco años, durante la investigación que el autor llevó a cabo en el Archivo Departamental de La Libertad de Trujillo, para la publicación del libro “Trujillo, la Ciudad su Arquitectura y su Arte”[1]; dentro de la abundante documentación recopilada para tal fin, se descubrió un documento referente a la obra de edificación del cuerpo de la Iglesia del Convento de San Agustín de Trujillo, que con el título de “Don Joan de Sandoual con Aº. de Escobedo” se encuentra en la serie Notarial subserie Escrituras Públicas, legajo 33, folio 979, con fecha 21 de octubre de 1575, perteneciente al escribano público Diego Muñoz Ternero.


Documento original firmado por los otorgantes y en un aceptable estado de conservación, cuya versión paleográfica de parte de su contenido ha sido realizada por el autor, siguiendo las normas establecidas para la trascripción de documentos históricos hispanoamericanos por resolución de La Primera Reunión Interamericana sobre Archivos, realizada en Washington en 1961; versión paleográfica que acompaña este trabajo.

El documento que hoy por primera vez se pone a disposición de los estudiosos del arte en este Seminario sobre Archivos y Arte Peruano, es uno de los tantos importantes “Conciertos de Obra” que se otorgaron ante los escribanos locales con el fin de protocolizar las condiciones y especificaciones de manera minuciosa y detallada que deberían cumplir los concertados para de esta manera garantizar la “buena obra” de edificaciones civiles, religiosas o militares realizadas tempranamente en Trujillo.

Sin embargo debe constar como antecedente que el autor puso tan importante documento a disposición del equipo de trabajo que se formó para la publicación del referido libro de Trujillo, Aún inédito.

El sorprendente relato que el deslumbrado cronista y naturalista agustino Antonio de la Calancha hizo en 1630 a 1631, de la iglesia del convento de su Orden en Trujillo, ha dado pie a la elaboración del presente trabajo, el cual es un proceso de investigación y discusión documental cuya interpretación y conclusión es una comprobación real y un claro respaldo archivístico al relato del Cronista.

El interés que esta temprana obra de arquitectura religiosa despierta en el autor y el deseo de darla a conocer se justifica en la importancia que la interpretación documental temprana tiene para el conocimiento de la historia del arte peruano, antes de haber sufrido las innovaciones que a la largo del tiempo le ocasionaron las costumbres provincianas de los pueblos y su creciente religiosidad, el clima, el arte ancestral de nuestra cultura y las diversas corrientes estilísticas importadas y dependientes de los diferentes modelos económicos que así lo permitieron.

De otra parte cabe considerar que el estudio enfocado en forma particular ayudará a un mejor entendimiento del todo, pues al respecto existen valiosos estudios de síntesis que han tratado de dar explicaciones generalizando conceptos críticos.

Considerando que el conocer detalladamente la arquitectura local y el pensamiento de la sociedad que la impulsó, se comprenderá mejor el proceso integral desarrollado en suelo peruano, la justificación de estudios monográficos sobre el tema, es implícita.

Para una mayor compresión y orden, seguidamente se adjunta el relato de Calancha y el concierto de obra de la Iglesia de San Agustín, para luego analizarlos, discutirlos e ilustrarlos con información archivística y bibliográfica referente a los protagonistas y su quehacer en Trujillo de los Reynos y Provincias del Perú.


Crónica Moralizadora de Antonio de la Calancha. (1630 – 1631)

Capítulo XXV


De la fundación del Convento de Trujillo.

El estado antes de su ruina
.[2]


“Fuese edificado todo el templo, desde la puerta a la capilla mayor todo de artesones de yeso, labradas molduras, vistosos relieves, i todos los guecos con labores y piñas doradas, i a la esquina de cada cuadrado avía un Serafín con que la obra se alindava, la Capilla mayor se levantava un trecho, i eran los artesones de más elegante primor, y sustentavan cada viga sobre que cargava la bóveda dos Ángeles del tamaño de un onbre, agoviado el cuerpo como que sustentava el peso; aquí era lo dorado más i las piñas de oro mayores, azían sonbra colores jaspeados, con que era el edificio más ermoso del Perú, i de los que pudieran contarse por primeros en Europa. Era el coro alto i bajo de la mesma obra, el templo era alto con hermosura, ancho con proporción, i largo con majestad; a trechos azían labor por la pared tarjas de a vara labradas de relieve, i esmaltadas de oro, donde estaban las nobles armas, i blasones ilustres destos dos patrones, con otros dos escudos de a dos varas en los lados del Altar mayor. Al lado isquierdo izo don Juan de Sandoval una capilla pequeña de los Ángeles, donde en cuerpos geganteos estavan de talla entera San Gabriel, san Miguel, i san Rafael, que lo magestuoso de los bultos remedava a la grandeza de su santidad. Aquí estava en lo mejor del altar un bulto ermosísimo de cabal perfección de la Virgen santísima, con título de la Reyna de los Ángeles, imagen de milagro, i milagro de imágenes; al pié estava una humilde bovedita donde cabían tres cuerpos, aposento que escogieron nuestros patrones en vida, aziendo burla de los estragos de la muerte. Quien izo palacio a tan soberano Dios, i en tan corto tugurio limitó su ostentación, ¿qual retorno tendría de un Dios tan pagador? En esta bovedita allé quando abrí el cuerpo de don Juan de Sandoval, i de Doña Florencia su mujer, y el bendito cuerpo de aquel Apostólico varón fray Luís Álvarez, de quien presto se veran virtudes valerosas; este cuerpo estrenó la caja, i para estos tres izo Don Juan este ataud. Ilustró la sacristía ( que era de otro género de artesones de galana forma, alta, gallarda y dorada) con ricos blandones de plata, i costosos ornamentos de altares, con bordado de perlas, i quajado de aljófar, todo de punta de aguja, imágenes a trecho, i perlas de asiento, frontal, casulla, asmática, capa, atril, i paño de púlpito izo comprar en Sevilla del arzobispo, i le costó siete mil ducados; tan liberal avía de ser para Dios, quien tan pródigo era para los pobres, dejonos rentas, inpuso dos capellanías con cinco mil pesos; no tuvo ijos, y fue padre anparo de frayles Agustínos, aclamamos su memoria, reconociendo nuestra deuda, que la paga años a que Dios la abrá gratificado con ventajas. Continuaron los prelados los demás edificios del convento, los que en ellos más trabajaron, fueron el padre maestro fray Juan de San Pedro, que acabado de ser Provincial fue allá por Prior, i fue reelecto en el siguiente capítulo; sucedióle el padre Maestro fray Juan Almaraz, i a éste el padre fray Alonso Pacheco por dos vezes, i acabaronlos de perfeccionar el padre fray Juan de Tamayo, i el padre fray Martín Sierra que le sucedieron; acabaron con perfección, i con la mesma obra de artesones un claustro entero, refetorio, de profundis, antesacristía, porterías, i un ángulo de celdas. Era la casa un relicario, jardín, i guertas, unos vergeles, esto vide algunos años; i pues sabemos quien izo estos edificios ilustres, sepamos quién aniquilo tan costosas memorias”.





Don Joan de Sandoval con Ao. Descobedo.

(Trujillo, 21 de octubre de 1575) 


Sepan quantos esta carta de concierto vieren como yo don Joan sandoual y guzmán vezino desta Çiudad de Truxillo, otorgo y conozco q’ soy conçertado con vos Alonso desCobedo albañil q’ estays presente para que hagays la obra del cuerpo de la yglecia de señor san Agustín desta Çiudad y la acabar dentro de año y medio cumplido primero syme. q’ quenta del día de la Fcha desta carta de la forma y manera q. entre nos e vos esta tratado y conçertado con las declaraçiones siguientes.

Primeramente vos el dho Alonso desCobedo aveys de hazer quatro arcos de yeso y ladrillo metidos en las paredes repartidos en el cuerpo de la dha yglecia conforme a la longitud que tiene sacados de su Çimiento de piedra y [roto] hasta el haz de la tierra y de allí para arriba un palmo [roto] as se ade hazer de cal y ladrillo y lo demás de yeso y ladrillo con sus Rafas de ladrillo q’ entren y salgan y la paredes guarneçidas con sus artesones por los papos en la forma y manera q’ esta el arco toral de la dha yglecia [roto] con dos ladrillos de [roto] r alto y del grueso del arco toral q’ q`den bién acabados conforme A buena obra.

Yten aveys de hazer una bóbeda sobre todos esto dhos arcos Redonda, de sus artesones y molduras que hagan labor de la mysma obra de q’ esta cubierta la capilla mayor, y conforme a la traça señalada para ello y sobre los dhos artesones ayeys de hazer un grueso de ladrillo con yeso y enluzida la bóbeda por ençima q’ q’de acabada conforme A buena obra.

Yten aveys de hazer un friso A la Redonda de la yglecia conforme a la muestra q’ tenemos en nro poder firmado de nros nombres en la qual muestra esta señalada una labor Romana con su alquitraue y corniza q’ corresponda con los capiteles de los mysmos arcos q’ q’den bién acabada conforme A buena obra.

Ytem aveys de hacer en cada uno de los dhos arcos sus estribos de adobe y alçar las paredes de Adobes lo que fuere necesario Alçarse para q’ q’de todo fuerte y acabado conforme A buena obra.

Ytem aveys de hechar quatro hiladas de ladrillo e yeso sobre las dhas paredes para q’ sobrillo carge la dha bóbeda.

Ytem aveys de hazer entre cada uno de los dhos arcos un rrazimo grande que cuelgue el dho rrazimo Vara y media o çinco palmos, labrado de yeso muy bién hechos.

Ytem aveys de hazer en el coro de la dha yglecia que al presente esta de madera / de yeso y ladrillo y de bóbeda con sus pilares de yeso y ladrillo, sobre que carguen los los arcos y bóbeda q’ tengan sus basas y capiteles y por debaxo sus florones con su friso en la delantera y con sus rresaltos conforme a la muestra que del coro esta hecha y Ade alargar hasta donde están los órganos q`q`de al igual con ellos excepto que los balautres los Ade hazer el convento A su costa, de madera.

Ytem aveys de enlucir toda la dha yglecia de yeso conforme A como esta la dha capilla mayor por manera que que q’de toda la dha obra buena y acabada.

Ytem es condiçión q’ después de acabada toda la dha obra el conuento o dho monasterio Ade nombrar un official y vos el dho Alonso desCobedo otro de los q’ obiere en el pueblo, para que vean la dha obra y vista con Juramento declare si esta bien hecha y acabada conforme a las dichas condiçiones y muestra y no estando tal como en las dhas condiçiones se contiene aveys de pagar y bolberme todo lo que dixeren y declarasen los tales maestros ayer de menos.

Ytem aueis de hazer y poner en cada Uno de los dhos quatro harcos, dos escudos el uno frontero al otro y otros dos escudos el uno en el harco toral de la dha Capilla mayor, por la de la dha yglecia y otro en lo alto y en el medio de la pared del coro con mis harmas en cada Uno dellos, por la traça que yo les diere.

Ytem aueis de hazer toda la dha obra dela forma y manera que se contiene y esta declarado en las dhas condiciones y poner en ella todos los materiales de yeso y ladrillo que son nesesarios pa. la dha obra y los peones y obreros que fueren menester, todo a uuestra costa sin que yo sea abligado a poner en ello cosa alguna ecepto adobes que fueren menester pa. la dha obra que los ade dar el Combento de el dicho monasterio a su costa, puestos al pié de dha obra, por todo lo qual os tengo de dar y pagar y os daré y pagaré haziendo Vos la dha obra en el dho término del dho año y medio conforme a las dhas condiciones, Tres mill y seiscientos pos. de plata corriente en seis pagas en esta manera, los seiscientos pos.luego de que estais [ilegible]la obra del primer harco y bóbeda del y los otros seiscientos pos. os tengo de pagar al principio de cada sesmas y antes que comenseis la obra del Çesmo siguiente y dellos y demás hasta acabar no aueis de començar la dha obra del cesmo [roto] huuieredes de hazer sin primero auer Rdo. De mi los seiscientos pos. que los tengo de pagar en la la dha. Yga. por manera que se entiende que en cada paga de las q. rrezibieredes delos Cinco que os falta hasta acabar la dha aueis de ser primero pagdo. De los seiscientos pes. del cesmo que huuieredes de hazer con tal q. lo comenseis.

Ytem aueis de dar Vos el dho alonso descobedo [ilegible] y acabar la dha obra de [ilegible] y uer y uelar y rr [roto] que parte de retener en mi hoy día de [roto] del año en q. se obligue a pagarme [roto] y por rrazón dello que me sigue por dho combento.

Ytem el dho combento os days e deue dar a bos doze yndios q’ por [roto] con esta le mandar para la obra del [roto] los soliciteis con Justicia [roto] q’ vos los dará y los aueys en la dha obra [roto] sus jornales y dándoles la comida co[roto] a como por las dichas Condiciones que están entregadas, ni el dho combenro los pueda ayer y pedir sin que yo ni el dho combento los pueda aver y pedir sin que yo ni el dho cnvento quedemos obligados [roto] a los yndios [ilegible].

E yo el dho alonso desCobedo presnte soy a lo [roto] auiendo entendido conforme a como va declarado en las dhas condiciones (…………….) fecho en esta ciudad de (Trujillo) en veynte y un dias del mes de octubre de myll y quinientos y setenta y cinco años, (………………) .

Alonso de Escobedo
(firmado)


Juan de Sandoval
(firmado)



Ante mí
Diego Muñoz Ternero
Esc. Púb.




Análisis y discusión del documento


El Concierto de Obra


En Trujillo, el 21 de octubre de 1575 se concertaron ante el escribano Diego Muñoz Ternero, Juan de Sandoval y Guzmán y el maestro albañil Alonso de Escobedo “El Mozo”, quien se comprometió a realizar la edificación de “La obra del cuerpo de la iglesia del señor san Agustín” de Trujillo, y darla acabada en un plazo de un año y medio, poniendo a su costa el yeso, ladrillos, peones y obreros necesarios.

Por su parte don Juan de Sandoval y Guzmán se obligó a pagar por el trabajo de Escobedo la importante suma de 3,600 pesos de plata corriente, y el convento de San Agustín cumpliría con dar todos los adobes necesarios puestos al pié la obra, poniendo a disposición del maestro Escobedo doce indios jornaleros.

En los primeros años de conquista, la edificación de iglesias procedió con lentitud, no obstante, en la gran mayoría de los casos, distar mucho de la suntuosidad requerida y ello se debió tanto a la falta de recursos como a la falta de indios disponibles. En último término éstos eran los que habían de sufragar su costo, porque la parte que correspondía a la corona y a los vecinos, procedía en buena cuenta de los tributos que se cobraban al indígena y era mayor o menor según el número de tributarios y a la riqueza de la tierra[3].


El Conquistador Juan de Sandoval y Guzmán.

Don Juan de Sandoval y Guzmán, uno de los principales vecinos de Trujillo desde 1542 en que se le encuentra con solar y casa principal de morada a media cuadra de la Plaza Pública[4], fue casado con doña Florencia de Mora y Escobar, hija del conquistador y fundador de la ciudad capitán Diego de Mora y de doña Ana Pizarro, prima de Francisco Pizarro. Por su destacada participación en la pacificación del reino, La Gasca le hizo merced de 1,400 pesos de renta en el famoso reparto de Huaynarima, encomendándole el repartimiento de Huamachuco. Insigne benefactor de la Orden de San Agustín establecida en Trujillo, fue considerado como “padre y amparo de frayles agustinos”[5]. En el Cabildo trujillano desempeñó los cargos de alcalde y regidor perpetuo.


El Arquitecto Alonso de Escobedo “El Mozo”

El maestro albañil Alonso de Escobedo “El Mozo”, homónimo y discípulo de su padre y colega de su hermano Diego de Escobedo, ejerció su oficio a mediados del último tercio del siglo XVI, juntamente con su padre y hermano, figurando como vecinos de Trujillo del Perú desde su llegada de Europa en el año 1550[6]. Alonso de Escobedo “El Mozo” fue el más destacado de los tres y el mejor de los arquitectos que por entonces trabajaron en Trujillo. Su padre había edificado, con discutido éxito, la capilla mayor de la Santa Iglesia Catedral[7] y se ocupó del mantenimiento del sistema hidráulico de abastecimiento de agua de la ciudad, hasta el año 1565 en que murió en Trujillo[8]; su hermano Diego formó en el año 1559, con Baltasar Rodríguez, una compañía para fabricar ladrillos en un tejar y horno que había en la chacra de Francisco de Zamudio[9]. En 1568 Alonso de Escobedo “El Mozo” se concertó con los religiosos del convento de Nuestra Señora de las Mercedes para edificarles la capilla mayor de su iglesia, toda de yeso[10].

Por el tiempo que Escobedo se concertó con don Juan de Sandoval y Guzmán poseía una chacra con un horno de hacer ladrillos ubicada cerca del camino real que conducía a la ciudad de Los Reyes y junto a las tierras del conquistador capitán Diego de Mora[11]


La Orden de San Agustín de Trujillo del Perú


La Corona Española por Cédula Real del 23 de marzo de 1550, informada que en el Perú no se había fundado ningún monasterio de la Orden de San Agustín, decidió enviar doce religiosos de ese reino y cuatro de Nueva España, para que se entendieran de la instrucción y conversión de los naturales, disponiendo se les hiciera monasterios y recomendando que los edificios se fabricasen con humildad, eligiendo los lugares más necesarios y una vez elegidos, si fuesen pueblos dependientes de la Corona Real, se hiciesen las edificaciones a costa de ella y con la ayuda de los indios de dichos pueblos y de ser en pueblos encomendados se debería de hacer a costa de La Corona y encomenderos, e igualmente los indios acudirían a la ayuda de los edificios[12]. La ayuda de La Corona Española para la fundación de iglesias mayores también se hizo efectiva a los primeros conventos y monasterios establecidos en tierras conquistadas; los religiosos de las diferentes Ordenes fueron abastecidos y conducidos a América a costa del Estado Español, y una vez llegados a estas tierras se dieron órdenes para que las autoridades les proporcionasen lugar donde vivir. Los religiosos de la Orden de San Agustín entraron al Perú el 20 de junio de 1551, y el 25 de octubre de 1558 fundaron convento en Trujillo del Perú[13].

Los agustinos establecidos en Trujillo adquirieron solares a una cuadra de la plaza pública, cedidos en venta, o si tal vez donados graciosamente por su propietario el conquistador Pedro González[14], dando inicio a la construcción de su convento e iglesia. En 1573 los agustinos de Trujillo hicieron “trueque y cambio” a los religiosos mercedarios de “un solar que está en la cuadra que incluye los otros solares de ellos donde está fundando el dicho monasterio de Señor San Agustín por la necesidad que de él tiene para quedar cerrado sin que otra persona se entrometa”, por unas chacras que los agustinos tenían situadas en el valle de la ciudad y que antes habían pertenecido al conquistador Antón Cuadrado[15]. De esta manera los agustinos ocuparon, desde 1573, toda la manzana comprendida entre las actuales calles de Orbegoso, Ayacucho, Gamarra y Bolívar, incluyendo el moderno pasaje de San Agustín.

La obra del cuerpo de la iglesia referida en el documento fue en sí la construcción de cuatro capillas laterales, dos a cada lado del cuerpo de la iglesia, que Alonso de Escobedo “El Mozo” edifico, para lo cual tuvo que levantar cuatro arcos de yeso y ladrillo dentro de las paredes del referido cuerpo construido con anterioridad y en el cual había dejado hechos los cimientos hasta el nivel del suelo y sobre los cuales se continuaron los cuatro arcos de cal y ladrillo hasta la altura de un palmo y de allí para arriba de yeso y ladrillo, arcos que deberían tener el mismo alto y ancho que el arco toral de la capilla mayor que así mismo se encontraba edificada. Escobedo debió ser el responsable de la edificación del cuerpo de la iglesia y de la capilla mayor que para entonces ya estaban construidas. Escobedo cubrió las capillas laterales con bóvedas “redondas” de ladrillo.

La mención de un coro y la presencia de órganos ilustran la calidad del templo agustino, que lució en sus paredes las nobles armas de sus piadosos benefactores.

Días antes de comenzar la obra el maestro Escobedo compró 200 carretadas de yeso de la cantera de Collambay, muy próxima a la ciudad de Trujillo, con el pesos de 200 arrobas cada una, destinadas a la obra de San Agustín[16] y en noviembre de 1576 el maestro contrató a Antón de Mora “para que sirviere con su oficio de yesería y albañilería en la cosas que él le encargare o mandare” , comprometiéndose a pagarle cada cuatro meses 50 pesos y a darle para su sustento 12 fanegadas de trigo y 12 carneros, cada mes una fanegada y un carnero[17]. El maestro de yesería y albañilería Antón de Mora ayudó a Escobedo en la confección del ornato de yeso que la iglesia tuvo en su interior y que tanto conmovió al cronista agustino Antonio de la Calancha.

Los términos arquitectónicos utilizados por Escobedo en el documento dimensionan la gran calidad profesional del autor y la magnitud artística de su temprana obra en Trujillo del Perú, que con tanto entusiasmo y acierto describió impresionado agustino.

El terremoto de 1619 destruyó para siempre la magnífica obra del más versado y competente arquitecto español que esta ciudad tuvo por entonces.

De un cuidadoso análisis de los “conciertos de obra” para la edificación de iglesias trujillanas tempranas, se puede concluir acerca de un peculiar proceso de construcción de estas obras religiosas:

A la idea original detallada en un plano conteniendo la planta y diseño íntegro, confeccionado por un maestro alarife o maestro de albañilería, ambos arquitectos en su época, siguió la construcción parcial de la iglesia, realizada en diferentes etapas, pero siempre respetando la traza original. Lo primero que se edificaba, y no podía ser de otra manera, fue el cuerpo de la iglesia, desde el arco toral hasta la portada de entrada, cuerpo de forma rectangular de sólidos cimientos de piedra y cal y fuertes muros de adobe, indispensable para dar inicio al culto. Luego, después de tiempo variable en cada caso y acorde con los recursos económicos, la capilla mayor y capillas del crucero que definían las plantas romanas de cruz latina, para luego proseguir con las capillas laterales abiertas en las paredes del cuerpo de la iglesia , construidas en forma simultanea o por etapas; y todo lo ante dicho ajustándose a la traza original y a las condiciones económicas y donaciones graciosas que recibieron de piadosos benefactores, la diferentes Ordenes establecidas en Trujillo.

El peso de los materiales utilizados por Alonso de Escobedo “El Mozo” para cubrir la iglesia Agustina, en su afán de hacer una obra más sólida; el desconocimiento del carácter sísmico de nuestro suelo y el no haber analizado e interpretado la experiencia arquitectónica nativa, tuvieron como resultado la total destrucción de este templo y obras similares en el asolador terremoto de 1619, que destruyo por completo la ciudad, llegándose a pensar en abandonarla y empezar su construcción en otro lugar. Idea que no prosperó.


Notas


ARLL: Archivo Regional La Libertad de Trujillo.


[1] Mesa Figueroa, José de; Correa Orbegoso, José; Vega Cárdenas, Miguel Adolfo; Morales Gamarra, Ricardo. 1987. Trujillo, la Ciudad su Arquitectura y su Arte, Banco Central de Reserva del Perú, Lima. Inédito.
[2] Calancha, Antonio de la. 1974 (1630 – 1631). Crónica Moralizadora, ed. De Ignacio Prado Pastor, Lima, capítulo XXXV.
[3] Vargas Ugarte, Rubén. 1968. Ensato de un Diccionario de Artífices de la América Meridional, Burgos, España. P. 15.
[4] Vega C.,Miguel A. y Vega C, Carlos A. 1985. El Agua de la Ciudad de Trujillo, Historia de su Abastecimiento, SEDAPAT, Trujillo 1991. p. 117.
[5] Calancha, Antonio de la. 1974.
[6] Actas del Cabildo de Trujillo, T.I., 1549 – 60, Concejo Provincial de Trujillo, Lima, 1969. p. 216.
[7] Actas del Cabildo de Trujillo, 1549 – 60. p. 303.
[8] Vega C. Miguel A. y Vega C. Carlos A. 1991.
[9] López de Cordoba, Esc. Púb. 1559. Leg. 3. Fol. 82. ARLL.
[10] Vega, Antonio de, Esc. Púb. 1567 – 68. Leg.70. Fol. (numeración romana ilegible). ARLL.
[11] Muñoz Ternero, Diego, Esc. Púb. 1575. Leg. 33. Fol. 121. ARLL.
[12] Vargas Ugarte, Rubén. 1968. p. 22.
[13] Feijoó de Sosa, Miguel. 1984 (1763). Relación Descriptiva de la Ciudad y provincia de Trujillo del Perú, ed. Facsimilar, Fondo del Libro del Banco Industrial del Perú. 2vols, Lima. P. 68.
[14] Vega Cárdenas, Miguel Adolfo, 1990. El solar de Pedro González, Banco Internacional del Perú. Trujillo.
[15] Muñoz Ternero, Diego, Esc. Púb. 1573. Leg. 31. Fol. 397. ARLL.
[16] Muñoz Ternero, Diego, Esc. Púb. 1575. Leg. 33. Fol. 962. ARLL.
[17] Paz, Antonio de, Esc. Púb. 1576, Leg. 66. Fol. Sn.. ARLL.
Trujillo del Perú, octubre de 2008