viernes, 14 de noviembre de 2008

La Casa Tina de Iturregui






Casa de Catalina Aguilarte de Iturregui en Lambayeque. H. Brüning, 1906
(Casa familiar ubicada en la plaza principal)


Por
Carlos Alberto Vega Cárdenas


La principal industria del pueblo de Lambayeque en la segunda mitad del siglo XVIII, fue la fabricación de jabones y cordobanes. El auge productivo de sus tinas de jabón, en el último cuarto de ese siglo, dio a Lambayeque su riqueza y antigua grandeza que hasta hoy perdura en sus evocadoras casas coloniales.





Las Torres de la Iglesia de San Pedro de Lambayeque. Alberto Sheen Cuba, 1975


A partir del siglo XIX, debido a la gran demanda de jabón, su precio fue siempre en aumento, de 15 a 30 pesos el quintal, época en la que en los alrededores de la ciudad se encontraban ubicadas siete tinas conocidas como Santa Rita de Pololó, de doña Catalina de Aguilarte; Nuestra Señora del Rosario, de don Pedro de Estela; La Soledad, de don Domingo Figueroa; San Judas, de don Juan Romualdo de Vidaurre; San Miguel, de doña Juana López; San Jacinto de doña Josefina López y Nuestra Señora del Cisne, de don Pedro Cabrera. Casas tinas en las que se beneficiaban más de 60,000 cabras al año.


Lambayeque comercializó sus jabones y cordobanes en las provincias de la sierra, siendo Lima su principal mercado. Asimismo exportó sus productos a Panamá y Guayaquil. El jabón Lambayecano logro imponerse al piurano en el mercado capitalino, al ser considerado de superior calidad.

En el opulento pueblo de San Pedro de Lambayeque, el 17 de abril de 1795, don Juan Antonio de Iturregui y Arraiz y doña Catalina de Aguilarte Vélez, celebraron el nacimiento de su primogénito, a quien, dos días después, bautizaron con el nombre de Juan Manuel Aniceto. Allí, en la más importante de las ciudades de esa región norteña pasó su niñez el futuro prócer de la Independencia Nacional don Juan Manuel Iturregui y Aguilarte. 

Don Juan Antonio de Iturregui y Arraiz fue natural de la villa de Saraus, Provincia de Guipúzcoa en el reino de Vizcaya. Fue hijo de don Pedro Iturregui y doña María de Arraiz. Procedente de Cádiz llegó al Perú el año de 1777, pasando luego a establecerse en la floreciente ciudad de Lambayeque, obteniendo pronto en el comercio de la provincia una estable situación social y económica. Casó en Lambayeque con doña Catalina de Aguilarte Vélez, hija de don Manuel de Aguilarte y doña Evarista Vélez, vecinos importantes del rico pueblo.

Los Iturregui son vascos de Guipúzcoa, que fue considerada, al igual que Vizcaya, como un solar de nobleza. El vasco Juan Antonio de Iturregui y Arraiz lucía en su escudo de armas, por el lado de Iturregui: En campo de plata un losange de sinople cargado de una torre de oro y acompañado de cuatro armiños de sable, uno en cada ángulo del escudo y bordadura de gules con ocho aspas de oro.

La casa familiar de los acaudalados señores de Iturregui y Aguilarte estuvo ubicada en la plaza mayor de la ciudad de Lambayeque, en el solar de esquina que hasta hace pocos años ocupó el edificio del Ministerio de Agricultura, hermosa casa donde creció el niño Juan Manuel, al lado de sus hermanos José Ignacio y María Josefa de Iturregui y Aguilarte.

La dama lambayecana doña Catalina de Aguilarte Vélez fue dueña de la tina nombrada Santa Rita de Pololó, ubicada al sur a dos millas de Lambayeque, tierras que hoy forman parte de la Cooperativa Cahuide, en las que se encuentra la huaca de Pololó.

En 1817, Juan Manuel Iturregui y Aguilarte, tras la muerte de su padre e interrumpir sus estudios en el Convictorio de San Carlos de Lima, regresó a Lambayeque ha hacerse cargo de los negocios familiares. En los inmensos montes de algarrobo de su hacienda de Inculás, situada en territorios del pueblo de Olmos, alimentado de sus frutos engordaba abundantes manadas de ganado caprino comprado en la Provincia de Piura, de cuyo cebo fabricó muy buen jabón y de sus pieles se curtieron cordobanes en su tina de Santa Rita de Pololó.

Los altos precios del jabón permitieron a la familia Iturregui amasar cuantiosa fortuna, que hizo posible los envíos de dinero, caballos, armas, municiones y negros, a la causa de la Independencia Nacional.

En febrero de 1821, el marqués de Torre Tagle, expresó en carta dirigida a San Martín:

“El comportamiento de Casós en la época presente me obliga a recomendarlo a ud. de oficio. Digan lo que quieran, él cumple las órdenes que le imparto, y las remesas de gentes y numerario de Lambayeque son debidas su actividad y a la de don Juan Manuel Iturregui, cuyo mérito desearía tuviera usted en consideración, pues a más de sus muchos servicios personales ha franqueado de empréstito voluntario, o del modo que se le quiera admitir, la cantidad íntegra de jabón que transporta La Emprendedora”.





Balcones lambayecanos, Alberto Sheen Cuba.


Juan Manuel Iturregui y Aguilarte fue un personaje muy vinculado a la ciudad de Trujillo del Perú; pues en Trujillo se casó con la distinguida dama doña Manuela González Sáenz de Tejada y Martínez de Pinillos, y en Trujillo edifico su casa familiar conocida hoy como El Palacio de Iturregui.

En marzo de 1834, después e residir por muchos años en Trujillo, falleció doña Catalina de Aguilarte, acaudalada dama lambayecana progenitora de don Juan Manuel. Le heredaron sus hijos Juan Manuel, José Ignacio y sor María Josefa del Carmen Iturregui y Aguilarte, monja profesa de velo negro en el Monasterio del Carmen de Trujillo, en cuya clausura pasó toda su vida; razón por la cual doña Catalina había impuesto sobre la tina Santa Rita de Pololó un capital de 5,000 pesos a favor de dicho monasterio, cuyos réditos se deberían cumplir semestralmente a favor de Sor María Josefa del Carmen ó para que se invirtieran en la novena o fiesta del Sagrado Corazón en el monasterio carmelita.

En el archivo regional de La Libertad de Trujillo existe el inventario y tasación de los bienes de doña Catalina de Aguilarte, en el cual se encuentra minuciosamente descrita la referida tina familiar, cuya trascripción se da a conocer en íntegro:




Inventario de los bienes de doña Catalina Aguilarte Vélez

Don Mateo Isaga y don Manuel León, llamados por don José Ignacio Iturregui para que avaluásemos extrajudicialmente y amistosamente una casa y tina de la propiedad de su difunta madre doña Catalina Aguilarte: La casa sita en la Plaza Mayor de esta ciudad y la tina dos millas distantes de la misma hacia el sur.

Avaluamos según nuestros escasos conocimientos la casa con todas sus habitaciones y pertenencias a dicha casa en 4, 136 pesos.

Los expresados muebles y su auto avalúos son los siguientes:

2 sofás grandes y viejos de badana colorada en 8 s/. c/u ……..16

1 id. Id. Chico en………………………………………………..6

1 almario viejo…………………………………………………10

2 cómodas viejas en 12 s/. c/u…………………………………..24

1 piedra de destilar usada en……………………………………..4

1 farol grande roto en…………………………………………….6

2 cuadros viejos de santos en 8 rl c/u 2

1 lámina de nuestra Señora del Carmen en…………….………. 10

1 calesa vieja en …………………………………..……………50

1 caja grande vieja de madera en…………………….…………..8
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Suma 136

Y la tina con 4 tinas, 2 completamente corrientes y en buen estado, una vieja con el fondo roto y otra en buen estado con el fondo roto igualmente.

Una bodega de cortar jabón con dos mesas grandes y nuevas, dos adoberas en buen estado, una balanza de cruz con sus pesas de cobre y algunas tablillas, granniles y demás útiles para el corte de jabón.

Una cebera con su balanza de cruz y pesas de cobre corrientes, dos tendales y varios noques en mal estado.

Una gracera con su paila de cobre.

Una cenicera en buen estado.

Un corralón que sirve de leñatera.

Una saladera en mal estado.

Un molino de pay pay id id.

Un curtiembre id id.

Una cordobanera en buen estado.

Once coladores de lejía regulares.

Un estanque de agua en mal estado.

Un meadero grande corriente.

Uno id chico.

Un id id descompuesto.

Una casa con varios cuartos, huerto, corral y cocina, todo en mal estado.

Un oratorio con su imagen de bulto y varios cuadros viejos, tres ornamentos usados y un cáliz y pátena de plata.

Un molino de aceite con su prensa todo inútil.

Todos los terrenos pertenecientes a dicha tina, vistos y examinados por sus herederos, por demostración que nos hizo don José Ignacio Iturregui, Montes, huacas etc. avaluamos todo en general en 13,700 pesos del modo siguiente:

La tina con todos sus cobres oficinas y demás útiles en 9,700

Seis esclavos nombrados:

Manuel Tierra con edad de sesenta años, 100

José Iturregui con la misma edad, 100

Santana Aguilarte, inservible, 000

Pablo Reaño de treinta años, 350

Antonio Poto de treinta años, 300

Antonio Iturregui de cuarenta y cinco años 200

Todos los terrenos y sus montes pertenecientes a dicha tina en 2,950

1,370
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Total 17,836


Resumen

Casa 4,000

Muebles 136

Esclavos 1,050

Tina con utensilios 9,700

Terrenos y montes 2,950
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17, 836


Según parece, resulta del autoevaluó practicado en la casa tina de la finada señora doña Catalina Aguilarte 17,836 lo mismo que en nuestro concepto es su legítimo valor y para que conste lo firmamos en Lambayeque julio 16/834.

Mateo Isaga

Manuel de León

Tgo. Tomás Tello

Tgo. Agustín de la Cruz Noriega


Expedientes protocolizados, Juan de la Cruz Ortega 19/XI/1834. Legajo Nº 2169. Expediente 26. Folios 826 – 39. Archivo Regional de La Libertad de Trujillo.


La fabricación de jabón y cordobanes en Lambayeque se vio favorecida por la presencia de la mano de obra negra, del algarrobo que sirvió para cebar cabras y abastecer de leña a las tinas, del pai pai utilizado para la curtiembre de las pieles y para teñir cordobanes y de la hierba lito o del vidrio se cuyas cenizas se fabricó la lejía, principal insumo para la producción de jabón. Fueron los morropanos quienes abastecieron de lejía y sal a las tinas y curtiembres lambayecanas.

Las tinas y tenerías de Jabón tan florecientes en Lambayeque en la época virreinal, apenas sobrevivieron en la etapa republicana hasta mediados del siglo XIX. La ruptura del monopolio comercial español significó el fin de esta industria lambayecana del jabón, al no poder sostener la competencia que le hicieron los jabones europeos, y es a partir de 1860 que se agudizó el proceso de desaparición de las casas tina, empresas coloniales que tanta riqueza dieron a este pueblo, para poder contribuir a la causa de la Emancipación del Perú.


La magnificas tintas debidas al arte del ingeniero Alberto Arnaldo Sheen Cuba, que en este estudio se presentan, son inéditas y elaboradas en Lambayeque por los años setenta.





Huaca Pololó, H. Brüning, 1910