domingo, 2 de noviembre de 2008

María Negrón Ugarte - Versos de Ayer y de Hoy



Versos de Ayer  - Voz de Amor

 





Maria Negrón Ugarte



Mis Versos 



Cuando era casi niña, tenía yo un jardín muy grande donde no faltaban las más delicadas flores y las más bellas mariposas. Arroyitos de agua cristalina sobre arenas multicolores, murmullos de ramajes mecidos por el viento, soledad misteriosa en los toldos de jazmines y madreselvas, luz radiante de sol, matices y fragancias, cielo azul y cantos de aves; todo esto había en mi jardín. En él me perdía horas enteras, sin poder explicarme yo misma mis calladas alegrías.

A veces me parecía que las hojas secas se quejaban doloridas, que las rosas lloraban cuando, movidas por el roce de mi cuerpo, salpicaban mi cara con el rocío de la mañana, que la brisa decía en rumores cosas que yo no podía comprender, pero que me arrullaban dulcemente………………….

Llegué a creer a mis flores personas amigas que sabían oir mis palabras. Muchas veces, en las claras noches de luna, penetraba en mi jardín despacito, como si el crujir de las hojas hubiera podido despertar a las rosas que dormían junto a los jazmines, y las besaba despacito también, por sentir en mi boca y en mi frente la frialdad de sus pétalos y aspirar sus aromas que eran mi delicia…………. Y fue en este jardín grande y solitario donde en una tarde soñolienta y amarilla, viendo deshojarse las primeras rosas, sentí las primeras melancolías y pensé mis primeros versos, en el encantamiento de una pena reveladora de mi espíritu sentimental que perdura sobre las lejanas palideces del romanticismo.

Y seguí cantando………..y mis “Versos de ayer” y mis “Versos de hoy”, escritos en distintas épocas de mi vida, solo son doliente arrullo de brisa, quejas de hojas secas, pétalos rotos de rosas queridas. No van a viajar por el mundo en busca de laureles; van en busca de almas, de las almas que han amado….que han sufrido…..



ACORDES


Negro está el cielo, negra la sombra
que el verde prado cubriendo va,
todo está negro como mi pena,
todo tristeza diciendo está.

No miro estrellas, no miro flores,
las ilusiones siento morir,
y los querubes de la esperanza
entre las sombras oigo gemir.

¿ Oigo sollozos, oigo suspiros,
o es que deliro soñando yo,
con el cariño de una alma buena
que mi alma en sueños acarició ?

Los sueños dulces, los sueños bellos
en noche negra lejos se van,
nunca me gustan las noches negras
poque no dicen felicidad.

Yo quiero noches de luna blanca,
ellas alegran el corazón,
ellas despiertan las alegrias
y los encantos de la ilusión.

Quiero morirme cundo los cielos
tengan celajes de ténue luz;
porque me besen en mi agonía
puros reflejos del cielo azul.

Pues quien no tiene sobre la tierra
ningún cariño, ningún amor,
debe morirse cuando la luna
pueda besarle con su fulgor.

Besos divinos cual los forjados
con los anhelos, con el placer
en las auroras resplandecientes
de una mujer,
son los que brinda la blanca luna
cuando derrama su luz aquí,
en estos campos donde mi alma
sabe nostalgias hondas sentir.

Negro está el cielo, negra la noche
que el verde prado cubriendo va,
todo está negro como mi pena,
todo tristeza diciendo está.



ESA FLOR ....


Esa flor descolorida
es mi vida,
es la cándida belleza
de fantasía dorada,
es de la ternura inmensa
la caricia que forjara,
es la sonrisa....es el beso
dulce de una dulce boca,
es la vibración de mi alma,
es de mi lira una nota.

Esa flor descolorida
es mi vida...
es el callado poema
de juveniles congojas,
es el encanto supremo
del amor y la esperanza,
es el suspiro latente
de las emociones castas,
es...altar de almas errantes
que al unirse con un beso
hicieron templo su cáliz
y el azul del firmamento.



RIMA


Si yo fuera una flor y me guardaras
en tu callado y corazón,
y yo sintiera la caricia ardiente
de un beso de pasión,
vertería fragancias y dulzuras
en tu desierto altar,
y bebiendo las mieles de mi cáliz
volverías a mar.



DOS BESOS



Dejó mi madre un beso de ternura,
en mi rostro inocente,
y tú, mi prometido, con pureza,
dejaste otro en mi frente.

Esos besos me brindan realidades
de porvenir dichoso,
uno es la despedida de la madre,
otro es la ventura del esposo.

Sí, la ventura, porque quiero darle
al devolverte el beso que me diste,
la gloria que yo siento al adorarte,
la que en sueños quisiste.

Sí, quiero que cada aurora me sorprenda,
sin los dolores de la vida triste,
tú feliz a mi lado y yo, sonriente,
devolviéndote el beso que me diste.



RIMA



Yo te idolatro y si fueras
en el mundo lo más triste,
todos mis besos tuvieras
y en mis lagrimas bebieras
el amor que en mi alma existe.




A TI


No soy la novia de las crenchas de oro,
de ojos divinos y mirar de cielo,
la que cubre su cuerpo delicioso,
con túnica de regio terciopelo, 
la que ciñe diadema de brillantes
a su frente de nítida azucena,
y sus marmóreos brazos y sus manos
con ricas joyas orgullosa llena.

No soy la reina que fortuna engríe 
que mira estrellas y deshoja flores,
que no sabe de pena y de cariño,
y se da por capricho a los amores.

Yo no tengo el encanto indefinible
de la bella mujer fascinadora;
la que a sus plantas, soberbia rinde
la voluntad del hombre que la adora.

Yo soy la novia de faz morena,
la que besa temblando cariñosa,
la que cubre tu frente con violetas,
emblema de dulzura pudorosa;
la que besa tu mano conmovida,
la que besa tu frente delicada,
y una lágrima deja en tu mejilla,
ofrenda de su alma enamorada.