sábado, 1 de noviembre de 2008

Trujillanos y Trujillanas. Cecilio Cox Doray




Cecilio Cox Doray


Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


Cecilio Cox Doray, trujillano ilustre, constituye un esclarecido valor de la Historia Nacional Peruana y ocupa lugar privilegiado en el corazón de los Trujillanos.

Su figura se encuentra estrechamente vinculada con las luctuosas horas que vivió Trujillo durante la ocupación chilena de 1882, cuando desempeñaba el cargo de alcalde de la Ciudad.

La insaciable rapacidad chilena conducida por el astuto e inexorable Patricio Linch, jefe de las fuerzas de ocupación, exigió a los vecinos de Trujillo el pago perentorio de 75,000 soles peruanos, para evitar el saqueo y el incendio de la ciudad, así como la destrucción del puente tendido sobre el río Chicama.

El honorable caballero Cecilio Cox Doray, Burgomaestre de Trujillo, al darse cuenta de que era imposible reunir tan crecida suma en contadas horas, pagó de su propio peculio el monto total del cupo; sacrificando el fruto íntegro de sus largos años de esfuerzo y trabajo y por consiguiente el patrimonio de su familia; salvando a su ciudad de los horrores propios del latrocinio y el fuego.

Después de algunos días el coronel Martínez, jefe chileno de la plaza, hizo llamar a Cox Doray y le dijo:

"Admiro su desprendimiento y estoy informado que algunas personas le ofrecieron ayudarlo y que, pasado el peligro, han olvidado sus promesas; si usted. desea puedo reunirlas para hacer entre ellos un prorrateo a fin de que le paguen"

"No señor" contestó Cox Doray "Nadie me debe nada"

La respuesta emocionó al jefe chileno. Se cuadró militarmente y saludó con su espada al alcalde de Trujillo, ordenando que sus tropas presenten armas para rendirle homenaje.



Trujillo del Perú, noviembre de 2008