miércoles, 30 de julio de 2008

La Iglesia del Convento y Hospital de Belén de Trujillo del Perú




Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



La Orden Betlemita, fundada en Guatemala por el religioso Betancourt, se extendió prontamente por el resto de América. La ocupación principal de estos nuevos religiosos fue la de brindar ayuda y cuidado a los enfermos que en el mundo hispanoamericano habían estado hasta entonces en poder de los juandedianos.


En el Perú fundaron casa en Lima, Cajamarca, Cuzco y Trujillo. A nuestra ciudad llegaron en 1680, donde se les dio buena acogida y se les pidió se encargasen de la dirección del antiguo hospital de San Sebastián.


Los nuevos religiosos establecidos en Trujillo encontraron gran residencia por parte del cura de la capilla de indios de la parroquia de San Sebastián, perteneciente al antiguo hospital, quién no les permitió hacer uso de ella. La antigua capilla de la parroquia y plazuela de San Sebastián estuvo ubicada en la esquina formada por las actuales calle de Diego de Almagro y Bolívar, parroquia perteneciente a los indios de San Sebastián.


A causa del litigio y contando con la ayuda del benefactor licenciado don Antonio de Escobar y Saavedra, los betlemitas compraron sitio en la misma cuadra, en la esquina apuesta donde actualmente se levanta la iglesia de Belén.


La carta de fundación de la iglesia de Belén fechada en Trujillo el 08 de junio de 1704 se encuentra protocolizada en el escribano Francisco Miguel Cortijo Quero existente en el Archivo Regional de La Libertad de Trujillo; pequeña parte del extenso documento se transcribe a continuación para un mejor conocimiento e ilustración de este trabajo histórico

Fundación
En el nombre de la Santísima Trinidad padre hijo y espíritu santo, un solo Dios verdadero que vive y reyna por siempre sin fin y de nuestro Señor Jesucristo Dios y hombre verdadero redentor del mundo y bien nuestro y de su santísima madre la siempre virgen sagrada Santa Maria reyna y señora de todas las criaturas y abogada nuestra y de su santísimo esposo patriarca mi señor San José y de todos los santos y santas de la corte celestial, a cuyo honor y reverencia yo el licenciado Antonio de Escobar, presbítero de la Ciudad de Trujillo del Perú, encomiendo la presente escritura de fundación y edificación y dotación y digo que por cuanto todo hombre es tenido por y obligado a servir a Dios su creador, de todo corazón y a darle toda alabanza y gracias por los bienes que de su divina majestad recibe y conociendo ser de su agrado labrarle templo en que sea adorado y alabado por ende; yo el dicho D. Antonio de Escobar y Saavedra, atendiendo a lo suso dicho con voluntad e intención de lo que adelante ira declarado, me obligo de dar realmente y con efecto veinte mil pesos de a ocho reales, luego que Dios fuere servido de traer con bien unos reales que tengo en los Reynos de España en los galeones que se expresan, y si dichos reales se perdieren, en cualquier forma se ha de entender después de mi fallecimiento, para que con ello se compres el suelo y fundo vecino al hospital que tienen los religiosos de la sagrada religión de La Compañía Betlemitica de esta dicha ciudad de Trujillo y el él se edifique una iglesia proporcionada a la cantidad referida, instituida a Jesús, Maria y José, reservando en mi el derechote patronazgo y en los que después de mis días fueren sucediendo con los honores y demás actos que por razón de patronazgo por derecho canónigo y real y acabada que sea la iglesia y para después de mis días y fallecimiento la doto en cuatrocientos y cincuenta pesos de renta perpetua en cada un año con el cargo y condiciones que ira declarado en esta escritura, para que en ella se celebre el santísimo sacrificio de la misa con la veneración que se debe al culto divino y tengan los dichos religiosos de la dicha sagrada religión Betlemita, iglesia decente para la oración y demás ejercicios espirituales……….”

Tiempo después los religiosos compraron el sitio vecino, perteneciente a la casa principal de morada de Dn. Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila, para luego dar inicio a la edificación de la nueva Iglesia del hospital de Belén, gracias al importante aporte económico de su ilustre benefactor.

La cuadra del hospital de Belén lucio dos templos, uno en cada esquina, el de los Betlemitas y el de la parroquia de indios de San Sebastián. La plazoleta y parroquia de San Sebastián perduró hasta las primeras décadas del antepasado siglo en que fue demolida. La iglesia del hospital de Belén se conserva hasta el presente.

Un importante documento existente en nuestro archivo local, dechado en 27 días del mes de marzo de 1754 ante el escribano Bernardo de León, nominado “Transacción concierto y obligación, el padre fray Amaro de San Eustaquio y Fernando Collado”, da a conocer que este religioso de nuestra señora de Belén y vise prefecto del convento y hospital de Trujillo, había obtenido la licencia del padre prefecto fray José del Rosario, para mandar labrar el retablo mayor de la iglesia, contando para ello con las limosnas suficientes así como de un detallado dibujo del futuro retablo mayor, confeccionado por el dedicado religioso. El documento refiere:

“…..yo el dicho padre fray Amaro de San Eustaquio a expensas de la limosna que he juntado y me han dado varias personas, he deseado siempre un retablo mayor en la iglesia de nuestro convento, para el mayor culto adorno y veneración de ella (………) todo de madera de cedro, de la misma forma y manera que consta del dibujo que tengo manifestado al presente escribano; doy fe y en esta conformidad me he venido tratando y concertando con el dicho Fernando Collado, maestro tallador de carpintero, para que según y en la forma que queda referida haga dicho retablo mayor (…………) pagando para su trabajo y los gastos de oficiales 2,800 pesos de a ocho reales…….”.

El cronista limeño Luís Joseph de Castro Domonte en su obra “Vida de don García de Toledo Bracamonte natural de la ciudad de Trujillo del Perú”, fechada en 1708, tema hagiográfico de ese virtuoso varón trujillano, refiere:


“La segunda Compañía de Bethlen han fundado también su convento con el número necesario de religiosos y prefecto para servir (como lo hace con sagrado desvelo en su hospital) a cuantos dolientes lo buscan y hoy están construyendo su iglesia con 20,000 pesos que ha dado de limosna el licenciado Escobar, cura rector de Zaña”


Resulta también fundamental para historiar la iglesia del convento de Belén tomar en consideración lo vertido por el cronista arequipeño Dr. Miguel Feijoo de Sosa en su obra “Relación Descriptiva de la Ciudad y Provincia de Trujillo del Perú” fechada en 1763 que refiere:

“El Convento de la Religión Bethlemitica, distante dos cuadras de la plaza, se fundó en esta ciudad el año de mil seiscientos ochenta. Esta Religión vino de Guatemala al Perú en quinde de Octubre de mil seiscientos setenta y uno ( siendo Virrey el señor Conde de Lemus ), corría el cabildo secular con un hospital nombrado San Sebastián, cuya fundación hizo el Arzobispo don fray Gerónimo Loayza; la iglesia era y es al presente parroquia de indios; y reconociendo que el cuidado de los enfermos se desempeñaría con acierto por dichos religiosos, le cedieron con particular complacencia de público semejante incumbencia, propia de su piadoso instituto. Hicieron nueva iglesia en la misma cuadra o isla, que la antecedente, por la oposición y litigio que intervinieron con el cura de dicha parroquia, y en frente de dicha iglesia labraron una casa y hospitalidad para mujeres. Con el terremoto referido (02 de Septiembre de 1759) Padeció dicho hospital grande estrago, que se necesitan treinta y cinco mil pesos para su reedificación, según el concepto de los maestros alarifes que hicieron reconocimiento por orden la La Real Justicia. Asisten en dicha hospitalidad ocho religiosos: sus rentas son de poca consideración, y al presente llegan a tres mil pesos, fuera del sufragio que dan los hacendados de estos valles, por la curación de los negros, y la utilidad de los medicamentos de la botica, que suministra al vecindario”.


Refiere el mismo cronista sobre el daño que le causó en terremoto de 1759:


“La Iglesia nueva del Hospital de Betlehemitas, se halla maltratada y la que más ha padecido, perdiendo la media naranja, parte de sus torres y algunas naves”.


La reconstrucción efectuada en la Iglesia del convento de Belén para remediar los serios daños causados por el mencionado terremoto, dejo la iglesia arreglada, obra que duró toda la mitad del siglo XIX. Pasado el medio siglo se presentaron problemas en su media naranja, la cual por ser hecha de madera se encontraba en mal estado. Entre 1862 y 1863 se realizaron mejoras en la misma, para "componer mayormente la media naranja de la iglesia de Belén", debido al empeño del Dr. Domingo Armestar, chantre de la Catedral. El trabajo estuvo a cargo del maestro de obra Rudencindo Elorreaga, con tres oficiales y cinco peones. El costo fue de 1,543 soles. Los materiales: madera, caña de Guayaquil y mangles por una parte y por otra clavos franceses, cal y 4,700 ladrillos de muralla, seguramente para obras interiores de la iglesia y en especial para el hospital, Se le canceló también por la conducción de algunas vigas desde el puerto de Huanchaco a Trujillo. El término “de la muralla” significa indudablemente adobes de determinadas dimensiones.


El trabajo mencionado incluyó el repintado de toda la iglesia y de las “barandas de lo alto” con el púlpito. Ello significa que como el de la iglesia del Colegio de la Compañía de Jesús y la iglesia del Monasterio del Carmen, la de belén tuvo interiormente, sobre las cornisas y alrededor de la cúpula una balaustrada de madera policromada, hoy perdida. Además el maestro Francisco Sotero que ofició de pintor indicó en el recibo de su pago “he pintado un pabellón en la pared (…….) en el crucero del cuerpo del templo en uno y otro lado del altar”; lo que evidencia que en la segunda mitad del siglo XIX se estaba haciendo pintura mural en forma de conopeos o telas recogidas en torno a los altares. El precio del trabajo de pintura fue de 185 pesos. Toda la pintura que el maestro Sotero utilizó en la obra fue “al óleo”.


Tal como la iglesia ha llegado al presente es de una sola nave, de cruz latina dividida en tramos desiguales. El crucero de brazos cortos está cubierto con cúpula y la nave con bóveda de cañón corrido con lunetos reforzados con arcos torales o formeros de medio punto. La iglesia tiene coro alto a los pies de la nave sobre arco carpanel. Los contrafuertes que soportan al exterior los empujes de los arcos se traducen en el interior en pilastras que los reciben. Sobre cuatro gruesos arcos torales se levanta la cúpula de media naranja. Dos torres gemelas se yerguen a los pies de la iglesia, como adiciones posteriores, macizando los muros de la nave.


Según los arquitectos José de Mesa Figueroa y José Correa Orbegoso, en el interior de la iglesia los arcos y los pilares y pilastras están almohadillados, siguiendo la tradición Trujillana del siglo XVII, la molduración de los capiteles y cornisas es corrida, imitando también a otros modelos de la ciudad, como la catedral. Las pechinas y la cúpula se hallan pintadas con representaciones de los cuatro evangelistas, emulando de cerca a las de la iglesia de la Compañía de Jesús, como planas aparecen querubines aún manieristas. Este conjunto, según los mencionados arquitectos, es de un seguidor de Diego de la Puente y pertenece a la obra original de la iglesia (1680-1708 aprox.). La iglesia esta hecha de adobes, ladrillo y quincha.


La cúpula de la Iglesia de Belén.


Al exterior el templo muestra una buena composición espacial y volumétrica. La fachada principal tiene la portada entre las dos torres, estas con pilastras en los tres ángulos. Los cuerpos de campanas están rematados con capiteles poco usuales en arquitectura religiosa trujillana, ya que la solución frecuente es la cúpula, sostienen De Mesa y Correa. La portada tiene dos cuerpos: en el bajo columnas pareadas, en el alto pilastra contra pilastra a ambos lados. La hornacina del primer cuerpo tiene arco mixtilineo que penetra al interior en forma de venera. Cobijando el bulto triple de la sagrada familia en el misterio del nacimiento. El segundo cuerpo presenta óculo ovalado con las dovelas almohadilladas que se unen al resto del cuerpo en las vitolas. El remate es frontón partido que flanquea la pirámide central. La portada lateral, más sencilla en su diseño, es de pilastras pareadas. El cuerpo remata en un frontón partido que se abre para soportar una hornacina flanqueada por pilastras sencillas; el remate es plano.


Los dos arbotantes que tuvo la iglesia de Belén


Llama la atención en la iglesia de Belén la volumetría lateral realizada por contrafuertes y las ventanas con arcos rebajados, refieren los Arquitectos. El brazo del transepto fuertemente acusado al exterior con contrafuertes muy amplios que rematan escalón. Los dos arbotantes que soportaban los costados de la nave – acertadamente retirados en la última restauración llevada a cabo – y la monumental cúpula que caprichosamente remata en esfera agallonada en vez de linterna, son obras evidentemente de comienzos del pasado siglo.


La iglesia de Belén es obra original aunque tardía en Trujillo del Perú. Es una de las pocas de la ciudad que fue construida originalmente de una sola vez, cosa que no sucede en el resto de los templos trujillanos. La portada principal de concepción netamente barroca, es obra complicada y no bien articulada, señala el claroscuro a través del retraso del cuerpo alto con respecto al bajo; el avitolado superior le da un extraño carácter; el volumen exterior es lo original de este templo, último en trazo de los trujillanos. Las reformas últimas que sufrió en el siglo XIX le dan a su fachada un toque de exotismo.



En el muro lateral que correspondía al primitivo cementerio se halla la portada del hospital, muy sencilla con dos pilastras con entablamento y frontón partido. En la actualidad esta portada está clausurada.



El claustro original del hospital de Belén


Del antiguo hospital de Belén hoy queda sólo el claustro muy mal reconstruido en 1982. El antiguo claustro fue pequeño, con cuatro arcadas por lado y pilares sencillos sobre los que caían los arcos, siendo las esquinas con pilares dobles en ángulo. Este claustro siguió el modelo de los claustros de San Francisco y Santo Domingo.




El hospital de Belén ya desaparecido


El antiguo claustro del hospital, 1921



En el Terremoto de 1970 la iglesia sufrió muchos daños, sus torre gemelas perdieron sus capiteles y experimentaron serias fisuras en los cuerpos de campana, cayó parte de la bóveda del coro alto, el resto de la nave, la cúpula y el presbiterio sufrieron serios daños, los arcos formeros y los de las ventanas se figuraron. La incomprensión de ciertos cometidos trajo abajo lo que quedaba de las torres que aún estaban en pie.


La lenta restauración iniciada hace algunos años por el entonces Instituto Nacional de Cultura restauró un arbotante que sostenía el costado derecho y un arco formero en peligro y se consolidaron los cimientos de los muros en toda su extensión.






El terremoto del 31 de mayo de 1970.






Desgraciadamente el pequeño claustro original del hospital fue destruido totalmente y la reedificación no respeto ni las dimensiones ni mucho menos la factura anterior. Hoy “La nueva Iglesia de Belén” como la llaman los documentos de época, luce completamente restaurada en lo que a su cuerpo se refiere. La reedificación del pretil que delimito y protegió al antiguo cementerio le ha devuelto su carácter arquitectónico original.


La iglesia del convento y hospital de Belén es un importante monumento histórico del siglo XVIII que enriquece el patrimonio artístico de nuestra ciudad.


Las fotografías en blanco y negro pertenecen al archivo particular del Ing. Carlos Alberto Vega Cárdenas.


Trujillo del Perú, agosto de 2008

martes, 29 de julio de 2008

La casa de la Vega y Bocardo de Trujillo del Perú






Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas




El Solar


El dato más remoto disponible referente al solar sobre el cual se edificó la casa de la Vega y Bocardo data del año 1634 y se halla mencionado en el testamento que otorgó una india natural del valle de Santa llamada María Juárez, declarando en ese documento: ser hija legítima de Domingo Pérez y Beatriz, haber sido casada en primeras nupcias con Pedro Juárez, sillero, haber tenido por hijo legítimo a Pedro Tomás de Aquino, vecino de Casma la alta; y haber heredando de su primer matrimonio un solar situado frente a la casa que por entonces vivía don Martín Hidalgo del Campo. Se menciona también en ese testamento que esta india estaba casada, al momento de testar, con francisco Martín, del que tenía una hija de 11 años llamada María que la dejaba al cuidado de su madrina la dama trujillana doña María González de Ayala Roldán Dávila, para que la educase. Con respecto al solar que correspondía por herencia a su hijo Pedro Tomás de Aquino, dispuso que cuando este muriera pasase a poder de su hermana María “para que lo goce como suyo”[1]


Desde la fundación de Trujillo del Perú se acostumbró repartir solares, dentro de la traza de la ciudad, a indios nobles o distinguidos, solares que estuvieron sujetos a las mismas condiciones que los repartidos a españoles y como tales se podían vender, comprar, cambiar, donar, y heredar libremente, y muchos de ellos con una ubicación preferencial y a sólo una cuadra de la plaza mayor.


El testamento de María Juárez sólo habla de un solar, es decir de un terreno sin construcción alguna para ese año de 1634 en que la ciudad se encontraba aún en plena reedificación de los daños sufridos por el asolador terremoto de 1619. Cabe mencionar como una posibilidad no remota que en el solar pudiera haber existido algún tipo de edificación y que ésta hubiera sido destruida por el referido sismo, quedando en tal estado de ruina que su mención en el testamento se considerase inoficiosa, refiriéndose a un solar sin más detalles.

A la muerte de María Juárez el solar paso a ser propiedad de su hijo Pedro Tomás de Aquino, y por muerte de éste pasó a su hermana María Juárez, homónima de su progenitora, pues aun en algunos casos aislados se mantenía la costumbre de que los hijos llevaran el apellido materno. Ésta india se crió en casa de su madrina la señora González de Ayala, esposa del capitán Diego Bernaldo de Quiroz y Valdés, tesorero, juez oficial real de Trujillo, recibiendo la misma educación que los esposos dieron a sus hijos, creándose sólidos vínculos espirituales entre la ahijada y sus protectores, los que se pusieron de manifiesto cuando María Juárez otorgó testamento nombrando por su heredero universal a uno de sus hermanos de pila el capitán Dn. José Bernaldo de Quiroz y Valdés. Dentro de los bienes heredados se encontraba el solar que se está historiando, que por ese tiempo contaba con cinco viviendas independientes.


Años más tarde el capitán José Bernaldo de Quiroz y Valdés, regidor perpetuo de la ciudad de Trujillo del Perú, y su esposa doña Clara Fernández Benítez de la Torre donaron el solar, como parte de la dote matrimonial, a su única hija doña Josepha Manuela Bernaldo de Quiroz y Valdés, la que contrajo nupcias con el capitán don Gabriel Álvarez de Avilés, regidor perpetuo y alcalde de aguas del cabildo de Trujillo, convirtiéndose así los nuevos esposos en propietarios del solar, en los primeros años del siglo XVIII.


El 26 de octubre de 1706 doña Joseph Manuela y su esposo otorgaron escritura de venta del solar a favor del capitán Mateo Ortiz de Bracamonte Dávila, alcalde provincial de la santa hermandad de la ciudad de Trujillo del Perú, dueño y señor de la hacienda y trapiche de elaborar azúcar nombrado “Nuestra Señora del Rosario de Tulape”, antigua heredad de su padre el Comisario Mateo Ortiz, llamada posteriormente, en el siglo XIX, hacienda Roma, nombre que hasta el presente conserva, situada en el fértil valle del río Chicama, pagando por el solar referido la suma de 2,543 pesos y 6 reales y obligándose a reconocer un censo impuesto sobre el predio a favor de los indios del pueblo de San Salvador de Mansiche.




La Casa y sus Propietarios




El capitán Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila


El 15 de septiembre de 1650 fue llevado a la pila bautismal un niño de nueve meses y siete días de nacido de nombre Mateo, cuyos padres el comisario Mateo Ortiz y doña Leonor de Bracamonte Dávila y Melgar fueron prósperos hacendados en el valle de Chicama y distinguidos vecinos de la ciudad de Trujillo del Perú.


Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila a muy temprana edad heredó de su difunto padre la hacienda y trapiche de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” que años más tarde administro exitosamente, pues Tulape fue considerada como una de las haciendas mejor paradas de ese valle. Así mismo heredó de su padre la casa de familia situada en el solar en que años más tarde se edificó la Iglesia principal del convento y hospital de Belén que hasta hoy perdura en el cruce de las actuales calles Diego de Almagro y Ayacucho.


En 1676 a la edad de 26 años contrajo matrimonio con la dama trujillana doña Josefa de Toledo y Miranda, hija del primer matrimonio del encomendero don García de Toledo, enviudando posteriormente sin dejar descendencia. A los 52 años de edad contrajo segundas nupcias el 07 de enero de 1702 con otra distinguida dama trujillana doña Jerónima de Torres y Toledo, su sobrina.


En 1703 don Mateo decidió vender la casa que había heredado de su padre, al reverendo padre Gregorio de San Rafael, religioso del convento de nuestra señora de Belén, “para el sagrado fin de que este convento hiciere iglesia principal”.


Esta casa y la hacienda de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” tenían impuestos un censo común y al momento de realizarse la venta se le trasladó e impuso el referido censo sobre el solar que don Mateo había comprado a doña Josefa Manuela Bernaldo de Quiroz y Valdés, quedando en esta forma vinculado, el solar y la casa que posteriormente se construyo, con la hacienda de Tulape del valle de Chicama. Razón por la que don Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila y doña Jerónima de Torres y Toledo, tras vender su casa a los religiosos de Belén, pasaron a vivir en una casa rentada, situada en la calle del tambo de Trujillo.



Casa hacienda de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape”



Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila, dueño de inmensa fortuna, decidió tener casa propia de morada en la ciudad, para su nueva familia que debería permanecer más en ésta que en su hacienda, razón por la que compro el referido solar a doña Josefa Manuela Bernaldo de Quiroz y Valdés. Según la escritura de venta se trataba “ de un sitio y solar con cinco viviendas con otras tantas puertas a la calle, conjuntamente unas con otras, y debajo de los linderos, que está en la traza de esta ciudad y por un costado en la calle que llaman comúnmente la puerta falsa de San Agustín para arriba como se va al postigo de la muralla par salir a la sierra, y por el otro lado la calle que atraviesa para ir a la calle del mirador de las monjas de Santa Clara de esta ciudad”, cuyas medidas eran de 62 varas por la calle de la puerta falsa de San Agustín, sexta cuadra de la actual calle Ayacucho, y de fondo 66 varas y una tercia en la actual calle de Junín[2]


La edificación de la casa debió empezar entre los años de 1708 a 1709, pues un documento de venta de un sitio casa y solar que a favor del capitán Ortiz de Bracamonte y Dávila otorgó María de Gutiérrez y Pereyra, con fecha 23 de enero de 1710, se lee con respecto a sus linderos: “un sitio de casa y solar que está en la traza de esta ciudad y en la calle que va de la puerta falsa del señor San Agustín de ella para la sierra, el cual linda por un lado con casas del alférez don Lucas Bermejo, y por el otro con casas del dicho don Mateo Ortiz de Bracamonte…..”; de lo que se deduce claramente que la casa en 1710 ya se encontraba en construcción[3].


Este último solar quedó anexado a la parte posterior de la casa de don Mateo, por colindante a ella, aumentando así el área de la casa en construcción.


Lamentablemente la fatalidad persiguió a don Mateo, a la muerte de sus dos tiernas hijas siguió la muerte de su esposa doña Jerónima de Torres y Toledo, ocurrida el año 1711, quien no alcanzó a ver la espléndida casa construida para ella. El dolor consumió rápidamente a don Mateo, muriendo también sin ver concluida su casa, quedándole sólo un hijo que la heredó.




La casa edificada por Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila


Tres documentos son los que dan amplia y precisa información sobre la edificación de la casa; dos de ellos son testamentos que en distintas fechas otorgó Ortiz de Bracamonte, y el tercero es el inventario de sus bienes realizado después de su muerte.

Del primer testamento otorgado el 19 de junio de 1711 ante el escribano Francisco Miguel Cortijo Quero se puede deducir con seguridad que los trabajos de albañilería de la casa estaban avanzados, realizándose por entonces los trabajos de carpintería y en plena fábrica de puertas y ventanas, haciéndose mención especial a un balcón que estaba labrando para la fachada de la casa el maestro carpintero José Orozco, responsable de todos los trabajos de carpintería que se estaban realizando. Refiere también el documento que el maestro Sebastián de Morillas estaba haciendo una nueva calesa para don Mateo, conforme a las instrucciones específicas para su fabricación, que reemplazaría a su antigua calesa familiar de cortinas carmesí. Declaraba ser viudo y dejaba por sus herederos a sus hijos Mateo Domingo de tres años y medio de edad y a Rosa Josefa de dos años de edad. Su pequeña hija francisca Josefa ya había muerto[4].


Desafortunadamente al no disponer de los respectivos contratos de obras de albañilería y carpintería que debió firmar el capitán Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila, se desconoce la fecha en que se iniciaron estos trabajos y sobre todo el nombre del maestro de albañilería que los realizó, ya que el nombre del maestro de carpintería se halla mencionado en el primer testamento.


En los primeros años de la segunda década del siglo XVIII se construyeron en Trujillo dos de las casas más importantes artística e históricamente consideradas; la que se está historiando levantada desde sus cimientos por don Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila, hoy llamada Casa Risco, y la otra ya desaparecida que reedificó sobre sus viejos cimientos el gobernador de las armas y comisario general del tercio y batallón de caballería Dn. Juan Joseph de Herrera y Zarzosa, primer marqués de Herrera y Valle Hermoso. Ambas Casas con hermosos y amplios balcones de esquina labrados íntegramente en madera, con celosías y canes de madera que descansaban sobre sólidos pedestales de adobes; balcones trujillanos hoy ya desaparecidos.


Por el tenor y contenido del segundo testamento otorgado por don Mateo en 1713, poco antes de su muerte, se puede asegurar que la casa se encontraba habitada, pues así lo declaro:

“Declaro por mis bienes nuestra casa principal que al presente vivo y tengo principiada a labrar y edificar, que casi en solar por escritura pública hube y compré”.


Deduciéndose que la casa aún no estaba concluida del todo, pero con las obras de carpintería muy avanzadas en las habitaciones principales, que tenían sus techos artesonados, ventanas y puertas terminadas. Don Mateo nombraba por único y universal herederos a su pequeño hijo Mateo Domingo, pues su hija Rosa Josefa también había muerto[5]


Muerto don Mateo Ortiz de Bracamonte Dávila fue enterrado en la Iglesia del convento de San Francisco el 23 de diciembre de 1713, realizándose ese mismo día el inventario de todos sus bienes, siendo el referente a la casa el tercer documento disponible que nos da más luz sobre ella. Se inventarió primero su casa principal de morada, puntualizando que estaba: “en la traza de la ciudad medio empezada a fabricar”, y luego lo contenido dentro de ella, referente a la mueblería, platería, cristalería, la cantidad de pinturas al óleo sobre lienzo que sumaban 38 y dentro de estas una serie de 14 pinturas del apostolado de Jesús y María. Siendo de suma importancia la detallada enumeración que se hace de la cantidad y calidad de madera existente para la culminación de la obra de carpintería: tablones, cuartoncillos, puertas, marcos de puertas y cintas todo de cerdo traído de Panamá, vigas madres, umbrales, varas, balaústres y pilares de algarrobo, vigas de lúcumo y caoba, tablas de alerse y cuartoncillos de espino. El inventario termina señalando la existencia de 400 adobes y 200 ladrillos sin asentar[6].


La existencia de dos documentos relacionados directamente con la casa que construyó don Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila nos permite hacer una reconstrucción simulada de ella. Uno de ellos es la tasación que se hizo en febrero de 1776 por los maestros Fernando Collado, carpintero, y Tomás Rodríguez y Tejada maestro mayor de Alarife[7]; y el otro es el inventario de los bienes de don José Antonio de la Vega y Bocardo, actuado en enero de 1791[8]. Según estos documentos la casa se levantó sobre un solar de esquina con 62 varas de frontera y 87 de fondo, en las actuales calles de Junín y Ayacucho respectivamente, utilizándose en su edificación 49,000 adobes. Su parte exterior estuvo conformada por una amplia portada construida toda de cal y ladrillos, con su puerta de madera de dos abras y su postigo, la que descansaba y giraba sobre sólidos quiciales de bronce, portada que se abría y comunicaba a la actual calle Junín, que hasta hoy se conserva pero muy modificada. Formó parte de su fachada un amplio balcón de esquina de catorce varas y dos tercias de largo, con un ancho de dos tercias de vara, labrado íntegramente en madera, con celosías, canes y socanes, descansando todo él sobre un sólido pedestal de adobe que juntamente con el balcón formaron un elemento arquitectónico característico del siglo XVIII en Trujillo del Perú. Hacia el lado derecho de la portada hubo una calesera con puertas y postigo a la calle, y hacia la actual calle Ayacucho, siguiendo al balcón, se abrían cuatro ventanas voladas, íntegramente de balaústres torneados en madera con sus puertas de tableros o recuadros.


Cabe anotar que todos los elementos arquitectónicos que conformaron la fachada de la casa edificada por don Mateo, fueron utilizados y caracterizaron a Trujillo a lo largo del siglo XVIII. A continuación de las cuatro ventanas voladas de madera se abrían las puertas de otras dos caleseras, construidas posteriormente, en la actual calle Ayacucho.


La puerta principal de la casa ponía en comunicación con el zaguán terminado en un amplio arco de medio punto, a través del cual se pasaba al patio principal todo empedrado y rodeado de un corredor alto, cubierto y de dos ángulos, sostenido en nueve pilares de algarrobo, techado con cuartones de roble y barbacoa forrada de petate, con baranda de fuertes balaústres torneados en algarrobo y su piso todo enladrillado.




La portada de la casa de la Vega y Bocardo






La bóveda del oratorio con su linterna y ventana.




En el lado izquierdo de la casa, y haciendo esquina se edificaron cuatro habitaciones continuas, con techos de bóveda de serchería, que se comunicaban, interiormente, las tres primeras con el patio principal y exteriormente, hacia la calle, con el balcón y las ventanas voladas, de madera. De estas cuatro piezas, la tercera fue el oratorio de la casa con bóveda de media naranja, que lucio para el culto, un retablo, “un trono dorado de dos varas y media de alto hasta el final de su coronación y una vara y media de ancho”. Todas estas piezas tuvieron sus pisos enladrillados.


Las habitaciones familiares principales fueron cuatro: Sala principal, cuadra, cuarto de dormir y estudio; todas cubiertas de madera finamente trabajadas y con sus pisos cuidadosamente enladrillados. La sala principal seguida de la cuadra se comunicaba con el patio principal y el traspatio, respectivamente, a través de puertas y ventanas de madera; el cuarto de dormir por una puerta de madera se comunicaba con el oratorio, por otra puerta igual se comunicaba con la cuadra y por una tercera con una pieza que daba al traspatio. Al lado derecho de la sala y en comunicación con ella se encontraban dos cuartos contiguos, uno de ellos el estudio, con puerta de comunicación a la sala principal, techado con cuartones de roble y barbacoa forrada en petate y el otro con varazón de algarrobo y barbacoa de cañas, ambos con sus pisos enladrillados y sus respectivas puerta y ventanas. Todas estas habitaciones nobles de la casa se edificaron sobre un alto terraplén, a un nivel superior del patio principal, callejón y traspatio.


El traspatio de la casa tuvo un corredor sostenido por pilares de mangles y algarrobo, con su techo de varazón de algarrobo y barbacoa de cañas y con piso enladrillado. Al lado derecho tuvo un cuarto con dos alcobas, una de las cuales tenía comunicación con el cuarto de dormir ya referido, techado con vigas de roble, varazón de algarrobo y alfajor de cañas y con su piso de ladrillos; siguiéndole dos piezas grandes que servían de enfermería y despensa respectivamente y techadas con vigas de roble, barbacoa de cañas y varazón unida de algarrobo, con sus pisos de adobe. En el traspatio hubo cinco pieza: la una que hacia de cocina; tres corrales, uno para las mulas caleseras, aguadoras y cargadoras de azúcar, otro para gallinas y el último para lavandería. A continuación del traspatio la casa tuvo una huerta y jardín y al fondo dos caleseras techadas con vigas de roble, varazón de algarrobo y barbacoas de cañas, con sus pisos empedrados y sus puertas de madera hacia la actual calle Ayacucho.


El patio principal y el traspatio estuvieron comunicados por un callejón ubicado a la derecha de las piezas principales y al mismo nivel de ambos. Todas las habitaciones de la casa, con excepción de las caleseras, estuvieron a un nivel superior del patio, traspatio y callejón. La casa tuvo sus acequias de cal y ladrillo para el abastecimiento de agua para el servicio de baja policía, que para esa zona siempre fue muy deficiente, razón por la cual el valor real de la casa siempre se vio castigado.


Así fue la casa construida por el capitán Mateo Ortiz de Bracamonte y Dávila, heredada posteriormente por su único hijo Mateo Domingo.



El presbítero Mateo Domingo Ortiz de Bracamonte heredero de la casa.


Don Mateo Domingo de Bracamonte nació en la ciudad de Trujillo del Perú el 04 de septiembre de 1708, su madre doña Jerónima de Torres y Toledo fue hija del capitán Juan de Torres Calderón y de doña Isabel de Toledo y Bracamonte, dueña de la hacienda “Santo Tomás de Villanueva”. Muertos sus padres el niño Mateo Domingo quedo bajo el cuidado de su abuela materna doña Isabel. Heredero de una cuantiosa fortuna paterna y materna, al cumplir su mayoría de edad paso a administrar la hacienda “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” que heredó de su padre y las tierras de “Ñiquiñaque” que las heredó de su madre, ambas en el valle de Chicama, siendo por esos tiempos uno de los trujillanos más acaudalados y su casa una de las más espléndidas de la ciudad de Trujillo. “Por entonces se disponía a celebrar su boda con doña María Teresa Remírez y Laredo, su prima hermana, para lo cual tramitaban entonces las dispensas papales; el enlace no se realizó y dos años más tarde don Mateo Domingo se casaba con otra prima hermana doña Francisca de Sagástegui Torres y Toledo, recibiendo las bendiciones nupciales en la ciudad de Cajamarca. No hubo final feliz, pues a poco los cónyuges se divorciaron canónicamente. Algún Tiempo después don Mateo Domingo se resolvió por la carrera eclesiástica, presbiterándose en su ciudad natal y recibiendo la licenciatura de Cánones y Teología”[9].


Pasaron los años y el presbítero Mateo Domingo Ortiz de Bracamonte otorgó dos testamentos en distintas fechas; el segundo de ellos, con fecha 29 de abril de 1765, revocó íntegramente al anterior fechado en 1764. Nombro por sus albaceas, tenedores de bienes y herederos universales a su tía Mariana de Torres y Toledo y al hijo adoptivo de ésta el presbítero y licenciado don Ildefonso de Mimbela, los que más tarde llegaron a ser dueños de la casa sita en la ciudad y la hacienda de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” del valle de Chicama.



El licenciado Ildefonso de Mimbela


La vida del licenciado Ildefonso de Mimbela, ejemplar benefactor trujillano, está íntimamente relacionada con la vida del religioso de la Orden de Santo Domingo fray Jaime de Mimbela, natural de Fraga del Reino de Aragón y obispo de la diócesis de Trujillo del Perú.


El ilustrísimo obispo Jaime de Mimbela halló en la puerta de su palacio un niño expósito recién nacido, al que puso por nombre Ildefonso y le dio su apellido, entregándolo al cuidado de doña Mariana de Torres y Toledo, esposa del capitán Benito Alonso Ruiz, matrimonio que no tuvo hijos y lo crió coma a tal. El niño creció en casa de sus padres adoptivos, situada en una de las esquinas de la plaza mayor, al costado de la Catedral y actual hotel Libertador. Siendo muy inclinado a los estudios se ordeno de presbítero y optó el grado de licenciado[10].


El licenciado y su madre adoptiva heredaron todos los bienes del presbítero Mateo Ortiz de Bracamonte, entre los cuales se encontraba la hacienda de Tulape y la casa anexa que nos ocupa. A la muerte de sus padres adoptivos, don Ildefonso se convirtió en uno de los trujillanos más acaudalados de su época.


El 11 de enero de 1775, estando muy enfermo, otorgó poder para testar a favor del licenciado Silvestre de Montalvo, cura rector de la Santa Iglesia Catedral y fray Pedro de Belén, prefecto del convento y hospital de nuestra señora de Belén, puntualizando las cláusulas, mandas y legados que se tendrían presentes en su testamento; instituyendo por universales herederos a los religiosos del santo hospital de Belén “para que con su producto se mantengan sus enfermos de él, con toda decencia posible”, pidió ser amortajado con el santo hábito Bethlemita, ser velado con toda humildad en la enfermería común a los enfermos pobres y enterrado en el cementerio de ese convento y hospital[11].


Dos años después de la muerte del licenciado los religiosos de la Orden de Belén decidieron vender la hacienda de Tulape y la casa anexa en esta ciudad, al coronel Joseph Antonio de la Vega y Bocardo.



El coronel José Antonio de la Vega y Bocardo


El 09 de julio de 1777, la hacienda de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” y la casa anexa en la ciudad fue vendida por los religiosos del convento y hospital de Belén, al coronel del regimiento de infantería José Antonio de la Vega y Bocardo, corregidor y justicia mayor de San Antonio de Cajamarca la más grande del Perú, regidor perpetuo y alcalde de la santa hermandad de la ciudad de Trujillo del Perú, convirtiéndose por esta compra en el propietario de una de las mejores haciendas del valle de Chicama y de una de las casas más representativas de la arquitectura trujillana de los primeros años del siglo XVIII[12].


Don José Antonio era viudo de doña María Teresa de Solís y Solórzano, nacida en la ciudad de Los Reyes, hija del general don Bernardo de Solís y Bango y de doña Isabel de Solórzano, la que en primeras nupcias fue casada con el regidor del cabildo de Trujillo don Mateo José de Sagástegui y Torres. Tuvo dos hijos legítimos: don Domingo y don Gaspar de la Vega y Solís, los que niños aún, en compañía de su padre, ocuparon su nueva casa. Además fue dueño de las haciendas y minas de Huancay y Llagen, de las haciendas de San Lorenzo, San Antonio y San Nicolás y conducía como arrendatario la hacienda de la Merced y el obraje de Sinsicap.


El coronel de la Vega y Bocardo unió a su cuantiosa fortuna, esencialmente derivada de la explotación agrícola y minera, su hidalguía y nobleza expresamente reconocida por Cédula Real del Rey de España Carlos III. Ocupó relevante posición en la sociedad virreinal de la cual fue administrador ya como corregidor de Cajamarca, como regidor perpetuo y como alcalde del cabildo de Trujillo. Su recia e ilustrada personalidad se nutrió en la fuente de las corrientes iluminístas del Siglo de la Ilustración, tal como se infiere de las obras inventariadas en su nutrida biblioteca. Biblioteca que junto a otras de trujillanos representativos atestiguan la presencia en Trujillo, de las nuevas corrientes filosóficas, políticas, económicas y científicas del siglo XVIII.


En prueba del respeto que se tenía por tan destacado personaje, el pueblo de Trujillo identificó con el viejo coronel a la calle donde tenía su morada, dándole el nombre de “Calle de Vega Bocardo”, nombre que le sobrevivió aproximadamente por espacio de un siglo.


Muchos documentos han registrado la calle como “Vega y Bocardo”, como “Vega Bocardo”; y en el plano de la ciudad de Trujillo trazado por Mariano Felipe Paz Soldán en 1860, se le encuentra como “Calle de Bogardo”, actualmente sexta cuadra de la calle Junín de la ciudad de Trujillo.


El coronel de la Vega y Bocardo contrajo segundas nupcias con la dama limeña doña Manuela de Herranz. Por ese tiempo la casa alcanzo el esplendor que caracterizó a la alta clase virreinal trujillana del Siglo XVIII, reflejado en el interior de sus habitaciones, en la mueblería, platería, cristalería, pinturas, grabados y tapicería, en su elegante coche de fábrica cupé con cortinas y cielo raso de damasco carmesí, tirado por dos mulas caleseras ricamente enjaezadas y conducidas por su cochero negro vestido de elegante librea y con 15 esclavos negros para el servicio doméstico de la casa[13].


Años más tarde, el 17 de septiembre de 1790 el coronel estando muy enfermo y postrado en cama otorgó un poder para testar a favor de su esposa e hijos, nombrando por universales herederos a sus hijos Domingo y Gaspar de la Vega y Solís, que aún no habían cumplido los 25 años de edad[14].


El 10 de noviembre de 1790, a las nueve de la noche, se constituyo el escribano público don Francisco Javier de León a la Iglesia de San Lorenzo, semi parroquia de la Catedral, para dar fe y testimonio de la muerte del Coronel José Antonio de la Vega y Bocardo que yacía “en su ataúd puesto sobre un paño negro que cubría el suelo, amortajado con el hábito y cuerda de nuestro padre San Francisco, velándose con seis velas de cera de Castilla”[15]. Su viuda transó con sus entenados y se fue a residir a Lima[16].




El arco del zaguán y el patio principal de la casa de la Vega y Bocardo.



Actual corredor del patio principal de la Casa de la Vega y Bocardo.



Cuatro años más tarde, en 1794, su primogénito Domingo enfermó y otorgó poder para testar a favor de su hermano Gaspar, muriendo al poco tiempo. Los restos mortales de don Domingo de la Vega y Solís, alcalde ordinario de segundo voto, encontraron descanso en la Iglesia de San Lorenzo[17]. De esta manera don Gaspar de la Vega y Solís quedo como propietario absoluto de todos los bienes dejados por su padre, entre los que se encontraba la hacienda de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” y la casa familiar en la ciudad.


Don Gaspar fue casado don doña Josefa del Risco y Estrada, dama trujillana vinculada a distinguidas familias, y tuvieron por hija a doña Mariana de la Vega y del Risco, esposa de don Pablo de Madalengoitia y Sanz de Zárate, padres de doña Francisca y don Juan Nepomuceno de Madalengoitia y Vega.


Ejerció el cargo de regidor perpetuo y alcalde provincial de la santa hermandad de la ciudad de Trujillo del Perú y juntamente con su esposa fueron dueños de la hacienda “Nuestra Señora de la Soledad” denominada “La Noria”, que tuvo la casa hacienda más bella y señorial del valle de Santa Catalina, situada a sólo un cuarto de legua de la ciudad. Por ese tiempo tomó en arrendamiento la hacienda y trapiche de Facala, perteneciente al mayorazgo que fundo don Pedro Tinoco, motivo por el que tenía que permanecer más tiempo en el valle de Chicama que en la ciudad, pasando largas temporadas en su cómoda casa de Tulape que casi íntegramente reedificó su padre el coronel don José Antonio de la Vega y Bocardo, y reservándose en Trujillo para cortas temporadas su casa de “La Noria”.


Don Gaspar de la Vega y Solís en los primeros años del siglo XIX arrendó su casa familiar a don José Carrión y Marfil, obispo de Trujillo.


El obispo ocupó la casa de don Gaspar de la Vega y Solís hasta 1821 en que se retiró a Lima para seguir viaje a España donde falleció en 1827.


Desocupada la casa, don Gaspar decidió venderla, juntamente con la hacienda de Nuestra Señora del Rosario de Tulape, a don Joaquín de Castañeda y Hoyos.



Don Joaquín de Castañeda y Hoyos nuevo propietario de la casa.


Don Joaquín de Castañeda y Hoyos nació en la ciudad de Cajamarca de la que llegó a ser regidor y alférez real. Fueron sus padres el coronel don Domingo de Castañeda y doña Mariana de Hoyos. Casado con la trujillana doña Narcisa Madalenguitia y Sanz de Zárate, tuvo por hijos al Dr. don José Maria Castañeda Sanz de Zárate, cura de la doctrina de Mollepata, y a doña Manuela Castañeda Sanz de Zárate esposa del general Pedro Antonio Borgoño.


Dn. Joaquín nuevo dueño de la hacienda de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” y de la casa anexa en la ciudad, fue propietario de la hacienda “San Felipe de Combayo” sita en Cajamarca, y de las minas “Nuestra Señora de la Purísima” y “El Santísimo Sacramento” sitas en Hualgayoc.


Años más tarde, estando muy enfermo, otorgo su testamento el 09 de octubre de 1828, instituyendo por sus universales herederos a sus hijos José María y Manuela, con la prevención que los que habrían de administrar la hacienda Tulape serian el Dr. don José María y su hijo político don Pedro Antonio Borgoño, los que deberían contribuir a su esposa doña Narcisa con la suma de 80 pesos mensuales. Don Joaquín murió al poco tiempo[18].


El 16 de diciembre de 1828 el Dr. José María Castañeda y Madalengoitia dono su acción de la parte que le correspondía en la hacienda de Tulape y en la casa que le era anexa, a su hermano político el General Pedro Antonio Borgoño “para que con libre y absoluto dominio la trabajase para el bienestar de su esposa doña Manuela e hijos”[19].


De esta manera don Pedro Antonio y doña Manuela se convirtieron en los propietarios de la hacienda de Tulape y de la casa anexa en la ciudad, hoy conocida como casa Risco.


El general Borgoño contrajo matrimonio en Trujillo con doña Manuela de Castañeda y Madalengoitia, trujillana, hija de don Joaquín de Castañeda y Hojos y de doña Narcisa de Madalengoitia Sanz de Zárate, hermana del obispo de Trujillo de estos apellidos, ambos pertenecientes a la más rancia nobleza virreinal. Del matrimonio nacieron en Trujillo: Justiniano Borgoño y Castañeda, general de tan relevante actuación en la Guerra del Pacífico, segundo vise – Presidente de la Republica que ocupó la Presidencia por fallecimiento del coronel Remigio Morales Bermúdez; Pedro Joaquín Borgoño y Castañeda, abogado que fue vocal de la Corte Superior de Lima; Elena Borgoño y Castañeda que casó con el Dr. Pío Vicente González Tamayo, arequipeño, secretario del Congreso en 1839 y varias veces presidente de la Corte Superior de La Libertad, de quienes descienden los Martínez de Pinillos Rosell, los Rosell Urquiaga y los Heudebert Rosell; Enriqueta Borgoño y Castañeda que casó en Trujillo con el coronel Dn. Federico Abril y Llosa, padres de don Carlos Abril y Borgoño.


Los Borgoño y Castañeda fueron dueños de la hacienda y obraje de Santa Cruz de Carabamba y de la hacienda Julcán; y en 1868 vendieron la hacienda de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” a Estanislao Flores, y posteriormente en 1890 la casa del general Borgoño por remate público fue adquirida también por Estanislao Flores, quién había formado sociedad comercial con Leopoldo Carranza, ambos vecinos del floreciente pueblo de Ascope en el valle de Chicama.




Costado derecho de la casa de la Vega y Bocardo




A la muerte de don Estanislao y disuelta la Sociedad Flores Hnos. Carranza y Compañía, su esposa Paula Morillo viuda De Flores vendió la casa, el 23 de octubre de 1893, a los señores Julio y Federico Vásquez; en cuya escritura de venta, actuada ante el escribano Higinio Gutiérrez se lee “una casa sita en la ciudad, conocida con el nombre de casa del general Borgoño”.



Doña Carmen Jugo Viuda de Risco.


La señora Carmen Jugo viuda de Risco fue esposa de Manuel Risco y Seminario con el que tuvo por hijos a Genaro Risco y Jugo; a Sofía Risco y Jugo esposa de Lisandro Ponce de León y Risco; a Victoria Risco y Jugo de Torres Calderón; a Sara Risco y Jugo casada con el señor Carlos Bickel y padres del ingeniero Carlos Bickel y Risco y Elí Bickel y Risco.


La familia Risco y Jugo vivió en la casa que se está acabando de historiar, por espacio de 87 años durante los cuales realizo modificaciones de acuerdo a los estilos imperantes a principios del siglo XX y gracias a los cuidados de esta familia se conservan hasta el presente, y a su restauración, la Casa de la Vega y Bocardo hoy luce espléndida para embellecer nuestra ciudad.


Los trujillanos Risco y Jugo fueron dueños de las haciendas Santo Dominguito, Quevedo, Vista Bella y la Floresta situadas en el valle del río Moche, y de las haciendas de “Guayobamba” y “El Chirimoyo” en la provincia de Otuzco.


El año de 1984 la casa familiar de los señores Risco y Jugo fue vendida por uno de sus descendientes y heredero, señor Carlos Bickel y Risco, al desaparecido Banco de la Vivienda del Perú.


Las fotografías del presente trabajo pertenecen al archivo particular del señor ingeniero Carlos Alberto Vega Cárdenas.




Aspecto del actual corredor de la casa hoy llamada Risco






Conclusiones


De este estudio historiográfico de la Casa de la Vega y Bocardo, hoy llamada Casa Risco, se infieren las siguientes conclusiones:


Primera.- Que la casa fue edificada alrededor del año 1709 en un solar situado en la traza de la ciudad el que en el siglo anterior perteneciera a una india. Edificación que se hizo con una planta que reprodujo los diseños utilizados a través de todo el siglo XVIII en la arquitectura urbana de Trujillo del Perú.


Segunda.- Que tuvo un balcón de esquina cuyas dimensiones lo describen como elemento característico de la arquitectura urbana trujillana del Siglo XVIII.


Tercera.- Que la presencia en la casa de un oratorio muy visible pone en evidencia el rango social señorial de la familia que lo edificó. Se requería de licencia especial de la iglesia y mantener un capellán y confesor particular bondadosamente rentado.


Cuarta.- Que siempre vivieron en la mansión familias del estamento señorial virreinal en el siglo XVIII que jugaron papel descollante en la economía, en política y en la administración civil y religiosa.


Quinta.- Que la prestancia social de los propietarios de la casa, entre otros factores se debió a sus ingresos derivados de la agricultura, pues la casa en su traslación de dominio se encontró vinculada a la venta de la próspera hacienda azucarera de “Nuestra Señora del Rosario de Tulape” del valle de Chicama.


Sexta.- Que el coronel José Antonio de la Vega y Bocardo, propietario de la casa, fue personaje notorio en el pueblo de trujillano de su época, al extremo de identificar su apellido con la cuadra donde tuvo su morada familiar: “Calle de Vega y Bocardo”, nominación que casi por espacio de un siglo permaneció como tal.


Séptima.- Que otros importantes ocupantes de la casa en el siglo XIX, aunque de filosofías opuestas fueron el Obispo Dn. José Carrión y Marfil y el General Pedro Antonio Borgoño; de las banderas del Rey y de la Emancipación, respectivamente.


Octava.- Que la más larga permanencia en la casa la detenta la familia Risco y Jugo, 1897 – 1984, cuyos descendientes la vendieron en 1984 al desaparecido Banco de la Vivienda del Perú que restauró este importante monumento histórico bajo la responsabilidad del arquitecto trujillano Manuel Ángel Ganoza Plaza, para luego usarla como local institucional.



La casa presenta una interesante nuestra de pintura mural relacionada con las diferentes épocas y los diferentes dueños que tuvo a lo largo de su existencia en nuestra ciudad.


Actualmente la llamada Casa Risco es sede del Museo de Arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo.



Parte de este estudio de mi autoría está publicado en forma anónima en:
http://www.deperu.com/arqueologia/munt.html







Apéndice Documental





Primer inventario de los bienes del Capitán don Mateo Ortiz de Bracamonte.





En la ciudad de Trujillo del Perú en veinte y tres días del mes de diciembre de mil y setecientos y trece el señor maestre de campo don Basilio Antonio de Moncada Galindo, alférez real y regidor perpetuo de esta ciudad que ejerce la vara de alcalde ordinario de ella por ausencia del propietario, para efecto de hacer inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte del Capitán don Mateo Ortiz de Bracamonte, alcalde provincial que fue de la santa hermandad de esta dicha jurisdicción , ha venido a esta casa que fue de la morada y habiendo manifestado todas las llaves de los cuartos de esta vivienda , cajas, petacas, escritorio y escaparate y demás bienes que hay en dicha casa, ante su merced el capitán Francisco Risso albacea y tenedor de bienes del dicho difunto, en presencia y con asistencia del alférez Ignacio de Salinas, defensor de menores de este corregimiento, en vos y en nombre de don. Mateo Domingo Ortiz de Bracamonte, niño menor hijo legítimo y heredero del dicho difunto, se paso ha hacer dicho inventario en la forma y manera siguiente:



Primeramente en esta casa principal que fue de la morada del dicho difunto, que está en la traza de esta ciudad medio empezada a fabricar:



Item, doce sillas de asentar nuevas de vaqueta de Moscovia bordadas de seda con clavazón dorada.



Item, diez y seis sillas de sentar ya ordinarias.



Item, catorce lienzos del apostolado de Jesús y de María, de medio cuerpo.



Item, un lienzo de pintura grande de Nuestra Señora de la Concepción con marco grande dorado.



Item, veinte lienzos de pintura de cuerpo entero de diferentes advocaciones.



Item, un lienzo grande de pintura de Santo Domingo de Silos.



Item, un lienzo de Nuestra Señora de Belén de medio cuerpo.



Item, un lienzo de pintura de medio cuerpo de San Pedro.



Item, dos escritorios medianos con sus dos escribanías de Quito ya usados en que sólo se han hallado algunos papeles viejos que se han mandado separar y recoger en una canasta para reconocerse después.



Item, un cajón grande, viejo, desaforrado en que se han hallado algunos papeles viejos y en dos gavetas se ha hallado ciento cuarenta y cinco pesos y cuatro reales que por todo son trescientos cuarenta y cinco pesos y cuatro reales en plata, se ponen en inventario.



Item, dos mesitas en que estás dichos dos escritorios y escribanías.



Item, una cuja grande salomónica, al parecer de granadillo, fabricada en España.



Item, un pabellón grande de algodón azul y blanco ya usado, ordinario.



Item, un doselito de seda, viejo, que está delante de la cama.



Item, una tarima pequeña de delante de la cama con una alfombra pequeña, de la tierra.



Item, cuatro quiciales grandes de bronce para puertas grandes, con sus dados de lo mismo.



Item, un espejo grande cristalino con marco de lo mismo, de una vara de alto.




Segundo inventario.




Un baulito de Pasto guarnecido con cantoneras de plata.



Item. 16 jarras de Chile.



Item, dos vidrios en que habrá dos libras de polvos azules.



Item, siete camisas de bretaña, nuevas.



Item, dos calzones blancos, nuevos.



Item, un manto de brocado en corte de nuestra Señora del Rosario de la hacienda Tulape.



Item, un capote de paño de Castilla azul con franjas de oro.



Item, una chupa de tela de tisú nueva.



Item, una casaca de gorgorán musco, aforrada en raso celeste con ojales de hilo de oro y calzones de lo mismo, todo nuevo.



Item, una vara de felpa celeste.



Item, cinco varas y tres cuartos de damasco celeste de China.



Item, un pedazo de damasco carmesí de Granada con 76 varas.



Item, una llave de escopeta nueva, hechiza.



Item, un cinto de dijes de criatura, con 13 dijecitos.



Item, cinco ropillas negras con sus dos golillas.



Item, cuatro pares de calzones negros, todo usado.



Item, dos capas de seda y una de (Ilegible), negras ya usadas.



Item, una capa de bayeta negra larga de luto, ya usada.



Item, una casaca de seda negra ya usada.



Item, una casaca de jubón musco ya usada,



Item, un tápalo todo de pelo de camello doble ya usado.



Item, una chupa de raso de la China, vieja.



Item, dos pares de calzones de color, viejos.



Item, dos antepuertas de raso de primavera, de china, ya usados.



Item, un capote de carro, de oro con vueltas de felpa y franjas de plata, ya usado.



Item, un sombrero blanco de castor, ya usado.



Item, un sombrero negro de vicuña, ya usado.



Item, 18 varas de choleta.



Item, una petaquilla de balsa, mediana, y en ella se halló lo siguiente:



Item, 12 tablas de manteles y 7 servilletas, todo usado ordinario.



Item, cuatro camisas de bretaña ya usadas.



Item, un armador blanco, viejo.



Item, cinco varas de tafetán carmesí de Bengala, apolillado.



Item, tres sábanas ya usadas.



Item, una sobrecama blanca afelpada, vieja.



Item, una camisa, un jubón, una almohada con su funda y su (ilegible), sucio.



Item, un colchón literito.



Item, una frazada colorada.




Tercer inventario.





Primeramente unos lomillos de caballería con sus borresnos de plata y estribos guarnecidos de plata, con su caparazón de terciopelo carmesí bordado de plata con sus guarniciones, para de ordinario.



Item, Otros estribos baúles de fierro con sus chapitas de plata.



Item, otra silla poltrona, vieja, de campo, con sus borresnos de plata, abollados, sus estribos de fierro viejos, y su freno.



Ítem, un jaez de caballo, de felpa azul bordado de hilo de plata de realce, con sus estribos de plata maciza, con todos sus adherentes todo muy bien tratado.



Item, una daga vieja.



Item, un martillo.



Item, una sierra bracera.



Item, setenta y nueve marcos de plata en diferentes piezas que han sido habidas y reconocidas en dicha casa.



Item, una mesa grande.



Item, mil y trescientos setenta y nueve pesos de a ocho reales que por bienes del dicho difunto pasarán al poder del ayudante don Rodrigo de Rivera Salgado quién en presencia del bicho señor alcalde, albacea y defensor de menores y ante mi el presente escribano en una talega grande y sobre tabla los ha manifestado y de consentimiento del dicho albacea los ha contado en nuestra presencia don Lucas de Aranguren y por estar cabales sin faltar cosa alguna y a contento y satisfacción ha pasado a poder del dicho albacea.




Cuarto inventario.




Primeramente cuarenta y cinco tablones de cedro de tres en viga.



Item, cuarenta cuartoncillos de cedro, labrados.



Item, dos umbrales de algarrobo, grandes.



Item, ciento diez tablas y media de alerce.



Item, ocho cuartoncillos de espino, labrados



Item, tres umbrales de algarrobo, medianos.



Item, un marco de cedro de vara y tercia, tallado en blanco.



Item, ciento y cincuenta balaustres nuevos de algarrobo, de vara de largo.



Item, un postigo de una puerta, con su cerrojo.



Item, más trece tablones de cedro de tres en viga.



Item, una puerta grande, nueva, de dos puertas, de cedro de recuadros, con veinte gonces.



Item, otro tablón de cedro de tres en viga.



Item, diez y seis varas de algarrobo, de monte.



Item, cuatro umbrales de algarrobo para alcoba.



Item, Item, cuatro pilares de algarrobo, labrados.



Item, cuatro tablas sencillas de cedro.



Item, cuatro listas o cintas de cedro.



Item, otro tablón de cedro de tres en viga.



Item, seis vigas grandes de caobana.



Item, un mangle grande, caballero.



Item, dos vigas de lúcumo de cuatro varas y media cada una.



Item, más treinta y tres varas de algarrobo de monte.



Item, dos madres gruesas de algarrobo de monte.



Item, la tablazón y armazón de madera que parece haber sido de alcoba.



Item, dos enjalmes nuevas de mula de cargar.



Item, una caja de cedro de cinco gonces con cerradura y llave vieja en que se hallaron dos casacas, dos chupas y dos calzones todo de raso de la china, ya usados, libreas que fueron de los negros de dicho difunto.



Item, un bufete grande de cedro con sus cajones y pies de algarrobo.



Item, dos fustes y sillones para mujer.



Item, dos veladores pequeños de cedro con pies de algarrobo.



Item, una cuja grande de cocobolo de bolos.



Item, una calesa nueva empezada a fabricar.



Item, dos basas de piedra.



Item, un banco de carpintería con su prensa.



Item, una calesa antigua con sus cortinas de damasco carmesí y fuste, sin pechera.



Item, un cepo de algarrobo con su telera.



Item, noventa costalillos de llalla, nuevos.



Item, una caja de pulpería, vieja, con sus cajoncitos.



Item, una barreta grande.



Item, una cruz de balanza pequeña de cobre y dos pesas, una de cuatro libras y otra de dos.



Item, una cruz y balanza de palo.



Item, dos botijas vacías.



Item, seis mulas con sus sillones de pelo, para cargar ladrillos y adobes.



Item, cuatrocientos adobes sin asentar.



Item, doscientos ladrillos sin asentar.



Con lo cual se acabó este inventario, por decir el dicho albacea y tenedor de bienes, no haber ni tener noticias que haya otras del dicho difunto en esta ciudad, y por el tenor del dicho señor alcalde se los volvió a entregar y quedaron en poder, de los cuales acabó recibió en bastante forma y lo firmó de su nombre con el dicho señor alcalde y defensor, siendo testigos Juan Arnao, Antonio Ortiz e Ignacio de Castro presentes de que doy fe.



Bacilio Antonio de Moncada Galindo



Ignacio Salinas



Francisco Risso



Ante mí




Francisco Miguel Cortijo Quero


Escribano público






Tasación de la casa que quedó por fin y muerte del licenciado don Ildefonso de Mimbela.






En la ciudad de Trujillo del Perú a los catorce días del mes de febrero de mil setecientos y setenta y seis años, ante mi el infrascrito notario público pareció Fernando Collado maestro mayor de carpintería, a quien certifico conozco, y dijo que en conformidad al nombramiento que se le hizo de tasador por lo perteneciente a su oficio, para las casas que quedaron por fin y muerte del Licenciado don Ildefonso de Mimbela, cuyo cargo tiene aceptado y jurado por ante mi, ha visto y reconocido con prolija atención las obras de carpintería de una de dichas casas que está en la esquina que va para la cuadra de la capilla de San Lorenzo, la misma que fue de la morada del Licenciado don Mateo Domingo Ortiz de Bracamonte, y según el estado en que se halla y el valor de estos tiempos, hacía e hizo la tasación de ella en la manera siguiente:




Primeramente un balcón grande de catorce varas y dos tercias de largo y dos de costado en -- ----------------------------------------------------------------------------------------0300 ps.



Item, cuatro ventanas voladas que caen a la calle, con sus puertas de tableros ------- 0130 ps.



Item, por la puerta de calle ----------------------------------------------------------- 0100 ps.



Item, por el cuarto del balcón que tiene cuatro puertas, dos principales y dos postigos interiores, todo en -------------------------------------------------------------------- 0130 ps.



Yten por dos puertas alacenas con sus tablas en ------------------------------------- 0020 ps.



Item, por tres bóvedas de serchería que tienen dichas piezas del balcón, todas en ----------------------------------------------------------------------------------------------------- 0130 ps.



Item, por seis ventanas grandes, de las dos, sala y cuadra, y una pequeña del estudio, todo en ---------------------------------------------------------------------------------------- 0260 ps.



Item, por la puerta principal de la sala ----------------------------------------------- 0060 ps.



Item, por la dicha que sigue a la cuadra, al corredor y otra que sigue al cuarto de dormir, que son tres, a treinta pesos cada una son noventa pesos --------------------------------- 0090 ps.



Item, por el techo de la sala principal ------------------------------------------------- 0300 ps.



Item, por el techo de la cuadra ------------------------------------------------------- 0250 ps.



Item, por un cuarto que sigue a la cuadra con su techo de cuartonería y vigas, en ---- 0130 ps.



Item, por un cuarto que sigue con cuatro vigas y ocho canes y dos postigos todo en - 0030 ps.



Item, por el techo del estudio con dos vigas que hacen tres luces en ------------------ 0050 ps.



Item, por el postigo de dicho estudio en ---------------------------------------------- 0020 ps.



Item, por el corredor principal de cuartonería con cumbreras y canes de cedro ------ 0100 ps.



Item, por la puerta de la calesera y su postigo ambas en ----------------------------- 0014 ps.



Item, por una puerta y ventana del patio --------------------------------------------- 0014 ps.



Item, por otra puerta y ventana del patio -------------------------------------------- 0010 ps.



Item, por la puerta del oratorio que cae al cuarto de dormir ------------------------- 0020 ps.



Item, por la otra dicha que cae al corredor principal en ------------------------------ 0014 ps.



Item, por un postigo raso que está en el corredor de dentro -------------------------- 0010 ps.



Item, por la tinajera ------------------------------------------------------------------ 0030 ps.



Item, por seis puertas en las oficinas de dentro en treinta pesos todas seis ----------- 0030 ps.



Item, por la puerta del callejón en ---------------------------------------------------- 0006 ps.



Item, por una ventana nueva que cae a la calle --------------------------------------- 0010 ps.


________


2258 ps.



Y no habiendo en la mencionada casa otra cosa que reconocer y apreciar, por lo respectivo a su oficio, concluyó la dicha tasación la cual monta la cantidad de dos mil y doscientos y cincuenta y ocho pesos, salvo error de suma o pluma, y declaró haberla hecho bien y fielmente según su conciencia y en razón de su oficio, so cargo del juramento que hecho tiene, y lo firmó, que doy fe.



Fernando Collado



Ante mí



Antonio del solar


Escribano





En la ciudad de Trujillo del Perú, a los diez y siete días del mes de Febrero de un mil y setecientos y setenta y seis años, ante mi el presente notario y los testigos infrascritos, pareció Thomas Rodríguez y Tejada, maestro mayor de alarifes, a quien certifico conozco, y dijo que en conformidad del nombramiento que se le hizo de tasador para las casas que quedaron por bienes, fin y muerte del licenciado don Ildefonso de Mimbela, cuyo cargo por lo respectivo a su oficio tiene aceptado y jurado, y visto reconocido con la debida atención las obras de albañilería de la casa que fue de la morada del licenciado don Mateo Domingo Ortiz de Bracamonte, que hace esquina con la de Antunduaga, calle real por la frontera, y un costado sita en la de San Lorenzo, y según el estado en que se halla y ocurrencia del tiempo presente, hacía e hizo tasación de ella en la forma y manera siguiente:



Primeramente el sitio que tiene de frente 62 varas y de fondo 87, las que reducidas a cúbicas, 5,394, las que según su situación debían avaluarse a razón de cuatro reales vara, pero padeciendo el defecto de no tener agua perenne, pierde la mitad de su valor, la que a razón de dos reales ----------------------------------------------------------------------------- 1348 ps.



Item las paredes que tienen 49,000 adobes, a razón de 25 ps. el millar a todo costo montan --- ---------------------------------------------------------------------------------------- 1225 ps.



Item, el oratorio según como está ---------------------------------------------------- 0400 ps.



Item, la portada, arco y pedestal del balcón en --------------------------------------- 0260 ps.



Item, todos los algarrobos de umbrales y varazón que por menor se justipreciaron en -------- --------------------------------------------------------------------------------------- 0203 ps.



Item, los nueve pilares del corredor con sus bazas ------------------------------------ 0027 ps.



Item, las piedras del patio en --------------------------------------------------------- 0040 ps.


_________


3,503 4r.



Y no habiendo más de lo suso referido otra cosa que reconocer y apreciar en la casa contenida, por lo peculiar a su ministerio, concluyó esta tasación que monta 3,503 pesos 4 reales, salvo yerro de suma o pluma, declarando como desde luego declara haberla hecho bien y fielmente según su leal saber y entender, so cargo del juramento que lo tiene hecho en que se afirmó y ratificó, y lo firmó de que doy fe.



Thomas Rodríguez y Tejada



Ante mí



Antonio del Solar


Escribano público





Inventario de los bienes de don Joseph Antonio de la Vega y Bocardo





En la ciudad de Trujillo del Perú, en once días del mes de enero de un mil y setecientos y noventa y un años, habiendo pedido y suplicado los albaceas y coherederos del señor coronel don Joseph Antonio de la Vega y Bocardo, regidor y alcalde provincial que fue del muy ilustre cabildo de esta ciudad, que su señoría el señor gobernador intendente don Fernando de Saavedra por justas consideraciones se dignase presenciar todos la actos que se practicaren de inventarios a los bienes que quedaron por muerte del señor finado, accedió a lo dicho señor gobernador por un efecto de su bondad y por conservar con toda su forma la paz y amistad y buena armonía que mantuvo con dicho finado, sin que sirva ni haga ejemplar su asistencia para lo sucesivo. Se condujo asociado de mi el presente escribano de cabildo a la casa donde viviendo moraba el referido señor coronel don Joseph Antonio de la Vega y Bocardo, a efecto de iniciar hoy dichos inventarios de los bienes que quedaron por su fin y muerte, conforme a lo mandado en su superior decreto de seis de diciembre último, proveído en los autos de su memoria. Por lo que fueron citados los interesados, estando presente la señora viuda doña Manuela de Herranz, don Domingo y don Gaspar de la Vega y Solís, por mandato de su señoría dicho señor gobernador, les requería, como albacea que soy del precitado don Joseph Antonio, pusieren de manifiesto todos los bienes pertenecientes a dicho finado, y habiéndose verificado se procedió a formalizar este inventario en la forma y manera siguiente:




Casa.




Primeramente manifestaron y se puso por inventario la casa donde viviendo moraba el referido coronel don Joseph Antonio de la Vega y Bocardo, sita en la calle que atraviesa de la del Carmen y esquina de las señoras Torres, para San Lorenzo y hoy llamada de Vega Bocardo, que hace frente con un costado de la casa donde vive el teniente Victorino Elorriaga, propia que es hoy de doña Feliciana Anachuri, y linda por un costado con casa de doña Tomasa Torres, doña Felipa Musiño, el maestro Evaristo Noriega y doña Ángela Enríquez; por el fondo con casa de doña Margarita Bermejo que hoy posee doña Ángela Muñoz y por el otro costado con la calle real de San Lorenzo que va para la puerta falsa de San Agustín, la cual consta de 62 varas de frente y 87 de fondo, y el ella cuatro viviendas techadas de madera que son: sala, cuadra, cuarto de dormir y el estudio; con más cuatro piezas en el patio principal, el que está empedrado, techadas de bóvedas, aunque la una que sirve de oratorio se halla algo maltratad, y todas asoladas de ladrillo como las anteriores, y con sus puertas ventanas y cerraduras corrientes, y en ellas hay cuatro balconcillos de balaustrería volados y uno grande que hace esquina con tableros y celosías. Y así mismo en dicho patio un corredor de dos ángulos sostenido en pilares de madera de algarrobo y techado con cuartones de roble y barbacoa forrada en petate, y más en dicho patio dos cuartos grandes techados de varazón de caña y solados de ladrillo, con una alcobita en la misma conformidad, y otras dos piezas que la una sirve de calesera y un altito techado de lo mismo y solado con adobes, todos con sus puertas, ventanas y cerraduras de fierro, y en el referido patio un corral con sus pesebreras y una ramada de cocina con su puerta y cerradura corriente, y en el mismo patio una pieza grande que sirve de bodega, techada de cañas con siete vigas de roble y varas unidas de algarrobo como para altos y solada de adobes y barbacoa, para azúcar, con sus dos ventanas de verja, puerta nueva y cerradura corriente.



Y, así mismo a mano derecha de la pieza que hace de sala dos cuartos, el uno techado con cuartones de roble y barbacoa forrada en petate y otro con varazón de algarrobo y barbacoa de cañas, ambos solados de ladrillos y con sus puertas, ventanas y cerraduras corrientes.



Y en el traspatio de dicha casa un corredor sostenido con pilares de mangles y algarrobos y techado con varazón de lo mismo y barbacoa de cañas, solado de ladrillos, y en el dicho un cuarto techado con vigas de roble, varazón de algarrobo y alfajor de cañas en el cual hay dos alcobas, una con puerta al mismo cuarto y otra al de dormir que va dicho, todas soladas de ladrillos con sus puertas, ventanas y cerraduras corrientes. Y en dicho traspatio, a mano izquierda, dos piezas grandes que sirven de enfermería y despensa, techadas con vigas de roble, barbacoa de cañas y varazón unida de algarrobo como para altos, solados de adobes, con sus puertas, ventanas y cerraduras corrientes. Y en el mismo – traspatio – cinco piezas, la una que hace de cocina techada toda de varazón y barbacoa de cañas, las cuatro soladas de adobes y la una de ladrillo con dos ventanas y sus puertas corrientes, de las cuales una tiene cerradura y las demás sin ellas, y en el propio traspatio tres corrales, el uno para mulas y el otro para gallinas y el otro para lavador, las dos con sus puertas y cerraduras corrientes y el otro sin ellas, con más una huerta que hace de jardín en la que hay árboles frutales , con su puerta, llave corriente y cerrojo de fierro, y más en dicho traspatio un callejón que se comunica al patio principal, con su puerta y cerradura corriente. Y al costado de la dicha casa, en la parte que cae en la calle de San Lorenzo dos piezas nuevas que sirven de caleseras, techadas con vigas de roble y varazón de algarrobo como para altos y barbacoa de cañas, su piso empedrado, sus puertas y cerraduras nuevas, corrientes, los cuales están fabricados de pared de adobe, con están todas las piezas y cerco de dicha casa, y así mismo con su acequia de cal y ladrillo corriente.



Item, manifestaron y se pone por inventario dos cancelas de madera de roble, puestas en ventanas, forradas de lienzo, el uno con dos vidrieras de cristal de dos tercias de largo y media vara de ancho cada uno y el otro con otras dos vidrieras de más de siete ochavos de largo y cerca de tres cuartos de ancho, pero la una de éstas rajada, todas de cristal.



Item, manifestaron y se puso por inventario en otra ventana de dicha casa, armada de hojalata, una vidriera compuesta de varios pedazos.



Manuela de Herranz



Domingo de la Vega y Solis



Gaspar de la Vega y Solis



Ante mí



Francisco Javier de León


Escribano público.






Notas




Abreviaturas



ARLL = Archivo Regional de la Libertad. Trujillo Perú.


Esc. Púb. = Escribano público.


Leg. = Legajo.


Fol. = Folio.



[1] Obregón, Andrés de. Esc. Púb. 1634. Testamento de Maria Juárez, india. Leg. 61. Fol. 461. ARLL.



[2] Cortijo Quero, Francisco Miguel. Esc. Púb. 1706. Venta de un sitio y solar, don Gabriel Álvarez de Avilés y doña Manuela Bernaldo de Quirós su mujer, al capitán don Mateo Ortiz de Bracamonte, alcalde provincial de la santa hermandad. Leg. 116. Fol. 469. ARLL.



[3] San Román, Felipe de. Esc. Púb. 1710. Venta de un sitio casa y solar Maria de Pereyra Gutiérrez al capitán Mateo Ortiz de Bracamonte. Leg. 218. Fol. 32. ARLL.



[4] Cortijo Quero, Francisco Miguel. Esc. Púb. 1711. Testamento, Mateo Ortiz de Bracamonte. Leg. 121. Fol. 239. ARLL.



[5] Cortijo Quero, Francisco Miguel. Esc. Púb. 1713. Testamento del capitán Mateo Ortiz de Bracamonte. Leg. 123. Fol. 456. ARLL.



[6] Cortijo Quero, Francisco Miguel. Esc. Púb. 1713. Primer inventario de los bienes del capitán don Mateo Ortiz de Bracamonte. Leg. 123. Fol. 566. ARLL.



[7] Del Solar, Antonio. Esc. Púb. 1776. Tasación de los bienes que quedaron por fin y muerte del licenciado don Ildefonso de Mimbela. Leg. 384. Fol. 65. ARLL.



[8] León, Francisco Javier de. Esc. Púb. 1791. Inventario de los bienes de don Joseph Antonio de la Vega y Bocardo. Leg. 350. Fol.263. ARLL.



[9] Zevallos Quiñones, Jorge. “Notas Sobre Trujillanos” en Relación Descriptiva de la Ciudad y Provincia de Trujillo del Perú de Miguel Feijóo de Sosa. Fondo del Libro. Banco Industrial del Perú. 1985.



[10] León, Bernardo José de. Esc. Púb. 1743. Imposición de capellanía, el capitán don Benito Alonso Ruiz y doña Mariana de Torres y Toledo a favor de don Ildefonso de Mimbela. Leg. 355. Fol. 115. ARLL.



[11] Anachuri, Juan Antonio de. Esc. Púb. 1775. Poder para testar, el licenciado don Ildefonso de Mimbela. Leg. 290. Fol. 283. ARLL.



[12] Del Solar, Antonio. Esc. Púb. 1777. Venta, los albaceas del licenciado Ildefonso de Mimbela de la hacienda de Tulape y una casa, a favor del coronel Joseph Antonio de la Vega y Bocardo. Leg. 384. Fol. 54. ARLL.



[13] León Francisco Javier, de. Esc. Púb. 1791. Inventario de los bienes de don Joseph Antonio de la Vega y Bocardo. Leg. 350. Fol. 263. ARLL.



[14] León, Francisco Javier de. Esc. Púb. 1790. Poder para testar, don Joseph Antonio de la Vega y Bocardo a su esposa e hijos. Leg. 350. Fol. 182. ARLL.



[15] León, Francisco Javier de. Esc. Púb. 1790. Fe de muerte de don Joseph Antonio de la Vega y Bocardo. Leg. 350. Fol. 263. ARLL.



[16]León, Francisco Javier de. Esc. Púb. Escritura de transacción, doña Manuela de Herranz con sus entenados. Leg. 350. Fol. 423. ARLL.



[17] Concha y Mansuvillaga, Miguel. Esc. Púb. 1794. Poder para testar, don Domingo de la Vega. Leg. 299. Fol. s/n. ARLL.



[18] Nuñez del Arco, Manuel. Esc. Púb. 1828. Testamento de Joaquín de Castañeda. Leg. 560. Fol. 225. ARLL.



[19] Ayllón, Victorino de. Esc. Púb. 1828. Donación intervivos, el señor doctor José María Castañeda y hoyos a favor del señor Pedro Antonio Bogoño. Leg. 437. Fol. 117. ARLL.