miércoles, 27 de agosto de 2008

El Solar del Conquistador Pedro González




Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



La capitulación de Toledo del 26 de julio de 1529, entre otras mercedes otorgó al conquistador Francisco Pizarro la facultad de conceder a los vecinos y pobladores de las ciudades a fundarse en la Nueva Castilla, solares y tierras, así como repartir encomiendas de indios en nombre de la Corona Española.

La repartición de solares a los vecinos fundadores de Trujillo, fue realizada en 1534 por el primer Cabildo y confirmada en 1535 por el conquistador Pizarro. La ubicación de los solares repartidos, con respecto a la plaza pública, estuvo de acuerdo a los merecimientos de casa vecino conquistador.

Las fuentes documentales que respaldan la veracidad de esta publicación se adjuntan al final, debidamente trascritas por el autor.

El solar concedido al conquistador Pedro González estuvo ubicado en una de las manzanas perimetrales de la plaza pública, y tuvo por linderos:

Por su frente la calle por entonces llamada del convento de Nuestra Señora de las Mercedes, actual quinta cuadra de la calle Francisco Pizarro; por uno de sus costados el referido Convento; por su trasera, calle real en medio, con solares también pertenecientes al conquistador González , solares que más tarde ocuparon los religiosos agustinos para la edificación de su convento e iglesia; por su otro costado la casa y solar del conquistador Diego de Mora, calle real de por medio que de la plaza pública iva camino a la ciudad de los Reyes. Cabe mencionar que tempranamente se denomino plaza pública a lo que después se llamó plaza mayor.

Pedro Gonzáles fue natural de ciudad Rodrigo de los reinos de España y estuvo presente desde 1533 en la conquista del Perú. De su matrimonio con doña Isabel de Ayala tuvo por hijos legítimos: a Pedro, a Gonzalo, a Hernando, a Rodrigo, a Bartolomé, a Jerónimo, y a María González de Ayala, que lucieron en su escudo de armas por González:

En campo de gules un castillo de oro almenado de tres torres.

Y por Ayala:

En campo de gules, dos sierpes enrroscadas a un tronco en su color natural.

De Francisco Pizarro recibió en merced el repartimiento de Jequetepeque y Lloco, asimismo solares en la traza de la ciudad y chacras junto a ella en el camino real a Lima, en una de las cuales edificó “un Molino de moler trigo”. Pedro González fue el primer escribano público que tuvo la ciudad de Trujillo y dentro de la labor edilicia desempeñó los más elevados cargos.

En su repartimiento de Jequetepeque fundó y edificó un hospital en el pueblo de Pacasmayo, para beneficio de sus indios encomendados de la parcialidades de Jequetepeque, Lloco y Puemape, para renta perpetua del cual, en 1559, poco antes de morir, donó tres pares de casas y cuatro tiendas ubicadas también el la calle del convento de Nuestra Señora del Las Mercedes, frente a la casa principal de su morada.

Los estudios existentes basados en fuentes documentales resultan aún insuficientes para concluir a cerca de las características arquitectónicas de las primeras casa trujillanas, considerando que lo de trujillanas sólo se debió a la ubicación geográfica de una idea llegada con la conquista; a la manera como concibió la forma y estructuró el espacio una sociedad reducida en su número en afán de adaptarse a un nuevo suelo, a un nuevo clima y rodeada de una atmósfera política adversa en sus inicios por la natural relación entre conquistados y conquistadores.


La Casa del Conquistador Pedro González.

La casa principal de morada construida por el conquistador, tuvo dos plantas y ocupó la parte del solar lindante con el convento de La Merced, actual quinta cuadra de la calle francisco Pizarro, y tuvo tres tiendas accesorias en los bajos, pegadas al referido convento.

El conquistador González al igual que otros conquistadores, participo en la rentable, incierta y riesgosa actividad de “descubrimiento de tumbas, enterramientos y escondrijos”, para lo cual se formaron “compañías de guacas” entre españoles y naturales; resultando de mucho interés los objetos prehispánicos de oro y plata que se inventariaron entre la plata labrada y quintada que conformó el valioso menaje de su casa:


“Dos vasijas grandes quebradas, de la guaca de Tascaguán y un jarro de guaca y una bacinica pequeña que todo es de guaca, que peso diez y nueve marcos y seis onzas” “una cosa de oro como barquillo que pesó un marco de plata que es de diez [roto] es de guaca”.


La ubicación que el conquistador dió a su casa de morada, obedeció a la situación de intenso tráfico y comercio que por entonces tuvo la actual calle del Mariscal Orbegoso, paso obligado del camino real que viniendo del norte se dirigía a la ciudad de Los Reyes, registrándose allí en mayor movimiento comercial de la naciente ciudad, ubicándose la mayoría de tiendas, el tambo, la carnicería y el mesón de la ciudad.

Arrieros, recuas de mulas cargueras, carretas, carruajes, personas de a caballo, burros, mercaderes, regatones, además de ganado mayor y menor en pie definieron el paisaje cultural de la más importante arteria pública en los primeros años de conquista. La calle donde actualmente está situada la casa del Mariscal de Orbegoso se la nombró como “la calle que de la plaza pública va a la ciudad de Los Reyes”, consideración suficiente para que el conquistador Gonzáles prefiriera ubicar la portada principal de su casa hacia la parte lindante con los religiosos mercedarios y no hacia la esquina de la plaza, en busca de tranquilidad y privacidad familiar, y que explicarían en parte el porque de un fraccionamiento temprano de ese amplio solar fundacional, el cual al finalizar el siglo XVI se encontraba con cinco áreas perfectamente definidas:

La primera correspondiente a la casa que los herederos del conquistador Pedro González, los González de Ayala, habían vendido al general Fructuoso de Ulloa, casado con doña Gregoria de Ulloa, hija del conquistador Lorenzo de Ulloa y de doña Francisca de Borja.

La segunda, ocupada por siete tiendas pertenecientes al convento de Santo Domingo de Chicama. 

La tercera perteneciente a la casa del escribano Juan de Mata de los Ríos y a su esposa doña Bárbola de Espinosa, hija del conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán.

La cuarta área, ocupada por la casa de Francisco de Fuentes y de Guzmán “El Mozo” y de su esposa doña Juana de Paz, área ocupada actualmente por la casa del Mariscal de Orbegoso y Moncada.

La quinta, correspondiente a la casa de morada de doña Bárbola de Espinosa, viuda del conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán “El Viejo”, área que en la actualidad corresponde a la plazuela de San Agustín.


Las siete Tiendas de Esquina de la Plaza.

El conquistador capitán Diego de Mora casado con doña Ana Pizarro, prima del marqués conquistador, fue vecino fundador de la ciudad de Trujillo, encomendero de Chicama y Chimo y pionero del cultivo de la caña de azúcar. Diego de Mora fue natural de ciudad Real de los reinos de España y muy joven vino a las Indias, asistiendo a la conquista de Nicaragua de donde pasó a Panamá para unirse con Pizarro en el histórico tercer viaje del descubrimiento del Perú.

En 1548 el capitán Diego de Mora se encontraba en el Cuzco a donde se había dirigido para asistir con sus armas y persona a la pacificación emprendida y lograda en abril de ese año. Diego de Mora figuró entre los caballeros, capitanes y soldados que el pacificador rentó en el reparto de Guaynarima en agosto del referido año.

Estando en el Cuzco, en julio de 1548, el capitán Mora concertó con fray Tomás de San Martín, prior y provincial de San Juan Bautista de la Orden de predicadores, la fundación de un convento de esa sagrada orden en el valle de Chicama. Diego de Mora se comprometió a edificarlo y ornamentarlo y dar para sustento de sus religiosos siete tiendas de su propiedad situadas en la ciudad de Trujillo; por su parte los religiosos se entenderían en la conversión de los naturales de su repartimiento, “Para ejemplo de todos los que pasen por ese valle, el mejor de todo el reino, abundante en maíz y trigo y ganados”.

El 11 de ese mismo mes y año fray Tomás de San Martín encomendó por poder a fray Domingo de Santo Tomás, dominico de Trujillo, la fundación del Convento de Chicama, realizada el 09 de octubre de ese año, en que el capitán Diego de Mora había regresado a Trujillo a seguir desempeñando su cargo de corregidor.

Las siete tiendas donadas por Diego de Mora a los religiosos dominicos de Chicama, ocuparon parte del solar del conquistador Pedro González, la que formaba esquina en la plaza y lindaba con la casa de morada de dicho conquistador; las puertas de las siete tiendas se habrían a la calle del convento de La Merced.

Al finalizar el siglo XVI, las siete tiendas de la esquina de la plaza pública se encontraban completamente en ruina e inhabitables, debido en parte al uso de maderas inapropiadas en la labranza de sus techos, puertas y ventanas, a las fuertes lluvias que soportó Trujillo y sus valles en el siglo XVI, y al descuido de los religiosos, quienes al tener buenas propiedades rurales en el valle de Chicama, descuidaron el manejo de sus propiedades urbanas.

En 1604, los religiosos de Chicama vendieron en enfiteusis las siete tiendas en ruina al prestigioso maestro de albañilería Francisco de Guzmán, comprometiéndose el maestro realizar a su costa todos los reparos necesarios para ponerlas habitables y de esa manera poder obtener beneficio del dominio útil que los dominicos le habían cedido.





La iglesia del convento de Chicama



Los religiosos del “Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Chicama” mantuvieron hasta el siglo XIX la propiedad del área ocupada por las siete tiendas que el conquistador Diego de Mora les había hecho donación en el siglo XVI. En la esquina correspondiente a esta área el Banco de Lima construyó un edificio de dos plantas para sede de esa institución. En el edificio actualmente están las oficinas de Claro. 


La Casa del Escribano Juan de Mata de los Ríos “El Mozo” 

Otro de las áreas fraccionadas del solar del conquistador Pedro González fue la ocupada por la casa de morada edificada tempranamente por el escribano público Juan de Mata de los Ríos “El Mozo”, la cual tuvo por linderos: 

Por su frente la calle que de la plaza pública iva al convento de San Agustín; por su izquierda, entrando a ella, el área perteneciente a las siete tiendas de la esquina de la plaza, propias del convento de Santo Domingo de Chicama; por la derecha el solar y casa de sus suegros el conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán y de doña Bárbola de Espinosa; el corral y huerta de la viuda del conquistador Pedro González, Isabel de Ayala. 

El escribano Juan de Mata de los Ríos fue hijodalgo castellano y lució en su escudo de armas: por Mata en campo de oro una mata de sinople y colgado de ella un escudete de oro con un lobo andante de sable.

De su matrimonio con la hija del conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán, doña Bárbola de Espinosa, homónima de su progenitora, tuvo por hijos legítimos: a Iñigo, a Gaspar y a francisco de Espinosa Guzmán, predilectos de su anciana abuela, quién antes de morir los instituyó como a sus herederos universales. 

Juan de Mata de los Ríos enviudó en los últimos años del siglo de la conquista. Conmovido por la enfermedad, soledad y profunda tristeza de su suegra, decidió mudarse con sus hijos a la casa de la esquina de San Agustín, tomando a su cargo la administración y cuidado de la salud de la anciana viuda del conquistador de Fuentes y de Guzmán. 

Muerto el escribano Juan de Mata de los Ríos “El Mozo”, su hijo y heredero Gaspar de Espinosa vendió la casa, bastante arruinada, al maestro de albañilería Francisco de Guzmán. El referido maestro gozó de reconocido prestigio profesional, dedicándose a la compra y venta de inmuebles en la ciudad, emprendiendo una importante obra de reedificación, industria en la que obtuvo mucho beneficio y crédito.

Francisco de Guzmán reedificó la casa de morada del escribano Juan de Mata de los Ríos, vendiéndola en marzo de 1607 al licenciado Francisco Merino Ferrer, abogado de la Real Audiencia de Los Reyes y vecino de Trujillo. En la escritura de venta el maestro Guzmán declaró: 

“Unas casas que yo tengo que son en esta ciudad en la calle de San Agustín, que fueron de Juan de Mata escribano público que fue de está ciudad y son junto a la plaza de ella que ha por linderos, por hacia la plaza casas y tiendas del convento de Chicama y por el otro lado hacia San Agustín con casas de Gaspar de Espinosa y por las espaldas casas del general Fructuoso de Ulloa y por delante la calle real….”.


La casa de Juan de Mata de los Ríos ocupó el área en donde a fines del siglo XIX se construyó el Hotel Central, edificación que hasta hoy se conserva, lamentablemente algo dañada. 


El Solar y Casa del Conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán. 

El área más importante de este estudio es la que el conquistador Pedro González vendió tempranamente al conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán. Esta área, metros más metros menos, está ocupada actualmente por la casa del Gran Mariscal Luís José de Orbegoso y Moncada, las tiendas accesorias de esta casa y la tradicional plazuela de San Agustín. 

El conquistador de Fuentes y de Guamán no figura entre los vecinos fundadores de Trujillo, pues para entonces hallábase en el sur a lado del conquistador Pizarro, con quien había asistido a la fundación española del Cuzco en marzo de 1534, y de quien recibió en mérito de sus servicios, la encomienda de Paiján, y Licapa en el valle de Chicama. Razón por la cual tuvo que dirigirse a Trujillo.

Tras una nueva ausencia regresó nuevamente a Trujillo dedicándose desde entonces a la explotación agrícola de sus tierras del valle de Chicama. El conquistador y sus herederos fueron pioneros del cultivo de trigo y molineros en Trujillo y sus valles. 

Fue casado con doña Bárbola de Espinosa, hija del licenciado Gaspar de Espinosa y una de las vecinas más importantes de la ciudad. Gaspar de espinosa fue quien en Panamá aportó los 20,000 pesos que se consideraron indispensables para los gastos de la campaña que el 10 de marzo de 1526 firmaron ante el escribano Hernando del Castillo, el vicario de Panamá Hernando de Luque, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, estos últimos, dos honrados vecinos de esa ciudad de Tierra Firme, para descubrir la tierras de levante como denominaban a las situadas al sur de Panamá y que culminó con el descubrimiento y conquista del Perú. 

El conquistador y su esposa tuvieron por hijos legítimos: 

A francisco de Fuentes y de Guzmán “El Mozo”, homónimo de su padre y casado con doña Juana de Paz.

A doña Bárbola de Espinosa Fuentes casada con el escribano Juan de Mata de Los Ríos “El Mozo”.

A doña Juana de Fuentes casada con Lorenzo de Cepeda, hermano legítimo de Santa Teresa de Ávila. 

Y a doña Francisca de Fuentes casada con el conquistador y vecino fundador de Trujillo, Antón Cuadrado.

Los de Fuentes y de Guzmán lucieron en sus escudos de armas:

Por Fuentes, en campo de azur cinco flores de lis de oro puestas en sotuer, bordadura de plata con ocho calderas de sable. 

Por Guzmán, escudo cuartelado en sotuer: 1º y 4º en campo de azur una caldera de oro jaquelada de gules con siete cabezas de sierpe en cada asa, 2º y 3º en campo de plata cinco armiños de sable puestos en aspa.

Por Espinosa, en campo de oro un espino de sinople, arrancado y frutado de gules. 

Tempranamente el conquistador Pedro González vendió la mitad de su amplio solar fundacional al conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán, mitad del solar que lindaba, calle real de por medio, con la iglesia y convento de San Agustín, lugar donde de Fuentes y de Guzmán edifico su casa principal de morada. 

La edificación de las habitaciones principales de la casa de Fuentes y de Guzmán ocupó el área destinada en el siglo XVII a la plazuela de San Agustín, y el corral, caballerizas, pesebres y huerta, el área ocupada actualmente por la casa del gran Mariscal Luís José de Orbegoso y Moncada.

El conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán murió en Trujillo, heredándole su primogénito y homónimo el repartimiento y encomienda de Paiján y Licapa y la copropiedad de la casa de la esquina de San Agustín con su portada principal blasonada de sierpes que se abrió a la actual calle de Orbegoso, conocida por entonces como “la calle de las sierpes”.

Su viuda doña Bárbola de Espinosa le sobrevivió por cerca de 40 años, muriendo en 1598 a consecuencia de una larga enfermedad y tristeza ocasionada por la muerte de sus hijos don Francisco y doña Bárbola. En su testamento nos da algunas referencias acerca del estado ruinoso en que se encontraba su casa familiar de la esquina de San Agustín y de los reparos que se hicieron a los daños causados por el tiempo: 


“Item, digo que por cuanto Juan de Mata mi yerno marido que fue de doña Bárbola de Espinosa mi hija legitima, en mi enfermedad se vino a vivir conmigo en nuestra casa que la presente estoy, y por estar desbaratadas y caídas y lo [roto] muchas partes ha cubierto dos aposentos en que está y hecho otros edificios para cocina por que en dicha[roto]y alzado paredes, mando que se pague y descuente de mis bienes, todo lo que dijere y declarase haber gastado en ello y en el sustento de mi persona y gente de mi servicio y lo demás a ello y a mi salud tocante, sin que en ello se haga más cuenta de lo que dijere por memoria……..” 


La vetusta casa de la plazuela de San Agustín edificada por el conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán se arruino completamente con el terremoto de 1619 que afecto a Trujillo y sus valles: Sus restos perduraron hasta 1640 en que los religiosos de San Agustín compraron esta área para destinarla a plazuela. 


La Casa y Solar de Francisco de Fuentes y de Guzmán “El Mozo”

Francisco de Fuentes y de Guzmán “El Mozo” había heredado de su padre el viejo conquistador, la encomienda de Paiján y Licapa, y entre otros bienes la copropiedad de su antigua casa familiar de la esquina de San Agustín, habitada por su madre la anciana viuda de Fuentes y de Guzmán, quien después de un acuerdo familiar cedió a su hijo, como parte de su legítima paterna, el corral y huerta de su casa, creándose así una nueva área en la cual el hijo del conquistador edificó en los años setenta del siglo de la conquista su casa principal de morada que tuvo por linderos:

Por su frente la referida calle de las sierpes, por su izquierda entrando a ella, la casa familiar de su cuñado el escribano Juan de Mata de los Ríos, por la derecha la casa de su anciana madre doña Bárbola de Espinosa, y por su trasera el convento de La Merced; área deslindada que actualmente ocupa la casa del Gran Mariscal de Orbegoso y Moncada. 

Hablar de Francisco de Fuentes y de Guzmán “El Mozo” es hablar de la historia del cultivo, molienda y comercialización del trigo en Trujillo del Perú y sus valles agrícolas. Historia iniciada por su padre el viejo conquistador, quien tras largos años de lucha y fama de valiente soldado de a pie, decidió dedicarse al laboreo agrícola de sus tierras de Licapa en el fértil valle de Chicama, que con éxito continuo su primogénito “Señor del molino de Nuestra Señora de Licapa”, “El mayor productor de harina de trigo en el valle de Licapa”.

La gran demanda de exportación de harina de trigo origino frecuentes problemas de abastecimiento en la ciudad, quedando las tahonas sin poder elaborar pan. Las harinas producidas en los valles de Trujillo se llevaban a los puertos y de ellos al extranjero. 

Esta floreciente industria dio lugar a la edificación de “Molinos de moler trigo” en el valle de la ciudad y los rodeznos se pusieron en movimiento gracias a la fuerza hidráulica generada por el sobrante de las aguas destinadas al servicio de la ciudad, aguas que por entonces fueron suficientes en calidad y cantidad para abastecer las necesidades de la población.

Se llegó asimismo a edificar “Molinos de pan moler” y “Molinos de moler aceite” dentro de la ciudad, ubicados en los traspatios o huertas de las casas pertenecientes a trujillanos ligados a la elaboración de harina de trigo o a la explotación del cultivo del olivo. En el traspatio de la casa del Mariscal de Orbegoso se conservan los únicos restos hallados de un pequeño molino de harina de trigo. Documentalmente se sabe de la existencia de otros fabricados dentro de la ciudad.

Cuatro años más tarde, el 24 de julio de 1585, murió el hijo del conquistador sin dejar descendencia. Tiempo después murió su esposa doña Juana de Paz, heredándoles su madre doña Bárbola de Espinosa y a la muerte de esta señora ocurrida en 1598, todos los bienes de los de Fuentes y de Guzmán adquiridos a lo largo de 60 años, fueron heredados por su nieto Gaspar de Espinosa Guzmán.

El antiguo solar de su abuelo materno el conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán, con sus dos casas de la calle de Las Sierpes, pasaron a ser de su propiedad. Don Gaspar habitó la vetusta casa de su abuela, la emplazada en la esquina de San Agustín y la otra construida por su tío Francisco de Fuentes y de Guzmán “El Mozo”, decidió darla en alquiler. 

El 11 de enero de 1606, Gaspar de Espinosa Guzmán, juez de bienes de difuntos, dio en alquiler la referida casa, cuya área está hoy ocupada por la casa por la casa del Gran Mariscal de Orbegoso, a Bartolomé González. En la carta de arrendamiento González se obligaba a: 


“El suso dicho ha de ser obligado a abrir mejor de la que está al presente otra media vara más de largo y en ancho y a ponerle umbrales y puertas y cubrir el zaguán con madera de espino o algarrobo muy fuertes sobre que ha de estar sobrado y asimismo ha de cubrir la sala de esteras y madera de espino y algarrobo y caña fuertemente y asimismo ha de cubrir el corredor de la dicha casa de palos de algarrobo y esteras y en la caballeriza hacer un pesebre y cubrirla de esteras y algarrobo y poner puertas a la sala y aposentos y a poner árboles de membrillo y camuesos en la huerta…..” .


Años más tarde Gaspar de espinosa vendió la casa al capitán Antonio Bermúdez, quien en diciembre de 1617 impuso un censo sobre la casa, por valor de 1,140 pesos de a nueve reales a favor de las religiosas del convento de Santa Clara de Trujillo. En la carta de imposición del censo se da por linderos de la casa los siguientes: 


"Yo el dicho capitán Antonio Bermúdez impongo sitúo y señalo sobre las casas de mi morada que son en esta ciudad en la calle que va de la plaza al convento del Señor San Agustín a la esquina de dicho convento que lindan por la una parte con casas del [roto] Antonio [roto] que fueron del general Fructuoso de Ulloa y por el otro lado las casas del licenciado Francisco Merino Ferrer….” 


El área deslindada en el documento corresponde a la actualmente ocupada por la casa del Mariscal de Orbegoso más el área de la plazuela de San Agustín con las tiendas accesorias a la casa del Mariscal; es decir toda el área del solar del conquistador Francisco de Fuentes y de Guzmán.


El Capitán Bermúdez debió de haber realizado mejoras en la casa, lamentablemente destruidas por el fuerte terremoto de 1619, y se sabe que por ese tiempo, poco antes de morir dio en venta real al convento de La Merced parte del corral y huerta de las casas, tal como lo declaró fray Juan de Vallejo, vicario provincial de la Orden de Nuestra Señora de la Mercedes, en junio de 1622:


“Y de lo que le pertenecía a la dicha casa y solar, al tiempo cuando la poseía el dicho capitán Antonio Bermúdez de la parte del corral y huerta que tenía metí un pedazo de ella en el dicho mi convento y quedó de la cerca de él adentro……..” 


El 11 de junio se sacaron a remate los bienes del difunto capitán Bermúdez, obteniendo la buena pro el referido vicario de la Orden de La Merced, quien después de apartar para su convento “El pedazo de huerta y corral”; el 16 de ese mismo mes y año vendía “un solar” al oficial de carpintero Pedro de Rivas. Por lo que en la escritura de venta se detalla se trataba de un solar: 


“En la traza de esta ciudad en la calle que va de la plaza de ella al convento del señor San Agustín de esta ciudad que es en la esquina postrera de la primera cuadra saliendo de la dicha plaza para el dicho convento, a mano izquierda, que por la delantera esta dicha calle real y por un lado linda con casas y solar del licenciado Francisco Merino Ferrer, ya difunto, y por el otro lado el dicho convento del señor San Agustín, calle real en medio, y por la trasera con el convento de Nuestra Señora de las Mercedes” .


La parte del solar que los religiosos de la Merced tomaron, correspondería al traspatio de la actual casa de Orbegoso, ya que en el documento no se da por lindero la parte trasera de la antigua casa de Fructuoso de Ulloa. 

En esta área los herederos de Pedro de Rivas, los Fernández Durán, después de vender parte del solar a los religiosos de San Agustín con el fin de que hicieran una plazuela, construyeron a mediados del siglo XVII su casa principal de morada en parte del solar fundacional concedido en el siglo XVI al conquistador Pedro González y que tiempo después adquirieron los primeros Orbegosos que desde entonces permanecieron allí por más de 264 años.



Documentos de respaldo


Posesión de las tiendas de la calle de La Merced.

En la ciudad de Trujillo, a nueve días del mes de octubre de dicho año de mil y quinientos y cuarenta y ocho años,, en presencia de mi el escribano público y testigos suso escritos, el capitán Diego de Mora, corregidor por su Majestad en está dicha ciudad, en efecto de cumplir la escritura de esta otra parte contenida y dar las siete tiendas contenidas en ella al reverendo padre fray Domingo de Santo Tomás, para la fundación del monasterio que en ella declara, tomó por la mano al dicho fray Domingo de Santo Tomás y lo llevó delante de las dichas tiendas que son en la calle del monasterio de Nuestra Señora de La Merced de esta dicha ciudad y comienzan desde la esquina de la plaza y acaban linde con casas de Pedro González, vecino de esta dicha ciudad, y estando junto a ellas le metió en cada una de ellas y se salió él fuera, y el dicho fray Domingo de Santo Tomás cerró sobre sí las puertas y las tornó a abrir y esto hizo con todas las dichas siete tiendas en presencia del dicho capitán Diego de Mora, el cual dijo que le daba posesión de ellas para cumplir lo contenido en la dicha escritura de esta otra parte y el dicho fray Domingo de Santo Tomás dijo que así lo tomaba y tomó y lo pidió por testimonio y el dicho capitán Diego de Mora dijo que se lo diese y yo el dicho escribano se lo di según ante mí pasara, siendo testigos Pedro González vecino de esta ciudad y alcalde ordinario de ella, Pedro de Ojeda y Alonso González vecino de ella y Luís Degneto estante en ella y el dicho capitán Diego de Mora lo firmó.


Diego de Mora


Y yo Juan López de Cordova escribano de su Majestad público del consejo de esta dicha ciudad de Trujillo a lo que dicho es en uno con el dicho otorgante el cual lo firmó de su nombre ante mi y testigos, y lo es Jerónimo Garci Ornobra y lo firmó ante mi y hice mi signo real, lugar del signo.


En testimonio de verdad:
Juan López de Cordova
Esc. Púb. Y de Cons.



Este documento es un traslado de un original, proporcionado por el arquitecto José Correa Orbegoso.



Petición
(Trujillo, 14 de julio de 1553)


Muy magníficos señores:

Pedro González vecino de esta ciudad de Trujillo besa las manos a vs. Mds. Y dice que habrá ocho o diez años que en el cabildo de esta dicha ciudad le fue fecha merced de dos solares que tiene a las espaldas de su casa, calle en medio, y asimismo le hicieron merced de otros dos solares en que al presente vive Gaspar Holguín de color negro, los cuales dichos cuatro solares el ha tenido y poseído y los ha cercado de tres tapias en alto y en uno se ellos ha fecho unas casas donde el dicho Gaspar Holguín vive y en los otros [roto] una huerta y ahora quiere edificar en ellos casa [de vivi]enda y por la traza que esta ciudad tiene perte[necen] y son suyos y como vs. Mds. consta en los repartimientos que ahora se hacen en que los vecinos han de pagar por los solares que tienen, se le ha repartido y reparte porque los dichos cuatro solares de los cuales mostró título cuando le hicieron merced de ellos y ahora no parece la dicha concesión y quiere tener título de [roto] dicha [roto] hacer la dicha merced de los dichos cuatro [roto] iva declarado y de nuevo [roto] y haga y manden dar título [roto] mandarlo poner en el libro de Cabildo de [roto] recibirá merced.


Pedro González


Sesión de Cabildo del 14 de julio de 1553. ARLL.



Sesión de Cabildo
(Trujillo, 12 de marzo de 1559)

En este cabildo se trató que por cuanto Pedro González era regidor en esta ciudad este presente año y es fallecido de esta presente vida y para el buen regimiento de esta ciudad conviene que haya copia de regidores como se suele hacer, por tanto para que use el dicho oficio de regidor por este presente año por ausencia del dicho Pedro González eligieron por tal regidor………….. 




Testamento de Pedro González.
(Cláusula, traslado)

“Item, digo yo que tengo tres pares de casas y cuatro tiendas en la calle del monasterio de Nuestra Señora de La Merced de esta ciudad de Trujillo, que por una parte alinda con tiendas de Francisco de Villalobos que solían ser de Juan de Mata su suegro y por la otra parte casas y tiendas de Francisco López, que al presente rentan más de quinientos cincuenta pesos y porque no conforme al descargo de mi conciencia y a lo que comuniqué con el licenciado Vallejo estoy obligado a dejar renta perpetua a los indios de mi repartimiento de Pacasmayo para su beneficio, por tanto por esta cláusula de mi testamento mando ahora y para siempre jamás las dichas casas y tiendas para el hospital que de presente se ha hecho y hace en el dicho repartimiento, que a lo cual ocurren las parcialidades de indios de dicho Jequetepeque y Lloco y Puemape……”


Judicial. Corregimiento. Causa ordinaria. Leg. 147. Exp. 2. ARLL.


Nota. Las casas y tiendas referidas en el documento estuvieron emplazadas frente a la casa principal de morada del conquistador Pedro González, calle de por medio.




Razón y memoria de los bienes [roto] hacer inventario que quedaron por [fin y muerte] de [Pedro] González vecino que fue [roto]
(Trujillo, 22 de octubre de 1560)

Primeramente las deudas que se hallaron que se deben al dicho difunto:
Parece por un conocimiento que debe Diego de Rojas, vecino de esta ciudad doscientos pesos de plata corriente----------------------------------------------------------------------200 pos.

Por otro conocimiento debe Juan de Alza cien pesos que le dio Zamora--------------------100

Por una carta mensiva[sic] de Alonso de la Calle que dio a Martín de Boedo veinte y un pesos------------------------------------------------------------------------------------------------21

Por otro conocimiento debe Guillermo Daniel doscientos pesos-----------------------------200

Por otro conocimiento que debe Francisco de Villalobos novecientos y un pesos------------901

Por otro conocimiento de resto de ciento treinta y seis pesos [roto]

Por otro [quemado y roto]

[roto] y una carreta en cuarenta pesos y el herraje de ella ocho pesos y quince pesos un novillo lo que debía el dicho difunto por su testamento los cuales dichos cuatrocientos veinte y cinco pesos debía de resto de una obligación y se averiguo por Diego de Vega, albacea, y quedó a deber doscientos diez pesos-----------------------------------------------------------------210

Debe el señor visorrey seiscientos pesos y cinco reales de las alpargatas que se enviaron a su excelencia--------------------------------------------------------------------------------600 5

Juan Griego debe de resto de una obligación y cuenta que con el se tuvo, en corriente setenta y nueve pesos--------------------------------------------------------------------------------79

Por otro conocimiento parece que debe Alonso de Santa Ana en corriente once pesos-------11

Por otro conocimiento parece que debe García Falcon, treinta y seis pesos en corriente ----36

Unas casas principales que son en la calle de La Merced que alindan de la una parte con el dicho monasterio y de la otra con tienda del monasterio de Santo Domingo de Chicama.

Y junto a ellas otras casas pequeñas pegadas con la dicha casa y con el dicho monasterio.

Item, tres pares de casas y cuatro tiendas en la dicha calle de La Merced y frente de las dichas casas principales, que son las que dicho Pedro González, que sea en gloria, manda al hospital que dejó en Pacasmayo.

Item, una chacra en que esta un molino y una huerta junto a esta ciudad, que alinda con chacras de Juan López de una parte y de la otra con molino de Pedro Ramos.

Item, otra chacra con un pedazo de viña cercada que alinda con tierras de María Lazcano y de la otra parte con tierras de doña Ana Pizarro.

Item, otra chacra y potrero que alinda con tierras de Melchor de Ozorno por una parte y de la otra con tierras del bachiller Pedro Ortiz.

Item, hay negros los siguientes:

Melchor

Malao

Antón

Juan Brian

Francisco Falán

Francisco molinero

Francisco Caballerizo

María negra vieja

Juana

Brígida con dos hijos

[roto] hija Isabelilla


Plata labrada y quintada

Un cantarillo con su tapa de plata, pesó seis marcos y seis onzas.
Diez y nueve platos medianos que juntados pesaron treinta y seis marcos y cuatro onzas.

Cuatro bacinillas, dos grandes y dos medianas, pesaron diez y seis marcos y cuatro onzas quintadas.

Un frasco y una limeta de plata que pesaron siete marcos y seis onzas.

Dos jarros de plata que pesaron seis marcos y tres onzas.
Cuatro [roto] de plata que pesaron ocho marcos y cinco onzas.

Cuatro platos medianos en que se ponen los candeleros que pesaron ocho marcos y cinco onzas.

Diez y seis ecudillas de plata quintada que pesaron diez y nueve marcos dos onzas.

Seis candeleros de plata que pesaron diez y siete marcos y cuatro onzas.

Diez salserileras de plata [roto] las cuatro como escudillas y las seis [roto] que pesaron ocho marcos dos onzas.

Un bernegal dorado grande y un jarrito chiquito para sacra agua de la tinaja que pesaron [roto] y cinco onzas.

Diez y seis cucharas pequeñas que pesaron diez marcos.

Una ollita pequeña de plata y un bernegal labrado por [roto] pesaron cuatro marcos cuatro onzas.

Una docena de escudillas nuevas por marcar, pesaron quince marcos y seis onzas.

Un salero viejo de plata, marcado, pesó un marco y cuatro onzas.

Dos saleros dorados, el uno con su salpimentera, pesaron cuatro marcos cinco onzas.

Dos vasijas grandes quebradas, de la guaca de tascaguan y un jarro de guaca y una bacinica pequeña que todo es de guaca, pesó diez y nueve marcos y seis onzas.

Cuatro platos grandes de aguamanos que juntos pesaron catorce marcos.

Una caldera de plata con su cadena y está en la tinajera del agua que pesó un marco y seis onzas.

Una cosa de oro como barquillo que pesó un marco de plata que es de diez [roto] es de guaca.


Judicial. Corregimiento. Causa ordinaria. Leg. 147. Exp. 03. ARLL.



Testamento de doña Bárbola de Espinosa.
(Traslado, Cláusula)

“Item, digo que por cuanto Juan de Mata mi yerno, marido que fue de doña Bárbola de Espinosa mi hija legitima, en mi enfermedad y soledad se vino a vivir conmigo en nuestra casa que al presente estoy y por estar desbaratadas y caídas y los [roto] muchas partes ha cubierto dos aposentos en que está y hecho otros edificios para cocina porque [roto] y alzado paredes, mando que se pague y descuente de mis bienes todo lo que dijere y declarase haber gastado en ello y en el sustento de mi persona y gente de mi servicio y todo lo demás a ella y a mi salud tocante, sin que en ello se haga más cuenta de lo que diere por memoria…”.


Judicial. Corregimiento. Causas ordinarias. Leg. 168. Exp. 551. ARLL.




domingo, 24 de agosto de 2008

La Capilla de Santa Rosa de Trujillo del Perú




Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



El solar del Olivar.


La capilla de Santa Rosa de Santa María se construyó en parte del solar conocido desde el siglo XVII como el solar del olivar, ubicado en la parte oriental de la ciudad de Trujillo del Perú y a cuatro cuadras de la plaza mayor.


Con la construcción de la muralla el solar tuvo que ser cortado para dar paso a una de las cortinas entre los baluartes construidos por don Juan de Herrera y Valverde y don Bartolomé Martínez de Jarabeitia, el año 1687.


En 1713 el solar del olivar salió a remate público, formando parte de los bienes que quedaron por muerte del licenciado Gonzalo de Alvarado y Albarca, abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de los Reyes, subasta convocada por sus acreedores ante el maestre de campo don Bacilio Antonio de Moncada Galindo, alférez real y alcalde ordinario de la ciudad de Trujillo.


Doña Jacoba Ortiz de Mendoza, viuda del mencionado del licenciado Alvarado y Albarca, obtuvo la buena pro de los bienes rematados, el solar del olivar formaba parte de ellos[1].


El 23 de abril de 1714, doña Jacoba Ortiz de Mendoza vendió el dólar que se está historiando al capitán Francisco Risso, acaudalado mercader de la ciudad, en la cantidad de mil pesos de a acho reales.







Los linderos del solar vendido fueron por entonces los siguientes:


“Un sitio y solar eriazo que comúnmente es conocido y llamado el olivar, en que están fabricados unos ranchos y bojíos de cañas, que esta en la traza de esta ciudad y a lo último de ella de la parte de arriba hacia la sierra, que tiene por frente una cuadra que por la parte que cae cercana al estanque comienza en la frente de la casa y solar que fue de María Gironela y hoy es del capitán Marcos Moreno, calle real en medio y va corriendo hasta la otra esquina que hace frente con la casa de María de la Garsa, parda libre vecina de esta dicha ciudad, y por la frente de esta va coriendo de esquina a esquina, de suerte que son cuatro cuadras en contorno menos lo que le corto la dicha muralla por junto a ella….”[2]


Por el solar pasaban dos acequias que saliendo de la caja de repartimiento de las aguas de la ciudad, ubicada en la actual plazuela del recreo, se dirigían: La una hacia el convento de San Francisco y la otra al Colegio Seminario de San Carlos y San Marcelo.[3]


El solar del olivar estuvo situado muy próximo y colindante con la puerta de la muralla de Miraflores, que conducía al camino del pueblo de indios de San Esteban del Manpuesto y cercano a los barrios de La cruz Colorada y Miraflores, ambos a extramuros de la ciudad. Su vecindario estuvo conformado mayormente por gente pobre y de color. Esta parte de la ciudad, al igual que otras careció de iglesia o capilla cercana, ya que caso todas la iglesia de los conventos se situaron, desde la fundación de la ciudad, en el centro de ella; resultando muy incómodo a los vecinos de barrios alejados asistir a misa en días de precepto y muchas veces sin poder acudir a ella.



El Capitan don Francisco Risso, Fundador de la Capilla de Santa Rosa de Santa María.


Francisco Risso fue oriundo del señorío de Génova, se naturalizó en los reinos de la Corona Española en virtud de una carta y cédula real y se avecindo en la ciudad de Trujillo del Perú en las últimas décadas del siglo XVII, dedicándose al comercio de mercaderías y esclavos negros procedentes de Tierra Firme, que mediante sus propias embarcaciones introducía a los puertos del norte del virreinato peruano. De esta manera amasó una considerable fortuna que le permitió un destacado lugar en el estamento señorial trujillano.

Don Francisco había comprado en 1714 el solar conocido por entonces como el solar del olivar, con la intención de edificar en parte de él una capilla en conmemoración al primer centenario del fallecimiento de Santa Rosa de Santa María, por considerarla “tan del servicio de Dios nuestro señor, como por ceder en bien espiritual y utilidad pública de los vecinos y habitadores del contorno de ese barrio”. Su devoción por la santa limeña le llevó a la edificación de la capilla.









El nombre de Rosa de Santa María, con que muere y sube a los altares, lo adoptó la doncella limeña de acuerdo al relato Hansen (1929. p. 6) donde se lee:


“Había ya la virgen crecido en años y edad;……..y llegando a conocer que le nombre de Rosa no era el que le dieron en le bautismo;…….Afligida, pues, por este escrúpulo,…… fue a buscar con toda prisa el remedio……..a la Virgen del Santísimo Rosario……..dando a conocer…….la santa……..que el nombre de Rosa le era admirablemente agradable al niño Jesús;…………y que para mayor demostración de sus favores, era voluntad suya coronar este nombre, aumentándole María”


Concluidos los trámites empezaron los preparativos para su construcción en marzo de 1715, así se infiere del testamento otorgado por el capitán Esteban Díaz, que en ina de sus cláusulas ordena:

“Item, se haya de decir las misas de dicha capellanía, en los días de fiesta que alcanzare la capilla de Santa Rosa que se esta pretendiendo hacer y fundar”.[4]


Por agosto de 1715 la capilla se encontraba en plena edificación, como lo prueba una carta de obligación otorgada por una parda libre a favor del capitán Risso:


“Yo María de la Garsa, parda libre, hipoteco una casa principal de vivienda que tengo por mía propia y la he labrado y edificado en la traza de esta ciudad , en la calle que va del colegio de San Carlos y San Marcelo de esta dicha ciudad para la sierra, que linda por la parte de arriba con la muralla de ella y por la parte de abajo hace frente a la casa que quedo por fin y muerte de Pedro Pérez de la Fraila y por la frente principal con capilla y solar del dicho capitán don Francisco Risso y por el fondo con la muralla”.[5]

El 02 de julio de 1717, el capitán Risso otorgó una escritura de “fundación e imposición de aniversario de misas patronato de legos”, en la que declaraba haber fabricado con licencia del Superior Gobierno y de la Jurisdicción Ordinaria Eclesiástica del Obispado, una capilla de la advocación de la gloriosa Santa Rosa de Santa María, patrona general de los reinos del Perú, por la especial devoción que tenía a la santa.[6]









La capilla se edificó en una esquina del solar del olivar, dotándola para el mantenimiento y perpetuidad del aniversario de misas, de las rentas de 14 casas que había fabricado en ese solar, las cuales debería administrar el capellán encargado de decir las misas, que se celebrarían todos los domingos y días de fiesta de precepto.



La Capilla de Santa Rosa de Santa María.


La capilla que el capitán Risso fabricó “con crecido costo de su caudal” para beneficio espiritual de esa vecindad, fue pequeña, de una sola nave, sin crucero ni cúpula, cubierta de bóveda de cañón corrido construida de cal y ladrillo sostenida por cuatro arcos formeros de cal y ladrillo, dotada de una sacristía y a los pies de ella una torre campanario. Todos los muros fueron hechos de adobes y pisos totalmente enladrillados. Su planta original se conserva hasta el presente.


La portada principal, también de cal y ladrillo, es de buena factura y parecida a la iglesia del convento y hospital de Belén. Par su “su decencia y adorno” contó desde su fundación con ornamentos sagrados como: Albas, Manteles de altar, palias, aras, cálices, misales, frontales, lienzos e imágenes, todo duplicado. En su única torre lucio dos campanas.


El terremoto de 1759 afectó seriamente a esta capilla, el cronista Feijoó de Sosa refiere:


“La iglesia capilla de Santa Rosa perdió casi todas sus bóvedas, quedando sus paredes destrozadas”.


El obispo Francisco Javier de Luna Victoria fue quién la reedificó a partir de los años siguientes, construyéndole una bóveda de materiales más livianos como lo son la caña revestida de Yeso.


Wethey señala:


“Entre las iglesias parroquiales Santa Rosa ocupa el primer sitio, por ser la mejor. Reconstruida por el obispo Luna Victoria (1759 – 77) se parece a la de Belén por su ventana elíptica y el tratamiento avitolado de la parte central y como otras iglesias contemporáneas de Trujillo, con sus dos pequeñas torres. Nuevamente restaurada con sencillez y buen gusto en una pequeña capilla con el ábside abandonado. La cornisa con salientes recuerda a Santa Teresa, pero en la moderna reconstrucción de la bóveda se han omitido las acostumbradas fajas transversales”.


El 04 de noviembre de 1847, José Alvarado hizo el siguiente inventario de la capilla:


“La iglesia con todos sus techos y paredes conté, y sólo el suelo es enladrillado y en le mayor desaseo, la puerta de la iglesia regular con su llave, con más un retablo de madera sin dorar con dos tronos y en el uno está nuestra señora patrona Santa Rosa, con más veinte cuadros, unos útiles y otros inservibles con más cuatro altares, el uno el altar mayor con su Santo Cristo de madera, desaseado, y su ara, otro altar de ánimas con su nicho en el que esta colocado un crucifijo de vara y cuarta muy aseado y sólo la cruz hecho pedazos, al pie nuestra madre y Señora de los Dolores, con su vestido de lienzo barnizado, con su Santo Cristo muy desaseado y chico, su ara corriente, otro altar formado con yeso con su Cristo con vidriera y colocada una Señora de las Mercedes en bulto de media vara, vestido de raso blanco, sin corona y sin nada de plata, ara corriente y buena. El último altar de nuestra Señora Madre del Socorro en lienzo y al otro lado nuestro patriarca San José vestido de lienzo barnizado con su corona y azucena de plata, con su velo de seda azul, su ara corriente. La torre está corriente, tiene tres campanas, la una de un tamaño regular, la otra pequeña y la otra muy chica, bien maltratada. José Alvarado.”[7]



En las últimas décadas del siglo XIX o primeras del XX se realizaron transformaciones en el edificio de la capilla, como la construcción de una segunda torre, tal lo refiere Wethey en la descripción de la capilla que realizo en 1948.[8]


Actualmente la Capilla de Santa Rosa luce completamente restaurada de los daños que le causó el terremoto del 31 de mayo de 1970.


Notas

[1] San Román, Felipe de. Esc. Púb. 1714. Leg. 220. Fol. 193. ARLL.
[2] San Román Felipe de. Esc. Púb. 1714. Leg. 220. Fol. 235. ARLL.
[3] Martínez Compañón y Bufanda, Baltasar Jaime. Madrid, 1978: I.
[4] Cortijo Quero, Francisco Miguel. Esc. Púb. 1715. Leg. 125. Fol. 255. ARLL.
[5] San Román, Felipe de. Esc. Pub. 1715. Leg. 221. Fol. 316. ARLL.
[6] Fundación e imposición de aniversario de misas patronato de legos. Testimonio existente en el Archivo Arzobispal de Trujillo.
[7] Santa Rosa de Trujillo. Inventario. Archivo Arzobispal de Trujillo.
[8] Colonial Architecture and sculpture in Perú. E.E.U.U. 1971. Harold E, Wethey. Pg. 112.



Trujillo del Perú, agosto de 2008.



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