jueves, 20 de noviembre de 2008

Pescadores Huanchaqueros en las Playas de Santa Rosa. Documentos

Huanchaco





Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


La publicación de estos documentos se justifica en el interés que siempre se ha tenido por los pueblos de naturales establecidos en las costas del norte del Perú.

La pesca como actividad extractiva de recursos naturales marinos y los medios que se utilizaron para tal fin son muy conocidos y perviven hasta el presente.


Huanchaco, Santa Rosa, Monsefú, Ferreñafe y Lambayeque son los lugares mencionados en tales documentos que tienen como actores principales a los pescadores Huanchaqueros establecidos en esas playas para realizar faenas de pesca.






Santa Rosa - Lambayeque



El original litigio entre Huanchaqueros y pescadores de las playas de Lambayeque, es el fondo de estos documentos que en integro se dan a conocer para los interesados en estos temas:


En Lambayeque a veinte y seis de noviembre de mil ochocientos diez y seis, y para el fin indicado comparecieron ante el Sr. Don Andrés de Odiaga, sargento mayor del regimiento de milicias de caballería de Ferreñafe, alcalde ordinario de primer voto de este pueblo y sub delegado interino del partido; de la una parte don Pedro Llontop procurador del Cabildo de naturales del pueblo de Monsefú, y de la otra José Policarpo Chanduy y José Maria Ucañán, indios guanchaqueros pescadores del puerto de Santa Rosa; interviniendo el Sr. Doctor don Mariano Quezada, protector de naturales del partido y asistencia de mi el escribano:

Habiéndose leído las providencias del Sr. Gobernador Intendente y la del excelentísimo Sr. Virrey, que corren en estos autos y oídas las razones que por todos se expusieron, habiendo resultado que la pensión que los guanchaqueros han sufrido en la de un peso cada uno en cada un año, que han contribuido para el fin piadoso del culto de Santa Rosa que se venera en la iglesia del referido pueblo de Monsefú; exponiendo los de Guanchaco que su resistencia al pago proviene de que a esa exhibición no se le da la inversión para que se hace y que ignoran absolutamente el destino que se le da; alegó el procurador que cuanto expresaban era falso, como que se hallaba de mayordomo uno de los mismos guanchaqueros; resolvió dicho Sr. Juez que continúen pagando el peso por año cada uno de los individuos de Guanchaco que se contraen a la pesca en el referido puerto, el cual deberán contribuir al venerable Sr. Cura, y éste nombrará con intervención de los mismos indios, un mayordomo de entre ellos, que corra con los gastos del culto de la imagen. Que el alcalde de pescadores no le ponga tasa ni impedimento el que cada uno venda su pesca como mejor pueda, procurando sólo el pronto expendio y buen abasto del público; a cuyo fin se le manda orden suelta, apercibiéndole en cualquier contravención.

Y que uniéndose todas las acusaciones obradas por una y otra parte, se archiven, franqueándose a los interesados los testimonios que pidan: Y lo firmó el referido señor Juez, el caballero protector, el procurador de Monsefú, y no lo hicieron los guanchaqueros porque dijeron no saber escribir, de que doy fe = Andrés de Odiaga= Doctor Mariano Quezada – Pedro Llontop.

Ante mí

Juan de Dios Peralta.






El protector de naturales del distrito de esta ciudad, dice: que los indios pescadores del puerto de Guanchaco que se han retirado a las playas de Santa Rosa y Monsefú, le han representado las hostilidades que sufren y de los impuestos para permitirles la pesca, quedo por esta Intendencia un mandato repetidas veces no inquieten aquellos indios, a los que de su clase se constituyen por esos mares y playas que son comunes, ni les cobren con el nombre de piso, ni otro título, cosa alguna.

El Sr. Sub delegado vice gerente parece que miró con aprecio la disposición de Vs. Y por esto se le ha irrogado e irroga a los forasteros varios perjuicios y para consultarlos suplica a Vs. El protector, se digne mandar que el Sr. Sub delegado del partido de Lambayeque este muy a la mira de que no se les impida la pesca ni cobren cuota alguna con pretexto ser el que fuere; y que el contraviniere en esto, se le despache a la real cárcel de Lambayeque para que le sirva de freno y escarmiento a los inobedientes a los preceptos judiciales, y para ello pido y suplico así lo parezca y mande por ser de justicia.

Lambayeque 15 de marzo de 1817

Ramón Sobenes




Judicial – Intendencia. Exp. 2714. Leg. 416. Año 1817. ARLL

viernes, 14 de noviembre de 2008

La Casa Tina de Iturregui






Casa de Catalina Aguilarte de Iturregui en Lambayeque. H. Brüning, 1906
(Casa familiar ubicada en la plaza principal)


Por
Carlos Alberto Vega Cárdenas


La principal industria del pueblo de Lambayeque en la segunda mitad del siglo XVIII, fue la fabricación de jabones y cordobanes. El auge productivo de sus tinas de jabón, en el último cuarto de ese siglo, dio a Lambayeque su riqueza y antigua grandeza que hasta hoy perdura en sus evocadoras casas coloniales.





Las Torres de la Iglesia de San Pedro de Lambayeque. Alberto Sheen Cuba, 1975


A partir del siglo XIX, debido a la gran demanda de jabón, su precio fue siempre en aumento, de 15 a 30 pesos el quintal, época en la que en los alrededores de la ciudad se encontraban ubicadas siete tinas conocidas como Santa Rita de Pololó, de doña Catalina de Aguilarte; Nuestra Señora del Rosario, de don Pedro de Estela; La Soledad, de don Domingo Figueroa; San Judas, de don Juan Romualdo de Vidaurre; San Miguel, de doña Juana López; San Jacinto de doña Josefina López y Nuestra Señora del Cisne, de don Pedro Cabrera. Casas tinas en las que se beneficiaban más de 60,000 cabras al año.


Lambayeque comercializó sus jabones y cordobanes en las provincias de la sierra, siendo Lima su principal mercado. Asimismo exportó sus productos a Panamá y Guayaquil. El jabón Lambayecano logro imponerse al piurano en el mercado capitalino, al ser considerado de superior calidad.

En el opulento pueblo de San Pedro de Lambayeque, el 17 de abril de 1795, don Juan Antonio de Iturregui y Arraiz y doña Catalina de Aguilarte Vélez, celebraron el nacimiento de su primogénito, a quien, dos días después, bautizaron con el nombre de Juan Manuel Aniceto. Allí, en la más importante de las ciudades de esa región norteña pasó su niñez el futuro prócer de la Independencia Nacional don Juan Manuel Iturregui y Aguilarte. 

Don Juan Antonio de Iturregui y Arraiz fue natural de la villa de Saraus, Provincia de Guipúzcoa en el reino de Vizcaya. Fue hijo de don Pedro Iturregui y doña María de Arraiz. Procedente de Cádiz llegó al Perú el año de 1777, pasando luego a establecerse en la floreciente ciudad de Lambayeque, obteniendo pronto en el comercio de la provincia una estable situación social y económica. Casó en Lambayeque con doña Catalina de Aguilarte Vélez, hija de don Manuel de Aguilarte y doña Evarista Vélez, vecinos importantes del rico pueblo.

Los Iturregui son vascos de Guipúzcoa, que fue considerada, al igual que Vizcaya, como un solar de nobleza. El vasco Juan Antonio de Iturregui y Arraiz lucía en su escudo de armas, por el lado de Iturregui: En campo de plata un losange de sinople cargado de una torre de oro y acompañado de cuatro armiños de sable, uno en cada ángulo del escudo y bordadura de gules con ocho aspas de oro.

La casa familiar de los acaudalados señores de Iturregui y Aguilarte estuvo ubicada en la plaza mayor de la ciudad de Lambayeque, en el solar de esquina que hasta hace pocos años ocupó el edificio del Ministerio de Agricultura, hermosa casa donde creció el niño Juan Manuel, al lado de sus hermanos José Ignacio y María Josefa de Iturregui y Aguilarte.

La dama lambayecana doña Catalina de Aguilarte Vélez fue dueña de la tina nombrada Santa Rita de Pololó, ubicada al sur a dos millas de Lambayeque, tierras que hoy forman parte de la Cooperativa Cahuide, en las que se encuentra la huaca de Pololó.

En 1817, Juan Manuel Iturregui y Aguilarte, tras la muerte de su padre e interrumpir sus estudios en el Convictorio de San Carlos de Lima, regresó a Lambayeque ha hacerse cargo de los negocios familiares. En los inmensos montes de algarrobo de su hacienda de Inculás, situada en territorios del pueblo de Olmos, alimentado de sus frutos engordaba abundantes manadas de ganado caprino comprado en la Provincia de Piura, de cuyo cebo fabricó muy buen jabón y de sus pieles se curtieron cordobanes en su tina de Santa Rita de Pololó.

Los altos precios del jabón permitieron a la familia Iturregui amasar cuantiosa fortuna, que hizo posible los envíos de dinero, caballos, armas, municiones y negros, a la causa de la Independencia Nacional.

En febrero de 1821, el marqués de Torre Tagle, expresó en carta dirigida a San Martín:

“El comportamiento de Casós en la época presente me obliga a recomendarlo a ud. de oficio. Digan lo que quieran, él cumple las órdenes que le imparto, y las remesas de gentes y numerario de Lambayeque son debidas su actividad y a la de don Juan Manuel Iturregui, cuyo mérito desearía tuviera usted en consideración, pues a más de sus muchos servicios personales ha franqueado de empréstito voluntario, o del modo que se le quiera admitir, la cantidad íntegra de jabón que transporta La Emprendedora”.





Balcones lambayecanos, Alberto Sheen Cuba.


Juan Manuel Iturregui y Aguilarte fue un personaje muy vinculado a la ciudad de Trujillo del Perú; pues en Trujillo se casó con la distinguida dama doña Manuela González Sáenz de Tejada y Martínez de Pinillos, y en Trujillo edifico su casa familiar conocida hoy como El Palacio de Iturregui.

En marzo de 1834, después e residir por muchos años en Trujillo, falleció doña Catalina de Aguilarte, acaudalada dama lambayecana progenitora de don Juan Manuel. Le heredaron sus hijos Juan Manuel, José Ignacio y sor María Josefa del Carmen Iturregui y Aguilarte, monja profesa de velo negro en el Monasterio del Carmen de Trujillo, en cuya clausura pasó toda su vida; razón por la cual doña Catalina había impuesto sobre la tina Santa Rita de Pololó un capital de 5,000 pesos a favor de dicho monasterio, cuyos réditos se deberían cumplir semestralmente a favor de Sor María Josefa del Carmen ó para que se invirtieran en la novena o fiesta del Sagrado Corazón en el monasterio carmelita.

En el archivo regional de La Libertad de Trujillo existe el inventario y tasación de los bienes de doña Catalina de Aguilarte, en el cual se encuentra minuciosamente descrita la referida tina familiar, cuya trascripción se da a conocer en íntegro:




Inventario de los bienes de doña Catalina Aguilarte Vélez

Don Mateo Isaga y don Manuel León, llamados por don José Ignacio Iturregui para que avaluásemos extrajudicialmente y amistosamente una casa y tina de la propiedad de su difunta madre doña Catalina Aguilarte: La casa sita en la Plaza Mayor de esta ciudad y la tina dos millas distantes de la misma hacia el sur.

Avaluamos según nuestros escasos conocimientos la casa con todas sus habitaciones y pertenencias a dicha casa en 4, 136 pesos.

Los expresados muebles y su auto avalúos son los siguientes:

2 sofás grandes y viejos de badana colorada en 8 s/. c/u ……..16

1 id. Id. Chico en………………………………………………..6

1 almario viejo…………………………………………………10

2 cómodas viejas en 12 s/. c/u…………………………………..24

1 piedra de destilar usada en……………………………………..4

1 farol grande roto en…………………………………………….6

2 cuadros viejos de santos en 8 rl c/u 2

1 lámina de nuestra Señora del Carmen en…………….………. 10

1 calesa vieja en …………………………………..……………50

1 caja grande vieja de madera en…………………….…………..8
------------
Suma 136

Y la tina con 4 tinas, 2 completamente corrientes y en buen estado, una vieja con el fondo roto y otra en buen estado con el fondo roto igualmente.

Una bodega de cortar jabón con dos mesas grandes y nuevas, dos adoberas en buen estado, una balanza de cruz con sus pesas de cobre y algunas tablillas, granniles y demás útiles para el corte de jabón.

Una cebera con su balanza de cruz y pesas de cobre corrientes, dos tendales y varios noques en mal estado.

Una gracera con su paila de cobre.

Una cenicera en buen estado.

Un corralón que sirve de leñatera.

Una saladera en mal estado.

Un molino de pay pay id id.

Un curtiembre id id.

Una cordobanera en buen estado.

Once coladores de lejía regulares.

Un estanque de agua en mal estado.

Un meadero grande corriente.

Uno id chico.

Un id id descompuesto.

Una casa con varios cuartos, huerto, corral y cocina, todo en mal estado.

Un oratorio con su imagen de bulto y varios cuadros viejos, tres ornamentos usados y un cáliz y pátena de plata.

Un molino de aceite con su prensa todo inútil.

Todos los terrenos pertenecientes a dicha tina, vistos y examinados por sus herederos, por demostración que nos hizo don José Ignacio Iturregui, Montes, huacas etc. avaluamos todo en general en 13,700 pesos del modo siguiente:

La tina con todos sus cobres oficinas y demás útiles en 9,700

Seis esclavos nombrados:

Manuel Tierra con edad de sesenta años, 100

José Iturregui con la misma edad, 100

Santana Aguilarte, inservible, 000

Pablo Reaño de treinta años, 350

Antonio Poto de treinta años, 300

Antonio Iturregui de cuarenta y cinco años 200

Todos los terrenos y sus montes pertenecientes a dicha tina en 2,950

1,370
-------
Total 17,836


Resumen

Casa 4,000

Muebles 136

Esclavos 1,050

Tina con utensilios 9,700

Terrenos y montes 2,950
_____________

17, 836


Según parece, resulta del autoevaluó practicado en la casa tina de la finada señora doña Catalina Aguilarte 17,836 lo mismo que en nuestro concepto es su legítimo valor y para que conste lo firmamos en Lambayeque julio 16/834.

Mateo Isaga

Manuel de León

Tgo. Tomás Tello

Tgo. Agustín de la Cruz Noriega


Expedientes protocolizados, Juan de la Cruz Ortega 19/XI/1834. Legajo Nº 2169. Expediente 26. Folios 826 – 39. Archivo Regional de La Libertad de Trujillo.


La fabricación de jabón y cordobanes en Lambayeque se vio favorecida por la presencia de la mano de obra negra, del algarrobo que sirvió para cebar cabras y abastecer de leña a las tinas, del pai pai utilizado para la curtiembre de las pieles y para teñir cordobanes y de la hierba lito o del vidrio se cuyas cenizas se fabricó la lejía, principal insumo para la producción de jabón. Fueron los morropanos quienes abastecieron de lejía y sal a las tinas y curtiembres lambayecanas.

Las tinas y tenerías de Jabón tan florecientes en Lambayeque en la época virreinal, apenas sobrevivieron en la etapa republicana hasta mediados del siglo XIX. La ruptura del monopolio comercial español significó el fin de esta industria lambayecana del jabón, al no poder sostener la competencia que le hicieron los jabones europeos, y es a partir de 1860 que se agudizó el proceso de desaparición de las casas tina, empresas coloniales que tanta riqueza dieron a este pueblo, para poder contribuir a la causa de la Emancipación del Perú.


La magnificas tintas debidas al arte del ingeniero Alberto Arnaldo Sheen Cuba, que en este estudio se presentan, son inéditas y elaboradas en Lambayeque por los años setenta.





Huaca Pololó, H. Brüning, 1910







lunes, 10 de noviembre de 2008

La Casa Ganoza Y Orbegoso






Por 
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


La casa Ganoza y Orbegoso se encuentra ubicada en el cruce de las actuales calles de Colón y Bolívar, frente a la plazuela de la Iglesia del convento del Carmen de Trujillo.

Su imponente fachada y su balcón de esquina todavía perviven en la memoria de viejos trujillanos que la han visto poco a poco desaparecer.





 En realidad muy poco es lo que se conserva de tan importante bella casa trujillana que fue la morada familiar de don Mariano Vásquez de Ganoza y Cañas y de su esposa doña Mariana de Orbegoso y Moncada.

Su ventana volada, de fina reja bordada, es de las mejores de Trujillo y aún sigue adornado el costado de su fachada.





 

Una descripción de esta casa se encuentra en forma muy detallada en la tasación realizada en 1875, existente en el Archivo Regional de La Libertad, que a continuación se da a conocer:


Casa en Trujillo.

En la ciudad de Trujillo del Perú, a los cuatro días del mes de mayo del año de mil ochocientos setenta y cinco, el perito nombrado por los señores Ganoza, para tazar las fincas de la señora finada Doña Mariana de Orbegoso, principió por la casa que está situada en la esquina del Carmen, número ciento treinta y tres.

La puerta de la calle de cinco varas de alto por tres varas y tercia de ancho, madera roble, en buen estado, en cien soles. S/ 100.

Una ventana volada que da a la calle, floreada, con su reja, de madera y sus dos hojas, en ochenta soles.

Dos ventanitas de balaústres que dan a la calle a seis soles cada una, son doce soles.

Un balcón volado de madera roble que da a la calle en cien soles.

La puerta de la sala de tres varas dos tercias de alto por dos varas y cuarta de ancho, hechura antigua, madera cedro en buen estado, en cincuenta soles.

La mampara de la misma puerta con veintiocho lunas, de madera cedro en cuarenta soles.

Dos ventanas de la sala que dan al corredor, hechura antigua de madera roble y su reja de balaustres, en mal estado, a diez soles cada una son veinte soles.

La puerta de la sala que da para la cuadra, de tres varas y tercia de alto por dos varas y tercia de ancho, madera caoba, en sesenta y seis soles.

Dos ventanas iguales a las anteriores, en todo, diez soles cada una, son veinte soles.

Una puerta en la sala que da para el oratorio, de hechura antigua, en buen estado, en veinticuatro soles.

La mampara en la sala que comunica a la mano izquierda al dormitorio, de madera caoba, en treinta soles.

Un postigo en la sala que comunica al callejón, en catorce soles.

El techo de la sala con tres medias vigas de roble con sus canes, a diez soles cada una, son ciento treinta soles.

La puerta de la cuadra que da para el patio de adentro de tres varas y tercia de alto por dos varas y cuarto de ancho, hechura antigua y en buen estado, en veintiséis soles.

La mampara de la misma puerta de hechura antigua y de madera cedro, en cuarenta soles.

Una puerta en la cuadra que da para el dormitorio, en treinta soles.

Una mampara en la misma puerta, de hechura antigua, en treinta soles.

Dos ventanas en la cuadra que dan para el corredor de adentro y quince soles cada una, son treinta soles.

El techo de la cuadra con quince medias vigas de roble, a ocho soles cada una son ciento veinte soles.

Una ventana en el cuarto de la izquierda que da para el corredor, en dieciséis soles.

Dos puertitas iguales en el mismo cuarto a doce soles cada una son veinticuatro soles.

El techo del mismo cuarto con dos vigas y quince varas de algarrobo y su ventana teatina, en cincuenta soles.

Una puertita en el cuarto de dormir que da para el corredor de adentro en doce soles.

Dos postigos iguales en el mismo cuarto; uno enrazado en mal estado y otro de tableros en buen estado, en veinticinco soles ambos.

Dos puertitas en el velador a dos soles cada una, son cuatro soles.

Dos alacenas iguales con sus hojas de madera cedro a cuarenta soles cada una son ochenta soles.

Treinta y cuatro varas de zócalo a cincuenta centavos vara, son diecisiete soles.

El techo del mismo cuarto con quince alfardas de Figueroa a ocho soles cada una son ciento veinte soles.

El cielo raso del mismo techo en dieciséis soles.

Nueve postigos que se encuentran en el patio de adentro en diferentes cuartos, unos con otros a ocho soles, son setenta y dos soles.

Una puertita en uno de los cuartos de adentro en dieciséis soles.

Dos puertas entarimadas de más de media vida, a doce soles cada una son veinticuatro soles.

En todos los techos de los cuartos de adentro se encuentran diez vigas de roble, a diez soles cada una, son cien soles.

Once cuartoncitos de roble, a un sol cada uno, son once soles.

Doscientas ocho varas de algarrobo que se encuentran en los cuartos del patio de adentro, a cincuenta centavos cada una son ciento cuatro soles.

Cuatro ventanitas teatinas a diez soles cada una, son cuarenta soles.

Una tinajera de balaústres con sus puertas de arco, su banca de algarrobo y pasamanos de madera y sus pirlanes de algarrobo, en ciento veinte soles.

El corredor de adentro con siete columnas, siete cumbreras y ochenta y dos cuartones de seis pulgadas de alto por dos pulgadas y media de grueso y todo de Figueroa y diez tablas que forman la cornisa de dicho corredor, todo en quinientos dos soles.

Una ramada que se encuentra en el techo del lavadero con tres alfarfardas de roble de media vida y tres cuartones, todo en doce soles.

Una ventanita que se encuentra en el oratorio, en ocho soles.

La mesa del oratorio en dieciséis soles.

El techo con diez varas de algarrobo, a cincuenta centavos, son cinco soles.

Cinco puertas que se encuentran en el corredor principal, tres a la izquierda y dos a la derecha, unas con otras a veinte soles cada una son cien soles.

Una puertita en el patio, en doce soles.

Tres postigos: dos de las escaleras y uno que está a la derecha, a doce soles cada uno, son treinta y seis soles.

Otro que está bajo de la escalera de la derecha, en diez soles.

Dos escaleras; una que da para los altos y la otra que da para un altillo, iguales en todo con sus pasamanos y sus balaústres de madera en treinta soles cada una, son sesenta soles.

Dos puertitas iguales que están en las piezas de la derecha, a catorce soles cada una, son veintiocho soles.

Tres ventanitas que se encuentran en las tres piezas seguidas que dan paso para la calle, a dos soles cada una, son seis soles.

Una puertita en una de las piezas de la izquierda, en doce soles.

Una ventana teatina que se encuentra en el mismo cuarto, en doce soles.

Dos postigos iguales en las piezas del balcón, a catorce soles cada una son veintiocho soles.

En todos los techos de la derecha y de la izquierda, se encuentran veintiséis vigas de roble, unas con otras a catorce soles cada una, son trescientos sesenta y cuatro soles.

Doscientas veintiséis varas de algarrobo en todas las piezas de afuera, unas con otras a un sol cada una son doscientos veintiséis soles.

El corredor de afuera con ocho columnas, nueve cumbreras y setenta y cinco varas de algarrobo, todo en doscientos dieciocho soles.

Una ventanita en el patio de afuera, en cuatro soles.

Un pescante que da luz para la calle que se encuentra en la entrada, en seis soles.

Un pirlan que se encuentra en una de las gradas de la trepada de la sala, en dos soles.

Una asta de bandera en dos soles.


Según aparece de la suma precedente asciende la tasación de la casa citada a la suma de tres mil cuatrocientos ochenta y dos soles, salvo yerro de cuenta.

Trujillo, mayo 5 de 1875

Miguel Jaramillo



Tasación que presenta el que suscribe

En la ciudad de Trujillo del Perú a los cuatro días del mes de mayo de mil ochocientos setenta y cinco, yo el maestro alarife Miguel Grandos, perito nombrado por las partes interesadas para medir y tasar la casa situada en esta ciudad y también la casa que tiene en el puerto de Huanchaco perteneciente a la finada Sra. Doña Mariana Orbegoso de Ganoza y después de haber tomado reconocimiento de la primera mencionada casa, empecé a funcionar por la situada calle recta haciendo esquina con la plazoleta del monasterio del Carmen; entre los linderos por su derecho entrante con el costado de la calle sola, por el izquierdo con casa de los señores O’Donovan, por su frente con la casa que fue del finado Sr. Sobones y su espalda con la casa de don Santos Araujo.

A saber

Primeramente se mide en su frontera treinta y nueve y media de ancho, en su fondo sesenta y ocho y su espalda con las mismas treinta y nueve y media, las que unidas y multiplicadas unas con otras ascienden a dos mil seiscientas ochenta y seis y cuadradas, las que al precio de dos soles hacen cantidad de cinco mil trescientas setenta y dos.

Se encuentran en sus paredes dobles y sencillas en toda su pertenencia, fuera de medianías noventa y nueve mil quinientos adobes, los que al precio de treinta soles cada millar a todo costo hacen la cantidad de dos mil novecientos ochenta y cinco soles.

Fachada de la puerta de calle y arco del zaguán, su construcción de ladrillo y cal con sus bases, cornisa y remate, ensambladura de yeso, importan cuatrocientos ochenta soles.
La colocación de sesenta y nueve umbraladas a ochenta centavos unas con otras hacen la cantidad de cincuenta y cinco soles veinte centavos.

Por sus engarrados y enlucidos por dentro y fuera de toda la casa importa ochocientos soles.

Por toda la techumbre de la casa sobre vigason y cuartonería, alfardería y varason de algarrobo, carrizo, coronamiento de barro, retortes de cal, enyesados por abajo algunos de ellos, importa mil quinientos veinte soles.

Por doscientos dos umbrales que se encuentran en bocas puertas y ventanas y entre las puertas tapiadas a cuatro soles unas con otras hacen la cantidad de ochocientos ocho soles.

Por la colocación de sesenta y siete puertas y [ilegible] con sus [ilegible] y ensambladuras de yeso, sus umbrales, a cuatro soles cada una, hacen la cantidad de doscientos sesenta y cuatro soles.

Colocación de dos corredores, el uno sobre bases de piedra de cantería, su techado sobre varason de algarrobo su coronamiento de barro enyesado, su cielo raso sobre caña del país y el otro sobre cuartonería, su carrizo, retortes de yeso u coronamiento de barro y su retorte de cal, importan los dos trescientos veinte soles.

Por sus ladrillos y enladrillados con sus terraplenes, importa mil doscientos soles.

Colocación de dos escalas a los entrepisos del balcón y altillo, al callejón con sus bases de ladrillo importan diez soles.

Colocación de la tinajera sobre un estrado de umbrales enladrillado su piso y su escala de material con su colocación de pirlanes y demás canes, importa sesenta soles.

Por un fogón con sus dos arcos en bóveda de material y su chimenea en esqueleto en la cocina, importa cuarenta soles.

Ydem, por otro fogón en la misma cocina, de ladrillo y barro y colocación de una plancha de fierro encima, con su hornito idem y enlucido de yeso, importa veinticinco soles.

Por el batán y lavador de platos asentados sobre ladrillos y cal en la cocina, importa veinte soles.

Ydem. Por dos batanes sueltos importan ocho soles.

Por colocación de una ventana volada con su piañia [sic.] y remate de material y ensambladura de yeso, importa veinte soles.

Por el empedrado de toda la casa y pertenencia de la calle de piedra común y loza del país, importa quinientos soles.

Por dos piedras de loza extranjera, importan seis soles.
Por un hornito electo con su boca para la cocina, importa veinte soles.

Por todos los alares que se encuentran de ladrillo, unos enyesados y otros no y coquetería para los cielos rasos importa cien soles.

Por desmanches y blanqueos de toda la casa, por dentro y fuera, importa ciento sesenta soles.

Por los horcones en el lavadero, importan dos soles.


Y no teniendo más que medir ni tasarse cerró esta tasación en la cantidad de catorce mil novecientos noventa y cinco soles veinte centavos.

Trujillo, mayo 6 de 1875

Miguel Granados 





 Las fotografías de este trabajo han sido proporcionadas gentilmente por el arquitecto Manuel Angel Ganoza Plaza.




lunes, 3 de noviembre de 2008

Visitas de la Virgen del Socorro de Huanchaco, a Trujillo.


Por
Miguel Adolfo Vega Cardenas



La santísima Virgen del Socorro de Huanchaco, desde tiempo inmemorial , visita la ciudad de Trujillo del Perú, cada cinco años.
El documento que transcrito se muestra a continuación es referente al acuerdo que en el siglo XVII se tomó para formalizar las visitas de esta sagrada imágen a nuestra ciudad:


Al margen / voto de traer Nra. Sa. De Guanchaco esta es la vez segunda que se trajo a Nra. Sra. La primera fue el año de 1674.

En la ciudad de truxillo del Perú en trece días del mes de diciembre del año de mill y sseiscientos y ochenta y uno su Señoría Benerable Dean y Cavildo de la Sancta Yglesia Catedral desta ciudad estando juntos para tratar y conferir las cossas tocantes Al Servicio y Culto de Dios Ntro. Sr. Los Sres. Licenciados Don Antonio de Saavedra y Leyva Dean. Don Diego de Torres y Velasco Chantre, Don Juan Sánchez de Arroyo Canónigo, el Sr. Dean Propusso que por el año de mill sseiscientos y ssesentay cuatro siendo obispo desta Sanctta Yglesia el Sr. Don Fray Juan de la Calle y Heredia de buena memoria se hallo esta ciudad en una grave necessidad y trajo en que por la especial confianza y refugio que siempre ha tenido en la Milagrosa Ymagen de Nuestra Señora del Socorro del Pueblo de Guanchaco se determinó traerla a esta Sanctta Yglesia, y en ella se le celebró fiesta en el Octavario de la Purríssima Concepción, con un novenario de missas y oraciones mui solemne y anhacimiento de gracia y memoria del Alibio y Beneficio que por su intercessión rrecivió de ntro. Señor, se propuso traerla los años venideros en la mesma forma para que todos los fieles vezinos de estta ciudad ocurran a pedir su favor obligándola con demostraciones christianas. En una excursión en este presente año se absuelto a traer a dicha Sancta Yglesia y porque su especial assistencia es de grandissimo Consuelo a toda ella, por la antigua beneración y amor que siempre en particular y en general se atenido a esta Santa Ymagen será mui conveniente en este Benerable Cavildo haga boto y promessa a Dios Ntr. De traer cada cinco años en los tiempos venideros para celebrar con el Mayor Culto y Beneración que se pueda y porque la distancia es mucha para traerla descubierta en procesión se pondrá en un tabernáculo y en el se traerá cerrada en hombros de personas religiosas y debotas a la más inmediata Yglesia adonde este cavildo salga en prossesión Con el clero y los señores justicias y rreximientos de esta ciudad para traerla a estta sancta Yglessia la Víspera de la Concepción de Nuestra Señora y en ella este por todo su octtavario con la mayor decencia y beneración que se pueda y al fin del volverla a la parte donde fuere recevida; y haviendo entendido la propuesta del Sr. Dean todos los dichos señores vinieron en que haga el boto y promessa referida y que sse comunique a los señores justticia y rreximiento de estta ciudad, para que por su parte concurran a hazerle en la mesma conformidad en virtud de lo que dicho señor Dean les tiene comunicado y que sse publique a su señoría Illa. El Señor Docttor Don Francisco de Borja Obispo de estta Sancta Yglessia se sirva de concurrir en el Yntterponer su autoridad y cumpla el dicho juramento y que a todos los pressentes obligue a los venideros en fuerza de estatuto y los dichos señores unánimes y conformes hicieron de dicha promessa y boto a Dios nuestro Señor y que a su mayor firmeza lo juraron puestas la manos sobre un missal y en los santos evangelios y lo firmaron de todo lo cual doy fe.

Don Antonio de Saavedra y Leiba

Don Diego de Torres y Velasco

Joan Sánchez Arroyo

Don Marcos Ramos

Antemi Antonio de Mansilla.






Procesión del Huanchaquito, 1895. H. Brüning





La Virgen del Socorro de Huanchaco en su tabernáculo procesional, rumbo a trujillo.

domingo, 2 de noviembre de 2008

María Negrón Ugarte - Versos de Ayer y de Hoy



Versos de Ayer  - Voz de Amor

 





Maria Negrón Ugarte



Mis Versos 



Cuando era casi niña, tenía yo un jardín muy grande donde no faltaban las más delicadas flores y las más bellas mariposas. Arroyitos de agua cristalina sobre arenas multicolores, murmullos de ramajes mecidos por el viento, soledad misteriosa en los toldos de jazmines y madreselvas, luz radiante de sol, matices y fragancias, cielo azul y cantos de aves; todo esto había en mi jardín. En él me perdía horas enteras, sin poder explicarme yo misma mis calladas alegrías.

A veces me parecía que las hojas secas se quejaban doloridas, que las rosas lloraban cuando, movidas por el roce de mi cuerpo, salpicaban mi cara con el rocío de la mañana, que la brisa decía en rumores cosas que yo no podía comprender, pero que me arrullaban dulcemente………………….

Llegué a creer a mis flores personas amigas que sabían oir mis palabras. Muchas veces, en las claras noches de luna, penetraba en mi jardín despacito, como si el crujir de las hojas hubiera podido despertar a las rosas que dormían junto a los jazmines, y las besaba despacito también, por sentir en mi boca y en mi frente la frialdad de sus pétalos y aspirar sus aromas que eran mi delicia…………. Y fue en este jardín grande y solitario donde en una tarde soñolienta y amarilla, viendo deshojarse las primeras rosas, sentí las primeras melancolías y pensé mis primeros versos, en el encantamiento de una pena reveladora de mi espíritu sentimental que perdura sobre las lejanas palideces del romanticismo.

Y seguí cantando………..y mis “Versos de ayer” y mis “Versos de hoy”, escritos en distintas épocas de mi vida, solo son doliente arrullo de brisa, quejas de hojas secas, pétalos rotos de rosas queridas. No van a viajar por el mundo en busca de laureles; van en busca de almas, de las almas que han amado….que han sufrido…..



ACORDES


Negro está el cielo, negra la sombra
que el verde prado cubriendo va,
todo está negro como mi pena,
todo tristeza diciendo está.

No miro estrellas, no miro flores,
las ilusiones siento morir,
y los querubes de la esperanza
entre las sombras oigo gemir.

¿ Oigo sollozos, oigo suspiros,
o es que deliro soñando yo,
con el cariño de una alma buena
que mi alma en sueños acarició ?

Los sueños dulces, los sueños bellos
en noche negra lejos se van,
nunca me gustan las noches negras
poque no dicen felicidad.

Yo quiero noches de luna blanca,
ellas alegran el corazón,
ellas despiertan las alegrias
y los encantos de la ilusión.

Quiero morirme cundo los cielos
tengan celajes de ténue luz;
porque me besen en mi agonía
puros reflejos del cielo azul.

Pues quien no tiene sobre la tierra
ningún cariño, ningún amor,
debe morirse cuando la luna
pueda besarle con su fulgor.

Besos divinos cual los forjados
con los anhelos, con el placer
en las auroras resplandecientes
de una mujer,
son los que brinda la blanca luna
cuando derrama su luz aquí,
en estos campos donde mi alma
sabe nostalgias hondas sentir.

Negro está el cielo, negra la noche
que el verde prado cubriendo va,
todo está negro como mi pena,
todo tristeza diciendo está.



ESA FLOR ....


Esa flor descolorida
es mi vida,
es la cándida belleza
de fantasía dorada,
es de la ternura inmensa
la caricia que forjara,
es la sonrisa....es el beso
dulce de una dulce boca,
es la vibración de mi alma,
es de mi lira una nota.

Esa flor descolorida
es mi vida...
es el callado poema
de juveniles congojas,
es el encanto supremo
del amor y la esperanza,
es el suspiro latente
de las emociones castas,
es...altar de almas errantes
que al unirse con un beso
hicieron templo su cáliz
y el azul del firmamento.



RIMA


Si yo fuera una flor y me guardaras
en tu callado y corazón,
y yo sintiera la caricia ardiente
de un beso de pasión,
vertería fragancias y dulzuras
en tu desierto altar,
y bebiendo las mieles de mi cáliz
volverías a mar.



DOS BESOS



Dejó mi madre un beso de ternura,
en mi rostro inocente,
y tú, mi prometido, con pureza,
dejaste otro en mi frente.

Esos besos me brindan realidades
de porvenir dichoso,
uno es la despedida de la madre,
otro es la ventura del esposo.

Sí, la ventura, porque quiero darle
al devolverte el beso que me diste,
la gloria que yo siento al adorarte,
la que en sueños quisiste.

Sí, quiero que cada aurora me sorprenda,
sin los dolores de la vida triste,
tú feliz a mi lado y yo, sonriente,
devolviéndote el beso que me diste.



RIMA



Yo te idolatro y si fueras
en el mundo lo más triste,
todos mis besos tuvieras
y en mis lagrimas bebieras
el amor que en mi alma existe.




A TI


No soy la novia de las crenchas de oro,
de ojos divinos y mirar de cielo,
la que cubre su cuerpo delicioso,
con túnica de regio terciopelo, 
la que ciñe diadema de brillantes
a su frente de nítida azucena,
y sus marmóreos brazos y sus manos
con ricas joyas orgullosa llena.

No soy la reina que fortuna engríe 
que mira estrellas y deshoja flores,
que no sabe de pena y de cariño,
y se da por capricho a los amores.

Yo no tengo el encanto indefinible
de la bella mujer fascinadora;
la que a sus plantas, soberbia rinde
la voluntad del hombre que la adora.

Yo soy la novia de faz morena,
la que besa temblando cariñosa,
la que cubre tu frente con violetas,
emblema de dulzura pudorosa;
la que besa tu mano conmovida,
la que besa tu frente delicada,
y una lágrima deja en tu mejilla,
ofrenda de su alma enamorada.






sábado, 1 de noviembre de 2008

Trujillanos y Trujillanas. Dr. Julio Eduardo Mannucci Finochetti






Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


Julio Eduardo Mannucci Finochetti nació el 06 de noviembre de 1891 en la ciudad de Trujillo; fueron sus padres Eduardo E. Mannucci y Adriana Finochetti, familia que ocupó sitial de honor en la sociedad trujillana.

Discurrió su infancia en su ciudad natal, empezando sus estudios en el Colegio Particular “Independencia”, dirigido por el notable maestro Carlos Vega y Zanabria.

Se distinguió desde sus primeros años por sus dotes superiores, pues poseía una dedicación esmerada para los estudios y una clara inteligencia. En todos sus años de estudiante fue alumno distinguido y premiado en ese centro de estudios, con medalla de plata. Posteriormente continuó sus estudios en el Colegio Nacional San Juan, donde al terminar su educación secundaria fue “Premio de Honor” de su Colegio, obteniendo la medalla de oro.

En 1909 ingresó a la Escuela Normal de Varones de Lima dirigida por el ilustre pedagogo belga Isidoro Poari, de donde egresó con diploma de Preceptor Normalista a la edad de 18 años. Su calificada formación profesional y sus dotes de maestro dieron frutos en su ciudad natal, Trujillo.

Estudió Derecho en la Universidad Nacional de Trujillo, graduándose de Abogado y Doctor en Jurisprudencia el 31 de octubre de 1918.

La ideas del Dr. Mannucci revolucionaron el campo de la educación desde que empezó su sagrado magisterio: primero como simple maestro y después como Director de la Escuela Nº 2433 del barrio de La Unión y del prestigioso Centro Escolar Nº 241, donde colaboró con tal Director, una selecta plana docente entre la que se encontraba el poeta César Vallejo.

Sin Lugar a dudas, más que sus obras materiales brillaron sus logros espirituales cristalizados a través de la Revista que fundara con el nombre de “Cultura Infantil”, Revista donde colaboró activamente la primera gran agrupación literaria del Perú que sacudió y conmovió el ambiente intelectual de la Nación, conocida con el nombre de “Grupo Norte”.

Es justo hacer mención que el Doctor Julio Eduardo Mannucci Finochetti imponía respeto con su presencia; pero también ganaba el corazón con sus grandes esperanzas, proyectos y realizaciones, sólo así se comprende que el poeta Vallejo le dedicara su tierno poema “El Barco Perdido”.

Como Presidente de la Sociedad de Preceptores de Trujillo, fue el mentor del Primer Congreso Regional de Maestros del Norte del Perú, que se realizó en la ciudad de Trujillo el 20 de enero de 1912, Congreso que conmovió el ambiente pedagógico intelectual y gremial del País y sirvió de base al Segundo Congreso Pedagógico Regional del Norte realizado en Trujillo entre el 14 y el 21 de enero de 1946.

En 1937 fundó en la Universidad Nacional de Trujillo La Sección Pedagógica, a la cual entregó toda su sabiduría y experiencia. Sus ideas de maestro visionario se adelantaron a su época, introduciendo en la práctica docente métodos, sistemas y procedimientos de las “Escuelas Nuevas”, en base al aprendizaje y a la investigación activa de los estudiantes. En dicha Sección Pedagógica se formaron profesores de Educación Primaria y Secundaria con una visión integral de la sagrada misión de desarrollar al país y para ello les proporcionó técnicas que tendrían vigencia en cualquier tiempo y lugar, técnicas que hoy en día continúan con validez plena.

Su labor también fue fecunda en el campo de la educación secundaria, pues fue profesor en el Colegio Nacional de “San Juan” por espacio de 14 años, especializándose en la conducción del aprendizaje de la Geografía y de la Gramática.

La Universidad Nacional de Trujillo contó con su experiencia entre los años 1922 a 1944, pues desempeñó las cátedras de Geografía y Gramática y Composición Castellana y tuvo a su cargo y responsabilidad la Sección Pedagógica que él fundara, desempeñándose asimismo como eficiente secretario de la Universidad.

Sus tareas lectivas las compartió con sus funciones judiciales de Agente Fiscal de la Provincia de Trujillo, de secretario de la Corte Superior de La Libertad, como vocal de la misma Corte y como su Presidente fue elegido durante los años de 1939, 1940, 1946 y 1947. En 1947 a su solicitud se jubiló como vocal.

A iniciativa del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Trujillo, siendo jefe del mismo el educador Dr. Horacio Condemarín Alva, alumno dilecto del Dr. Mannucci, la Universidad le confirió el título de Profesor Emérito, entregándole su diploma en ceremonia solemne.

Julio Eduardo Mannucci Finochetti, trujillano ilustre entregó su vida, su capacidad, su inteligencia, su tiempo y rectitud al servicio de la niñez, de la educación, de la recta administración de justicia y de la Patria.

Trujillo está en deuda con este noble patricio que amó entrañablemente a la tierra que lo viera nacer.


Trujillanos y Trujillanas. Cecilio Cox Doray




Cecilio Cox Doray


Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


Cecilio Cox Doray, trujillano ilustre, constituye un esclarecido valor de la Historia Nacional Peruana y ocupa lugar privilegiado en el corazón de los Trujillanos.

Su figura se encuentra estrechamente vinculada con las luctuosas horas que vivió Trujillo durante la ocupación chilena de 1882, cuando desempeñaba el cargo de alcalde de la Ciudad.

La insaciable rapacidad chilena conducida por el astuto e inexorable Patricio Linch, jefe de las fuerzas de ocupación, exigió a los vecinos de Trujillo el pago perentorio de 75,000 soles peruanos, para evitar el saqueo y el incendio de la ciudad, así como la destrucción del puente tendido sobre el río Chicama.

El honorable caballero Cecilio Cox Doray, Burgomaestre de Trujillo, al darse cuenta de que era imposible reunir tan crecida suma en contadas horas, pagó de su propio peculio el monto total del cupo; sacrificando el fruto íntegro de sus largos años de esfuerzo y trabajo y por consiguiente el patrimonio de su familia; salvando a su ciudad de los horrores propios del latrocinio y el fuego.

Después de algunos días el coronel Martínez, jefe chileno de la plaza, hizo llamar a Cox Doray y le dijo:

"Admiro su desprendimiento y estoy informado que algunas personas le ofrecieron ayudarlo y que, pasado el peligro, han olvidado sus promesas; si usted. desea puedo reunirlas para hacer entre ellos un prorrateo a fin de que le paguen"

"No señor" contestó Cox Doray "Nadie me debe nada"

La respuesta emocionó al jefe chileno. Se cuadró militarmente y saludó con su espada al alcalde de Trujillo, ordenando que sus tropas presenten armas para rendirle homenaje.



Trujillo del Perú, noviembre de 2008

Trujillanos y Trujillanas. José Ignacio Chopitea y Luna Vistoria



José Ignacio Chopitea y Luna Victoria 




Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas



José Ignacio Chopitea y Luna Victoria nació en 1858. Hijo de don Manuel Antonio Chopitea Villalobos y doña Dolores Luna Victoria, descendientes de nobles familias trujillanas, heredando virtudes y cualidades que le sirvieron de pedestal a sus éxitos; destacando como elemento de primera línea en el desenvolvimiento económico, político, social y cultural del país, ocupando sitial relevante como ejemplo y símbolo de pasadas y venideras generaciones de peruanos.

Se formó profesionalmente en centros avanzados de Europa, graduándose de ingeniero agrónomo y una vez en la patria tomó a su cargo la negociación agrícola de su padre, poniéndola a la altura del avance industrial de la época.

Muerto su padre en 1888, heredó la Hacienda Laredo, que por entonces sólo comprendía una reducida área de tierras de cultivo dedicadas al sembrío de caña de azúcar para elaborar chancaca en pequeña escala.

La empresa industrial que llego a forjar este trujillano, revolucionó la incipiente industria cañera nacional, ya que introdujo en Laredo un ingenio con la más alta tecnología en la industria azucarera.

Las demandas del mercado nacional y extranjero obligaron a ampliar sus campos de cultivo y a instalar un nuevo ingenio azucarero; ingenio que fue diseñado por él y bajo sus instrucciones fue construido en Inglaterra y Francia, al que dedicó su vigorosa juventud y su nato espíritu creador.

Su sensibilidad social lo llevó a establecer escuelas, viviendas, clubes, cine, así como un modernísimo hospital para sus empleados, obreros, sus hijos y familiares.

Treinta años de fecunda labor, diligente y esforzada labor en el noble campo de trabajo, así como su agitada vida de realizaciones sociales, lo califican para ocupar lugar expectable entre los prohombres que forjaron nuestra nacionalidad.

Don José Ignacio Chopitea y Luna Victoria, fundador del Club Central de Trujillo y Senador de la República, fue casado con doña Fortunata Heudebert y González, dama limeña con la que formó su hogar. Don José Ignacio falleció en 1923.



Trujillo del Perú, noviembre de 2008