martes, 8 de septiembre de 2009

La Casa de la Sociedad del Carmen de Auxilios Mutuos, ya desaparecida.

La Casa de la Sociedad del Carmen de auxilios Mutuos
(05 de junio de 1989, publicado en el diario La Industria de Trujillo)
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por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


En parte de uno de los primitivos solares perimetrales de la plaza mayor, a escasa distancia de ella y en la quinta cuadra de la actual calle Diego de Almagro se encuentra ubicada una importante casa trujillana edificada en el siglo XVIII, conocida como la Casa de la Sociedad del Carmen de Auxilios Mutuos.

El solar original perteneció al conquistador, fundador de la ciudad, vecino de Trujillo y encomendero de Cherrepe Miguel Pérez de Villafranca Lazcano, solar que lindaba por su frente con la plaza mayor, por uno de sus costados con la actual calle de Almagro, por el otro con casa y solar siguiente, hoy ocupado por parte de la casa de los herederos del Dr. Guillermo Ganoza Vargas y la casa del Banco Central de Reserva, y por su trasera con la actual calle de Bolívar. El conquistador y su esposa doña Catalina Pérez edificaron allí su casa de morada.

Con el correr del tiempo, se dividió y cambió de propietarios, pues poco antes del terremoto de 1619 se fracciono en dos áreas: la que miraba a la plaza mayor pertenecía al contador Antonio Urraco, lugar en que años más tarde se edificó la casa del cabildo y cárcel de Trujillo, y la otra parte perteneció a doña Rafaela Merino y Ferrer, viuda de Antonio Solano de Suaso.
Este último solar sufrió una nueva división, y en el solar lindante con el cabildo y cárcel de la ciudad, en las últimas décadas del siglo XVIII ya existía la casa que brevemente se esta historiando, propiedad de las señoras Josepha, Juana Rosa y Gabriela de las Alas Pumariño y Zarzosa; las dos primeras señoras fueron poseedoras del mayorazgo de Chiclín y marquesas de Herrera y Valle Hermoso, cada una en su tiempo. Las señoras habían heredado la casa de sus padres el maestre de campo Juan de las Alas y Pumariño y Catalina García de Zarzosa y Herrera; el solar siguiente a la casa, lindante con las actuales cales de Almagro y Bolívar, pertenecía a la prima hermana doña Francisca Sánchez de Villamayor y Zarzosa.

El 12 de Noviembre de 1797 sucedió en esta casa un hecho de suma importancia para la historia de la sociedad virreinal trujillana protagonizado por la señora marquesa de Herrera y Valle Hermoso doña Juan Rosa de Herrera de las Alas Pumariño y Zarzosa que como poseedora del mayorazgo de Chiclín tuvo que anteponer a sus apellidos paternos el de Herrera, perteneciente al fundador del referido mayorazgo y así mismo tuvo que hacerle, tiempo más tarde, su sobrino Nicolás Casimiro de Bracamonte y López Fontao, que reunidos en la sala familiar de la casa en compañía del Conde de Baldemar de Bracamonte don Pedro de Bracamonte Dávila y Zarzosa, la señora Ursula Sánchez de Villamayor y Zarzosa y con asistencia de el escribano Francisco Javier de León, dieron inicio a una solemne ceremonia; la anciana marquesa de Herrera y Valle Hermoso tras renunciar al título nobiliario de Castilla que poseía se disponía a cederlo y traspasarlo a su sobrino Nicolás Casimiro en reconocimiento al gran cariño que se profesaban, recibiendo de manos de la noble dama trujillana la cédula original del Título y Marquesado de Herrera y Valle Hermoso que ha manera de libro forrado en terciopelo carmesí llevaba como sello las Armas Reales de la Corona Española. Don Nicolás Casimiro la tomo y acepto en señal de posesión. Al poco tiempo después la marquesa falleció, dejando su casa al cuidado de su primo hermano el Conde de Valdemar de Bracamonte.

En las últimas décadas del XIX la casa perteneció a uno de los herederos del Marqués de Herrera y Valle Hermoso don Nicolás Casimiro de Bracamonte y López Fontao, el Sr. Dr. D. Apolinar de Bracamonte y Cacho, ilustre trujillano, jurisconsulto brillante que desempeño los cargos de Vocal y Presidente de la Corte Superior de Justicia de La Libertad y en la Universidad Nacional de Trujillo dictó la cátedra de Filosofía y Matemática, llegando al alto cargo de Rector.

A su muerte ocurrida en 1880 la casa fue heredada por su hija la señora Natalia de Bracamonte y Jimeno, esposa de Fernando de Agüero y Cisneros, dama trujillana que vendió la casa de la quinta cuadra de la calle Diego de Almagro a la Sociedad del Carmen de Auxilios Mutuos, una de las más antiguas instituciones mutualistas y benefactoras de Trujillo y poseedora de una valiosa biblioteca popular que por los años treinta contaba con más de 1500 libros, en donde además se podían leer periódicos y revistas nacionales y extranjeras, convirtiéndose en uno de los centros más importantes de cultura instalado en su histórico local. Noble e importante casa trujillana que hoy espera serena y estoicamente la sentencia final de su destino.

Este artículo se publicó el miércoles 05 de junio de 1989 en el diario La Industria de Trujillo, en defensa de la casa que días después fue violentamente demolida.