jueves, 24 de septiembre de 2009

El Monumento de La Libertad.


Una panorámica de la plaza de Armas del año de 1926. Se pueden distinguir claramente los numerosos cajones conforme eran remitidos los bloques desde Alemania a Salaverry.


DOMINICAL Suplemento LA INDUSTRIA DE TRUJILLO
Trujillo 11 de Julio de 1971

Por JOSÉ LEÓN M.

Fotos:


ARCHIVO DE LA INDUSTRIA y V. SAGÁSTEGUI ALVA.


De una estilística arquitectónica muy singular y de una fisonomía discutible por su discreta calidad, el Monumento de la plaza de Armas de Trujillo, tiene una trayectoria saturada de interesantes anécdotas.

Es toda una gama de aspectos que configura el origen y la vida del monumento, explicando definitivamente la importancia que tiene.

Su razón de ser se torna más interesante aún, cuando las personas que presenciaron la instalación de este artístico coloso de piedra, le describen a usted valiosos detalles de aquella operación que duró 4 años, 1 mes, 25 días.

En Trujillo existen personas de respetable edad que son reales testigos de la fundación del monumento.




 
Una foto para el recuerdo. Esta vista fue captada por Don Pedro de Bracamonte Orbegoso padre de Doña María Bracamonte de Albrecht. Aparecen en ella, de izquierda a derecha: Ing. Juan Ricci, el Sr. Enrique Luis Albrecht Casanova, Carlos Manuel Porras (periodista) y un estudiante de arquitectura, cuyo nombre no pudimos ubicar.


Nosotros tuvimos la suerte-en este caso por ejemplo-de entrevistarnos con una dama trujillana de ascendencia germana, amiga íntima de quien esculpió ese gran adorno que embellece nuestra Plaza Principal.

Se trata de la señora María Albrecht de Bracamonte quien conoció a Edmundo Moeller escultor alemán que gano la buena pro para la construcción del referido monumento.

Aunque no se sabe a ciencia cierta el origen de la inspiración o el motivo que plasmó esta singular concepción, pero todas las referencias que se pueden recoger son importantes y hacen importante al monumento.




Tal vez la única foto de Edmundo Moeller que existe en el Perú. Con dedicatoria en idioma alemán, se la obsequió a Don Enrique Albrecht, uno de los principales gestores del monumento de La Libertad.



Trujillo en aquel entonces, era una ciudad apacible y muy pequeña; de contadas esquinas con faroles, con algunas casas de lujosos zaguanes y con calles empedradas.

Su ambiente demostraba ligeros rezagos coloniales y con nítida proclividad a un meteórico modernismo.

¿ANTORCHA DE LA LIBERTAD?

De acuerdo a referencias de buena fuente, se puede deducir que la antorcha que exhibe el monumento en su cúspide, no fue hecha como signo de libertad, sino como símbolo olímpico.

Pues, se dice, que Moeller presentó la estatua superior que se le llama “el ángel”, a un concurso convocado para buscar el símbolo de las olimpiadas a realizarse en algún lugar de Alemania. Y Moeller ganó el citado concurso con la estatua superior que sirve ahora de coronación en el monumento de la Plaza principal de Trujillo.

La misma fuente que da origen a esta anécdota, refiere que posterior al triunfo obtenido por Moeller, "el ángel” fue regresado al domicilio del famoso escultor donde se conservaba en un gran corral cubierta con una manta gruesa, justo hasta el instante en que se supo que el Municipio trujillano había sacado a licitación internacional la construcción del monumento.

4 AÑOS, 1MES, 25 DÍAS




Un "castillo" de gruesas maderas se levantó en el centro de la Plaza de Armas para armar todo el grupo estatuario. La vista nos muestra el preciso instante en que "el Ángel" es lentamente levantado.



Este es el tiempo que transcurrió, desde la ceremonia de colocación de la primera piedra hasta la inauguración, para que el Monumento de La Libertad quede total y definitivamente instalado en nuestra ciudad.

La primera piedra fue colocada el domingo 10 de mayo de 1925 cuando Don Temístoeles Molina Derteano era Prefecto de nuestro Departamento; Don José María Fernández, Alcalde de la Ciudad y Carlos García Yrigoyen Obispo de la Arquidiósesis. La ceremonia de inauguración se realizo con gran pompa, cuando Don Tomás Lama ejercía la prefectura del Departamento . Era el año de 1929.

Apadrinaron el acto, el Presidente Constituciónl Don Augusto B, Leguía y la Sra. Carmen Rosa de Ayulo. Instalado oficialmente el Monumento de La Libertad, se había cumplido con el deseo del gestor de la Ley para su erección, el Diputado Nacional Don Enrique Marquina.

Edmundo Moeller, no permaneció en Trujillo todo el tiempo que demandó la construcción del monumento, viajaba periódicamente de Alemania a Trujillo y vice-versa. Pero mientras permanecía en nuestra ciudad, dedicaba casi todo su tiempo al ejercicio de su profesión.

Y su centro de trabajo era, precisamente, la Escuela de Artes y Oficios "Marcial Acharan”, cuyo local se conserva aun en la cuarta cuadra del jirón Colón.

Allí realizaba trabajos de vaciado en bronce y cincelado en el mismo metal. “Edmundo Moeller frisaba en ese entonces, alrededor de los 50 años de edad", dice la señora María Albrecht de Bracamente.

El escultor alemán se hospedaba en la casa del recordado intelectual, Don José Eulogio Garrido, su gran amigo.


REGALO ESTATUILLAS, Y PLACAS

Las mejores amistades que tuvo Moeller en Trujillo, fueron objeto de regalos hechos con su propio puño.

Varios de aquellos, y muy valiosos obsequios conserva la señora Bracaraonte. Cabeza y cuello de Don Enrique Luis Albrecht Casa nova (padre de la anteriormente aludida dama) cincelada en bronce, es su mejor joya que conserva la hija de este. Precisamente Don Enrique Luis Albrecht Casanova, quien era nieto del Prócer de la Independencia Nacional Don Do mingo Casanova, fue Catedrático de varios idiomas en la Universidad Nacional de Trujillo; y uno de los principales gestores del Monumento de La Libertad.

Otro de los regalos que le hizo Moeller a la Señora Bracamonte fue una estatuilla de bronce de mas o menos unos veinte centímetros de altura que el escultor alemán la denominó "La Bacante", la misma que llegó a manos de la mencionada dama cuanto esta contraía nupcias con Don Pedro de Bracamonte Orbegoso. Moeller fue invitado y asistió al matrimonio.

Posteriormente el citado artista germano quien testimoniaba cada vez más una especial deferencia a la Señora Albrecht le obsequió otra pequeña estatua de bronce la que representaba a una madre que llevaba consigo un bebe en cada brazo, en cuya base de mármol el escultor Moeller grabó en alemán la palabra "Das Glíík" que en es pañol significa “La Felicidad"; luego firma así : Ed-Moeller, Dresden (su ciudad natal).

También el Prefecto Temístocles Derteano, fue objeto de un obsequio. Moeller grabó el rostro de dicha autoridad en gruesa placa de bronce y se la regaló.

PIEDRA SOBRE PIEDRA



La Agricultura y Ganadería, campesino con un niño a su lado que se apoya sobre el lomo de un carnero estando rodeado de alimentos vegetales.


Todo el monumento de La Libertad, fue confeccionado en Alemania y enviado a Trujillo-para armarlo-en grandes bloques, para el efecto, Moeller, logró los servicios del ingeniero italiano Juan Ricci quien se encargó de armar todo el monumento.

Esta operación demandó largo tiempo, la misma que ocasionó diversos viajes de Alemania a Trujillo del propió Moeller.

Desde Alemania, el mencionado escultor, enviaba por vía marítima con destino a Salaverry, grandes bloques piezas embalados en enormes cajones de madera y luego transportados a nuestra ciudad.


CONVEXA, EL ÁREA DE LA PLAZA

En sus planes originales, Moeller, consideró que el Monumento de La Libertad debería de estar ubicado sobre un plano ligeramente convexo, de tal manera que la altura del mismo presentaría un aspecto considerablemente elevado.

Pero según referencias de mucho crédito las autoridades de ese entonces demostraron oposición respecto a ese importante detalle. Y la Plaza se hizo sobre un plano ligeramente cóncavo.

¿GRUPO E S TAT U A RIO INCOMPLETO?

Muchas referencias existen en el sentido de que el Monumento está incompleto en razón a un percance ocurrido en el transporte de los bloques.

Se dice que la parte inmediata inferior de “el ángel", llamada prisma o diamante, tiene una altura menor a la considerada en el proyecto Moeller.




En primer plano el diamante o prisma, sección de la que se dice que sólo es parte de lo considerado en el proyecto y en la parte superior del mismo "el Ángel".


Refieren que gran parte de esta sección del monumento, cayó al fondo del mar en el curso de la operación de embarque en una bahía. Y su recuperación fue definitivamente imposible.

Otros datos, casi históricos, indican que el barco (que transportaba, la parte complementaria al actual diamante o prisma, se fue a pique en alta mar. La nueva confección de esa sección perdida fue imposible por la premura del tiempo.


Sinembargo se insiste-por otro lado- que las autoridades de Trujllo no convinieron en que la altura del monumento sea la misma que obligaba el proyecto Moeller.

HE AHÍ LA DESPROPORCIÓN DEL " ANGEL”.

La desproporción anatómica de “Angel", ha traído una consiguiente secuela de anécdotas y comentarios.

Algunos aducen que Moeller tomó en consideración la ligeramente visible desproporción en razón a la altura que él inicialmente había estipulado. Y por lo tanto se había tomado en cuenta la visual sobre la perspectiva, principios escenciales en la técnica del dibujo y el arte.

Por ello se asegura que esta desproporción razonable, estaba acorde con la altura considerada desde el mismo proyecto, pero la tenaz oposición de las autoridades des dibujó la forma.

Pese a esa referencia que más se acerca a la relidad se dice Moeller erró en la confecciób del mismo proyecto, pero la tenaz oposición de las autoridades desdibujó la forma.


De todas maneras y cualquiera que haya sido la realidad, el Monumento de La Libertad -al parecer- fue construído también para estar subordinado, no solamente a comentarios y anécdotas, sino también a condiciones telúricas cuya primera experiencia fue la del 31 de Mayo del año próximo pasado ... y no ha pasado nada.

UN MATERIAL QUE SE CORROE

La verdad es que de un tiempo a esta parte el monumento de La Libertad, a excepción de “el ángel", ha sufrido raras corrosiones.

Todas las superficies de las estatuas presentan erosiones con índice de profundidad considerable y paredes negruzcas.

Muchos estudiosos han dado a conocer que ello se debe a un hongo casi indestructible que está atacando al material del que está hecho él monumento.

Otros dicen que es una corrosión propia de la brisa marina proveniente de nuestro cercano litoral.

Sin embargo hay especialistas que aseguran que la vejez del material de origen calizo llamado travertino -fatal­mente- tiene esa característica.

Pero no faltan técnicos que aseguran que el monumento está confeccionado con un mármol de muy buen comportamiento estructural. El tiempo lo dirá.

martes, 8 de septiembre de 2009

La Casa de la Sociedad del Carmen de Auxilios Mutuos, ya desaparecida.

La Casa de la Sociedad del Carmen de auxilios Mutuos
(05 de junio de 1989, publicado en el diario La Industria de Trujillo)
.


por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


En parte de uno de los primitivos solares perimetrales de la plaza mayor, a escasa distancia de ella y en la quinta cuadra de la actual calle Diego de Almagro se encuentra ubicada una importante casa trujillana edificada en el siglo XVIII, conocida como la Casa de la Sociedad del Carmen de Auxilios Mutuos.

El solar original perteneció al conquistador, fundador de la ciudad, vecino de Trujillo y encomendero de Cherrepe Miguel Pérez de Villafranca Lazcano, solar que lindaba por su frente con la plaza mayor, por uno de sus costados con la actual calle de Almagro, por el otro con casa y solar siguiente, hoy ocupado por parte de la casa de los herederos del Dr. Guillermo Ganoza Vargas y la casa del Banco Central de Reserva, y por su trasera con la actual calle de Bolívar. El conquistador y su esposa doña Catalina Pérez edificaron allí su casa de morada.

Con el correr del tiempo, se dividió y cambió de propietarios, pues poco antes del terremoto de 1619 se fracciono en dos áreas: la que miraba a la plaza mayor pertenecía al contador Antonio Urraco, lugar en que años más tarde se edificó la casa del cabildo y cárcel de Trujillo, y la otra parte perteneció a doña Rafaela Merino y Ferrer, viuda de Antonio Solano de Suaso.
Este último solar sufrió una nueva división, y en el solar lindante con el cabildo y cárcel de la ciudad, en las últimas décadas del siglo XVIII ya existía la casa que brevemente se esta historiando, propiedad de las señoras Josepha, Juana Rosa y Gabriela de las Alas Pumariño y Zarzosa; las dos primeras señoras fueron poseedoras del mayorazgo de Chiclín y marquesas de Herrera y Valle Hermoso, cada una en su tiempo. Las señoras habían heredado la casa de sus padres el maestre de campo Juan de las Alas y Pumariño y Catalina García de Zarzosa y Herrera; el solar siguiente a la casa, lindante con las actuales cales de Almagro y Bolívar, pertenecía a la prima hermana doña Francisca Sánchez de Villamayor y Zarzosa.

El 12 de Noviembre de 1797 sucedió en esta casa un hecho de suma importancia para la historia de la sociedad virreinal trujillana protagonizado por la señora marquesa de Herrera y Valle Hermoso doña Juan Rosa de Herrera de las Alas Pumariño y Zarzosa que como poseedora del mayorazgo de Chiclín tuvo que anteponer a sus apellidos paternos el de Herrera, perteneciente al fundador del referido mayorazgo y así mismo tuvo que hacerle, tiempo más tarde, su sobrino Nicolás Casimiro de Bracamonte y López Fontao, que reunidos en la sala familiar de la casa en compañía del Conde de Baldemar de Bracamonte don Pedro de Bracamonte Dávila y Zarzosa, la señora Ursula Sánchez de Villamayor y Zarzosa y con asistencia de el escribano Francisco Javier de León, dieron inicio a una solemne ceremonia; la anciana marquesa de Herrera y Valle Hermoso tras renunciar al título nobiliario de Castilla que poseía se disponía a cederlo y traspasarlo a su sobrino Nicolás Casimiro en reconocimiento al gran cariño que se profesaban, recibiendo de manos de la noble dama trujillana la cédula original del Título y Marquesado de Herrera y Valle Hermoso que ha manera de libro forrado en terciopelo carmesí llevaba como sello las Armas Reales de la Corona Española. Don Nicolás Casimiro la tomo y acepto en señal de posesión. Al poco tiempo después la marquesa falleció, dejando su casa al cuidado de su primo hermano el Conde de Valdemar de Bracamonte.

En las últimas décadas del XIX la casa perteneció a uno de los herederos del Marqués de Herrera y Valle Hermoso don Nicolás Casimiro de Bracamonte y López Fontao, el Sr. Dr. D. Apolinar de Bracamonte y Cacho, ilustre trujillano, jurisconsulto brillante que desempeño los cargos de Vocal y Presidente de la Corte Superior de Justicia de La Libertad y en la Universidad Nacional de Trujillo dictó la cátedra de Filosofía y Matemática, llegando al alto cargo de Rector.

A su muerte ocurrida en 1880 la casa fue heredada por su hija la señora Natalia de Bracamonte y Jimeno, esposa de Fernando de Agüero y Cisneros, dama trujillana que vendió la casa de la quinta cuadra de la calle Diego de Almagro a la Sociedad del Carmen de Auxilios Mutuos, una de las más antiguas instituciones mutualistas y benefactoras de Trujillo y poseedora de una valiosa biblioteca popular que por los años treinta contaba con más de 1500 libros, en donde además se podían leer periódicos y revistas nacionales y extranjeras, convirtiéndose en uno de los centros más importantes de cultura instalado en su histórico local. Noble e importante casa trujillana que hoy espera serena y estoicamente la sentencia final de su destino.

Este artículo se publicó el miércoles 05 de junio de 1989 en el diario La Industria de Trujillo, en defensa de la casa que días después fue violentamente demolida.