jueves, 3 de junio de 2010

Las Haciendas Viruñeras de los Marqueses de Bellavista







La Casa Hacienda de Tomabal propiedad de "Hoyle Hermanos". Virú 1921



Por 
Carlos Alberto Vega Cárdenas



Durante el siglo XVI y el primer tercio del siglo XVII al valle de Virú se le conoció como valle de Guañape, tomando el nombre del antiguo pueblo de indios pescadores y puerto de Guañape; caleta hoy conocida como Puerto Morín. 

El valle de Virú está ubicado aproximadamente a 50 Kms. al sur de la ciudad de Trujillo; anteriormente estas tierras mayormente fueron regadas en épocas de lluvia, por el río Virú. La aridez y la falta de agua determinaron un paisaje natural fuertemente dominado por la presencia de extensos montes de algarrobo y espinos que permitieron la crianza de ganado mayor, cabrío y una abundante producción de carbón.

Desde el siglo XVIII en el valle de Virú la Hacienda de Santa Elena, que antiguamente comprendió las haciendas de San Juan, San Ildefonso, Calunga, el Carmelo, las salinas de Guañape; y la Hacienda trapiche de Tomabal con las tierras de Caray, Guacapongo, Saraque, Mallasco y Susanga, fueron propiedad de la marquesa de Bellavista doña Francisca Santoyo de la Huerta y Zubiate, casada con don José Muñoz Bernaldo de Quiroz primer marqués de Bellavista, título nobiliario de Castilla concedido por la Corona Española en 1744.




La Casa Hacienda de San Ildefonso Propiedad de "Hoyle Hermanos". Virú 1921



En el valle de Chao la hacienda Buena Vista, la hacienda Guadalupe o Tambo Real, San Bartholome de Chao, San Francisco de Oruro y la de Tanguche pertenecieron a don José Muñoz Bernaldo de Quiroz. Los marqueses de Bellavista y sus descendientes fueron en su tiempo los mayores hacendados en los valles de Virú, Chao y Santa. 

Doña Francisca perteneció a la aristocracia trujillana, hija del General Manuel Santoyo y Pimentel, caballero de la Orden de Santiago, natural del reino de Castilla la Vieja de los reinos de España y de María de la Huerta y Zubiate acaudalada trujillana de nacimiento. De su tío carnal Francisco de la Huerta y Zubiate heredó las haciendas de Tomabal y San Juan, antiguo trapiche de caña que por el año 1763 labraba 3,000 arrobas de azúcar al año y contaba con 80 esclavos negros. De su tía Magdalena de la Huerta y Zubiate las haciendas San Ildefonso y Santa Elena, en la que se cultivaba maíz, frejol, trigo y alfalfares, contando con el servicio de 40 negros esclavos. 

Toda la producción de estas haciendas salía en los navíos por el puerto de Guañape, puerto más seguro para las embarcaciones que el de Huanchaco. 

La casa de los marqueses de Bellavista estuvo ubicada en el solar en el que años más tarde se edificó el Palacio de Iturregui hoy cede del Club Central. 

Estas propiedades rurales fueron heredadas por su primogénita doña María Josefa Muñoz y Santoyo, segunda marquesa de Bellavista, casada con el General Domingo Cavero y Espinoza y tuvieron por herederos a don Manuel Cavero y Muñoz, último marqués de Bellavista, casado con doña Rosa Cavero y Tagle y a doña Isabel Cavero y Muñoz. 

A la muerte de doña Isabel en 1838, Manuel Cavero Y Muñoz se convirtió en heredero único de todas las propiedades del marquesado de Bellavista. 

En 1846 en la división y partición de los bienes del último marqués de Bellavista, su hijo Miguel Cavero y Cavero heredo la hacienda trapiche de Tomabal, la de San Juan y San Ildefonso y su hija Tomasa Cavero y Cavero las haciendas de Santa Elena, Calunga el Carmelo y Tanguche. 

Antonio Raimondi en el año 1868 en su visita a la Hacienda Santa Elena relata que el algodón era su principal cultivo, época de la subida de los precios del algodón a consecuencia de la guerra civil norteamericana. 

En 1863 Miguel Cavero y Cavero vendió Tomabal, San Juan y San Ildefonso a don Juan Anselmo Hoyle y Moreno casado con doña Carmen de la Puente. Los Hoyle de la Puente formaron la Negociación agrícola “Hoyle Hermanos” y mantuvieron estas propiedades por cerca de un siglo. La casa familiar de los Hoyle de la Puente estuvo construida en el solar que hoy ocupa el Instituto Regional de Cultura.



Juan Anselmo Hoyle y Moreno



Carmen de la Puente 



El proceso de Reforma Agraria encontró a Antonio de la Guerra como propietario de la Negociación Agrícola Tomabal S.A. que comprendía las haciendas Tomabal y San Ildefonso expropiando sus 2,229 Has. Cultivadas.

Doña Tomasa Cavero y Cavero fue casada con don José Félix Ganoza y Orbegoso, su casa familiar, la Casa Ganoza Cavero, es la que ocupó el Centro Viejo 241 en la plaza de armas. Sus haciendas de Santa Elena, Calunga, Carmelo con sus salinas de Guañape y Tanguche las heredó su hijo Tomás Ganoza Cavero el año 1887. 

El proceso de Reforma Agrario encontró como propietario de las haciendas Santa Elena y Calunga a Luis Fernando Ganoza Chopitea expropiando sus 4,623 Has. Cultivadas. Don Luis Fernando heredó estas propiedades rurales de sus padres don Fernando Luis Ganoza Cavero y doña Elicia Chopitea Luna Victoria.

Estas extensas haciendas del valle viejo de Virú nunca fueron cultivadas íntegramente debido a la gran escases de agua de riego. Hoy con el Proyecto de irrigación Chavimochic se ha regularizado el riego de estas fértiles tierras de los valles de Virú y Chao.



Las fotografías de la casas haciendas que ilustran este trabajo pertenecen al álbum familiar del Ing. Víctor Hoyle Montalva. 

La fotografías del señor Juan Amselmo Hoyle y Moreno y Sra. Carmen de la Puente pertenecen al Sr. Gilbert Chauny de Porturas-Hoyle y fueron tomadas de los retratos al óleo, propiedad de la Sra. Carmela Cisneros Hoyle de Beltrán.