jueves, 24 de junio de 2010

Santa Lucia de Moche, Mocheros y Mocheras


Carlos Azabache y familia. Aprox. primera década del siglo pasado. Colección particular.


Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


Las familias mocheras de apellidos Anguhamán, Asahuanche, Cafo, Colasán, Colisán, Huamán, Huamanchumo, Ipanaque, Nique, Ñique, Pumayaga, Sicche, Suysuy, asi como Asma, Asmad, Asmat, Azabache, Sachun, son las mas antiguas pobladoras del Pueblo de Santa Lucia de Moche. Tambien hay antiguas familias indigenas con apellidos españoles. 

Los Cedeño, los Celestino, Los Cornelio, Los Delgado, los Fernández, los Jácobo, los La Rosa y algunos más, también son apellidos de antiguos pobladores mocheros. 



Mocheros. 1945




Mocheros. 1945.



Dama mochera de luto. 1945



Damas mocheras. 1945



Grupo de mocheros de visita en Laredo. 1885. H. Brüning.



Dama mochera. 1937. Colección José Eulogio Garrido.



Dama mochera. 1945. 



Las fotografías de mocheros y mocheras tomadas en el año 1945 han sido reproducidas del libro MOCHE A PERUVIAN COASTAL COMMUNITY by John Gillin. 1945

Santa Lucia de Moche

La Iglesia del pueblo de Santa Lucia de Moche . 1945



Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas


Ubicado muy cerca de la ciudad de Trujillo el pintoresco y antiguo pueblo de Santa Lucia de Moche es el más importante y antiguo pueblo de indios que hasta el presente pervive.
.
En la actualidad luce muy transformado por las modernas edificaciones que surgieron despues del terremoto de 1970.


El pueblo de Moche y sus mocheros son un importante símbolo de la costa norte peruana. En su colorida campiña estan la Huacas del Sol y de la Luna, tan visitadas y promocionadas turísticamente



La plaza Principal del pueblo con su bella glorieta ya desaparecida. 1945

El Dr. Jorge Zevallos Quiñones en su obra Los Cacicazgos Trujillanos, refiere que:

“El pueblo de Santa Lucia de Moche en el valle de su nombre, debió tener su origen, como los demás de estos valles, en el establecimiento de las Reducciones, cuya ordenanza fue cumplida en la jurisdicción de Trujillo por el Visitador y Jurista Gregorio González de Cuenca, entre los años 1566 y 1567. Ni antes ni después, en tanto que se demuestre lo contrario.

Pero anterior a esta fecha, y, sobre todo, mirando hacia los tiempos de la prehistoria tardía, es de suponer que el Rey Chimu hubiera tenido un representante señoreando políticamente en su nombre la extensa área geográfica por donde venía regando las vegas el río hoy llamado de Moche, es decir lo que luego serian los valles de Santa Catalina y de Moche, propiamente dicho; área que además, debía haber sido considerada como de categoría religiosa, pues contenía entre otros adoratorios menores las legendarias Huacas del Sol y de la Luna, célebres y sacralizadas desde los tiempos de la Cultura Proto – Chimu o Moche y aún vigentes como Metrópoli ritual en la época de la dominación de los quechuas del Cuzco”.

Así lucieron las calles mocheras a mediados del Siglo pasado.


Deán Antonio de Saavedra y Leyva en obra Repartición General de las Aguas de Trujillo y susValles publicada en 1700, nos informa de las tierras pertenecientes a los habitantes de este pueblo y la forma como se regaban y de los derechos del pueblo de Santa Lucia de Noche a un riego de agua continuo para la necesidad de sus pobladores:

Acequia de Moche

En primer lugar se señalaba i señaló a los indios de Santa Lucia de dicho pueblo de Moche seis días de agua con sus noches continuos con toda la dicha acequia de Moche que corresponden a ciento i ochenta fanegadas de tierras que tienen i poseen en los términos i contornos de dicho su pueblo i se riegan por dicha acequia en esta manera, las ciento i seis fanegadas que se les midieron conjuntas a dicho su pueblo por la remedida de tierras que hizo el muy Reverendo Padre Maestro Fray Francisco de Huerta Gutiérrez de la Orden de Predicadores Juez que fue de Desagravios de indios i remedidas de tierras más catorce fanegadas que dicho muy Reverendo Padre Maestro Fray Francisco de Huerta Gutiérrez les restituyó a dichos indios las que habían compuesto los herederos de doña María Cervantes, i la una con Andrés Gómez con el Señor Doctor don Pedro de Meneses Juez que fue de venta i composición de tierras cuyas composiciones declaró por nulas dicho Reverendo Padre Maestro Fray Francisco de Huerta Gutiérrez i con efecto restituyó a dichos indios las dichas catorce fanegadas de tierras. -Item- Otras sesenta fanegadas de tierras junto a la barranca del río que por ser realengas i pertenecientes a su Magestad que Dios guarde se las adjudicó a dichos indios por no haber otra parte donde poderles dar las cuales tocaban según el número de indios que por el padrón reconoció haber en dicho pueblo que por todas son ciento i ochenta fuera de las veinte que les adjudicó en el Valle de Conache en cuya acequia les queda repartida agua según que más largamente del testimonio de la remedida y adjudicación que hizo de dichas tierras el muy Reverendo Padre Maestro Fray Francisco de Huerta Gutiérrez que han presentado los dichos indios signado y firmado de Gerónimo de Garro Escribano de su Magestad, su fecha en los Reyes a tres de junio de mil setecientos i cincuenta i seis años - Cuya repartición i adjudicación de tierras se confirmó por el Real Gobierno Superior de estos Reynos por provisión su fecha en Lima a cinco de julio del mismo año con advertencia que el agua para dichas sesenta fanegadas de tierra las han de sacar i tomar los dichos indios por la toma y boca de la acequia de su pueblo trayéndola como se han allanado a descolgarla al mismo río en tiempo se seca para que atravesándola conducirla a dichas tierras en cuya forma las están sembrando y está así prevenido i mandado por su Merced por auto proveído en seis de febrero de este presente año que se mandó guardar por el de once de este mes cuando entraren en mita los interesados españoles que adelante se declararan dejaran pasar durante los días de su mita un riego de agua constante para que los indios de dicho pueblo la tengan en él, para atajar los incendios que se pueden ofrecer en estos ranchos por ser de pajas i cañas como también para beber ellos i sus cabalgaduras y las recuas i pasajeros que allí paran por estar en camino real por donde precisamente todos los que trajinan de ida i vuelta para la ciudad de los Reyes en cuya atención dejarán los interesados españoles el riego de agua continuo durante el tiempo de sus mitas sin poner impedimento pena de cien pesos de ocho reales aplicados por tercias partes , Cámara de su Magestad, denunciador i aderezos del estanque del agua de esta ciudad. 180 Fngds. (6 días)


Edificaciones en el pueblo de Moche. 1945.

Resulta muy interesante e ilustrativo lo que el Dr. Miguel Feyjoo en su obra Relación Descriptiva de la Ciudad, y Provincia de Truxillo del Perú, escrita en 1763, refiere de los pueblos de Huamán y Moche.

Pueblo de Guamán, y Moche

“El Pueblo de Santa Lucia de Moche, inmediato al mar, y apartado de la Ciudad cerca de dos leguas al Sueste, Camino Real para Lima, se compone se ciento diez y ocho Indios, y ciento cincuenta y siete Indias: son sus hijos pequeños ciento y veinte y cinco, sus hijas setenta y tres: son aplicados a la labranza, y juntamente por ser Pescadores: la Iglesia se maltrató con el Terremoto dicho, más ya está reparada a esfuerzos de la piadosa diligencia de los Indios, estimulados de su Párroco. Pagan los indios de los Pueblos referidos de Reales tributos seis pesos y cuatro reales por año. No tiene cacique propio; y la recaudación Real Haber, corre a cargo de un Cobrador, que nombran los Oficiales Reales de esta Ciudad, a quienes toca esta incumbencia. Según el Libro de repartición, gozan los dichos indios de los dos pueblos doscientas y seis fanegadas de tierra, siendo muy escasa asignación para su subsistencia, y beneficio. Es Párroco de ambos pueblos un Religioso del Real, y Militar Orden de nuestra Señora de las Mercedes. El Synodo que le está señalado es de ciento y cincuenta y quatro pesos por año; y con las Obenciones, y otros derechos, reporta dos mil pesos”.



jueves, 3 de junio de 2010

Las Haciendas Viruñeras de los Marqueses de Bellavista







La Casa Hacienda de Tomabal propiedad de "Hoyle Hermanos". Virú 1921



Por 
Carlos Alberto Vega Cárdenas



Durante el siglo XVI y el primer tercio del siglo XVII al valle de Virú se le conoció como valle de Guañape, tomando el nombre del antiguo pueblo de indios pescadores y puerto de Guañape; caleta hoy conocida como Puerto Morín. 

El valle de Virú está ubicado aproximadamente a 50 Kms. al sur de la ciudad de Trujillo; anteriormente estas tierras mayormente fueron regadas en épocas de lluvia, por el río Virú. La aridez y la falta de agua determinaron un paisaje natural fuertemente dominado por la presencia de extensos montes de algarrobo y espinos que permitieron la crianza de ganado mayor, cabrío y una abundante producción de carbón.

Desde el siglo XVIII en el valle de Virú la Hacienda de Santa Elena, que antiguamente comprendió las haciendas de San Juan, San Ildefonso, Calunga, el Carmelo, las salinas de Guañape; y la Hacienda trapiche de Tomabal con las tierras de Caray, Guacapongo, Saraque, Mallasco y Susanga, fueron propiedad de la marquesa de Bellavista doña Francisca Santoyo de la Huerta y Zubiate, casada con don José Muñoz Bernaldo de Quiroz primer marqués de Bellavista, título nobiliario de Castilla concedido por la Corona Española en 1744.




La Casa Hacienda de San Ildefonso Propiedad de "Hoyle Hermanos". Virú 1921



En el valle de Chao la hacienda Buena Vista, la hacienda Guadalupe o Tambo Real, San Bartholome de Chao, San Francisco de Oruro y la de Tanguche pertenecieron a don José Muñoz Bernaldo de Quiroz. Los marqueses de Bellavista y sus descendientes fueron en su tiempo los mayores hacendados en los valles de Virú, Chao y Santa. 

Doña Francisca perteneció a la aristocracia trujillana, hija del General Manuel Santoyo y Pimentel, caballero de la Orden de Santiago, natural del reino de Castilla la Vieja de los reinos de España y de María de la Huerta y Zubiate acaudalada trujillana de nacimiento. De su tío carnal Francisco de la Huerta y Zubiate heredó las haciendas de Tomabal y San Juan, antiguo trapiche de caña que por el año 1763 labraba 3,000 arrobas de azúcar al año y contaba con 80 esclavos negros. De su tía Magdalena de la Huerta y Zubiate las haciendas San Ildefonso y Santa Elena, en la que se cultivaba maíz, frejol, trigo y alfalfares, contando con el servicio de 40 negros esclavos. 

Toda la producción de estas haciendas salía en los navíos por el puerto de Guañape, puerto más seguro para las embarcaciones que el de Huanchaco. 

La casa de los marqueses de Bellavista estuvo ubicada en el solar en el que años más tarde se edificó el Palacio de Iturregui hoy cede del Club Central. 

Estas propiedades rurales fueron heredadas por su primogénita doña María Josefa Muñoz y Santoyo, segunda marquesa de Bellavista, casada con el General Domingo Cavero y Espinoza y tuvieron por herederos a don Manuel Cavero y Muñoz, último marqués de Bellavista, casado con doña Rosa Cavero y Tagle y a doña Isabel Cavero y Muñoz. 

A la muerte de doña Isabel en 1838, Manuel Cavero Y Muñoz se convirtió en heredero único de todas las propiedades del marquesado de Bellavista. 

En 1846 en la división y partición de los bienes del último marqués de Bellavista, su hijo Miguel Cavero y Cavero heredo la hacienda trapiche de Tomabal, la de San Juan y San Ildefonso y su hija Tomasa Cavero y Cavero las haciendas de Santa Elena, Calunga el Carmelo y Tanguche. 

Antonio Raimondi en el año 1868 en su visita a la Hacienda Santa Elena relata que el algodón era su principal cultivo, época de la subida de los precios del algodón a consecuencia de la guerra civil norteamericana. 

En 1863 Miguel Cavero y Cavero vendió Tomabal, San Juan y San Ildefonso a don Juan Anselmo Hoyle y Moreno casado con doña Carmen de la Puente. Los Hoyle de la Puente formaron la Negociación agrícola “Hoyle Hermanos” y mantuvieron estas propiedades por cerca de un siglo. La casa familiar de los Hoyle de la Puente estuvo construida en el solar que hoy ocupa el Instituto Regional de Cultura.



Juan Anselmo Hoyle y Moreno



Carmen de la Puente 



El proceso de Reforma Agraria encontró a Antonio de la Guerra como propietario de la Negociación Agrícola Tomabal S.A. que comprendía las haciendas Tomabal y San Ildefonso expropiando sus 2,229 Has. Cultivadas.

Doña Tomasa Cavero y Cavero fue casada con don José Félix Ganoza y Orbegoso, su casa familiar, la Casa Ganoza Cavero, es la que ocupó el Centro Viejo 241 en la plaza de armas. Sus haciendas de Santa Elena, Calunga, Carmelo con sus salinas de Guañape y Tanguche las heredó su hijo Tomás Ganoza Cavero el año 1887. 

El proceso de Reforma Agrario encontró como propietario de las haciendas Santa Elena y Calunga a Luis Fernando Ganoza Chopitea expropiando sus 4,623 Has. Cultivadas. Don Luis Fernando heredó estas propiedades rurales de sus padres don Fernando Luis Ganoza Cavero y doña Elicia Chopitea Luna Victoria.

Estas extensas haciendas del valle viejo de Virú nunca fueron cultivadas íntegramente debido a la gran escases de agua de riego. Hoy con el Proyecto de irrigación Chavimochic se ha regularizado el riego de estas fértiles tierras de los valles de Virú y Chao.



Las fotografías de la casas haciendas que ilustran este trabajo pertenecen al álbum familiar del Ing. Víctor Hoyle Montalva. 

La fotografías del señor Juan Amselmo Hoyle y Moreno y Sra. Carmen de la Puente pertenecen al Sr. Gilbert Chauny de Porturas-Hoyle y fueron tomadas de los retratos al óleo, propiedad de la Sra. Carmela Cisneros Hoyle de Beltrán.