miércoles, 25 de mayo de 2011

La Iglesia de Lambayeque Viejo.




Restos de la Iglesia de Lambayeque Viejo en 1919. Enrique Brüning.




Por
Miguel Adolfo Vega Cárdenas

Publicado en CALLE REAL Órgano del Patronato de Lambayeque. 1995 - Nº02



Primordial labor de la Corona Española al conquistar estas tierras, fue ganarlas para la Santa Fe de Cristo, enviando religiosos que predicaran el evangelio a los naturales. La cruz debería establecer en ellos su pacífico reinado. Los templos cristianos sustituyeron en corto tiempo a los oratorios de la gentilidad. 

El conquista­dor Pizarro tenía órdenes de edificar iglesias en ciudades cristianas como en pueblos de indios, dotándolas de cuanto fuere menester para el ejercicio decente del culto. 

Existen en el Archivo Regional de La Libertad, en Trujillo dos documentos importantes e inéditos: el primero lleva el título de "Concierto de la obra de la Iglesia de Lambayeque entre Antonio de Vega y Don Martín Cacique". actuado el 07 de mayo de 1566 ante el escribano público Juan de Mata y asentado actualmente en el Legajo N°9, folios 275 y siguientes. El segundo documento es el "Testamento de Francisco de Salamanca Albañil". también otorgado ante Juan de Mala el año 1566; ambos de mucho interés para la historia temprana del pueblo de indios de Lambayeque y para el entendimiento de las primeras manifestaciones artísticas importadas que se establecieron y florecieron en América. 

El primer documento, íntegramente transcrito por el autor, parte del cual se pone por primera vez a disposición y conocimiento de los estudiosos, es uno de los tantos e importantes "Conciertos de Obra" que se otorgaron ante los escribanos locales con el fin de protocolizar las condiciones y especificaciones, de manera minuciosa y detallada que deberían cumplir los concertados para, de esta manera garantizar la "buena obra" de las edificaciones civiles, religiosas o militares realizadas tempranamente en tierra peruana. 

El interés que esta obra de arquitectura religiosa española realizada en Lambayeque despierta en el autor el deseo de darla a conocer, se justifica en la importancia que la interpretación documental tiene para el conocimiento de la historia del primitivo pueblo de Lambayeque e historia del arte peruano, antes de haber sufrido este, las innovaciones que a lo largo del tiempo le ocasionaron las costumbres provincianas de los pueblos y su creciente religiosidad, el clima, los desastres naturales, el arte ancestral de nuestra cultura y las diversas corrientes estilísticas importadas dependientes de diferentes modelos económicos de otras tantas épocas que así lo permitieron. De otra parle, cabe considerar que el estudio de la arquitectura religiosa temprana, analizado en forma particular, ayudará a un mejor entendimiento de todo su proceso evolutivo. Conociendo detalladamente la arquitectura local, la época en que se realizó y el pensamiento de la sociedad que la impulsó, se comprenderá mejor el proceso integral desarrollado en nuestra tierra. 

La Corona española envió religiosos para que se entendieran de la instrucción y conversión de los naturales, disponiendo se les hicieren monasterios y recomendando que los edificios se fabricasen con humildad, eligiendo los lugares más necesarios, y una vez elegidos, si fueren pueblos dependientes de la Corona Real, se hiciesen las edificaciones a costa de ella y con la ayuda de los indios de dichos pueblos y de ser en pueblos encomendados, como debió ser en Lambayeque, se deberían de hacer a costa de la Corona y encomendero. 

La participación de indios en la construcción de iglesias en los primeros años de conquista, es un hecho indudable. La mayor o menor prisa con que se edificaron dependió decididamente del número de indios disponibles, quienes además fueron los que sufragaron los gastos, pues la parte que correspondía a la Corona y a los vecinos procedió en buena cuenta del tríbulo que se les exigió pagar. 

Consta documentalmente que hasta inicios de 1578 existió en el antiguo Asiento de San Pedro de Lambayeyue ubicado por entonces en las inmedaciones de la actual ex hacienda de Bodegones, una iglesia de muy buena fábrica edificada quince años, antes que conjuntamente con la casa del encomendero, la del Cacique Principal, la casa de la comunidad, el hospital de pobres y algunas de indios nobles, fueron construidas con muros de adobe con algunas estructuras de ladrillo. Las demás casas de indios fueron de bahareques de caña. Gente de esa época que conoció la iglesia, atestiguan que "era la mejor que había en los valles" y "mayor que la de Lima" y que había costado "mucha cantidad de pesos". No podría ser de otra manera: un maestro de albañilería, Francisco dc Salamanca y un oficial de carpintería, Anto­nio de Vega, ambos españoles y de reconocida calidad, avecindados en la ciudad de Trujillo del Perú, fueron contratados directamente por don Martín Farrochumbi Ca­cique Principal y Gobernador del Repartimiento y pueblo de Lambayeque, trasladándose luego los artífices a ese pueblo para edificarla íntegramente. 

Francisco de Salamanca inició su obra en la antigua Lambayeque aproximadamente, a mediados o fines de 1563, es decir años antes que el Visitador y Jurista Gregorio Gonzáles de Cuenca iniciara el establecimiento de las reducciones y fundaciones de pueblos indios, ya que el de Salamanca en su referido testamneto declaró haber construido la iglesia de Lambayeque en lo tócame a su oficio de albañil, ser natural de Salamanca de los Reinos de España, e hijo del Albañil Maestro Mayor de Salamanca. El maestro falleció en Trujillo a los pocos días de haber firmado su carta de última voluntad, pidiendo ser enterrado en la Iglesia Mayor de esa ciudad. Lamentablemente, el contrato notarial de obra que el albañil de Salamanca y el cacique de Lambayeque debieron otorgar, no ha sido localizado, razón por la que se desconoce la fecha exacta en que se debió dar inicio ésta edificación, los pormenores y condiciones de la obra y la cantidad de pesos que don Martín Farrochumbi pagó por ella. 

Francisco de Salamanca echó cordeles y abrió cimientos para construir una iglesia de una sola nave, sin crucero pero sí con bautisterio, sacristía y por supuesto, una torre campanario a sus pies. Todos los anchos y sólidos muros se hicieron de adobe asentado con barro, la portada principal y lateral y el arco toral se edificaron de ladrillo asentado con cal. 

El diseño de la planta de la Iglesia de Lambayeque Viejo utilizado por Francisco de Salamanca, fue el correspondiente a las iglesias parroquiales construidas en pueblos encomendados a los conquistadores y sus dependientes. La obra de albañilería de la Iglesia se terminó justamente cuando el Visitador Gregorio Gonzáles de Cuenca iniciaba en ese valle el establecimiento de las Reducciones. 

Inmediatamente, se inició la obra de carpintería, arte hispano mudejar traído a America para trabajar la madera, confeccionando y ensamblando artesonados destinados a cubrir templos y casas, que debería seguir a la obra de albañileria entregada en estado de "alberca", es decir solamente construidos todos los muros que conformaban el cuerpo de las edificaciones, faltando sólo la obra de carpintería para techarlas. 

El 7 de mayo de 1566 Antonio de Vega y el cacique don Martín Farrochiumbi otorgaron en Trujillo la referida escritura de "concierto de obra", por lo cual el primero se comprometía a cubrir el cuerpo y capilla de la Iglesia con artesonado de madera, ochavado e igual al que habían labrado para cubrir la Iglesia del Comento de San Francisco de Trujillo, es decir de par y nudillo, cinta, saetín y molduras; asimismo, a confeccionar las puertas de la iglesia, puerta para la sacristía, una cancela de balaustres con puertas a la pila bautismal y a poner los oficiales de carpintería necesarios pata aserrar la madera. Vega también se comprometió a enlucir con cal el arco toral edificado meses antes por Fran­cisco de Salamanca, para lo cual el pondría la cal necesaria para realizar además los trabajos de albañilería destinados a nivelar y asentar toda la obra de carpintería. El desprendido cacique lambayecano se comprometió a dar toda la madera, pagar a don Antonio de Vega "por el trabajo de sus manos e industria" la cantidad de mil pesos de oro, dar la clavazón, sogas, tablas y todo lo necesario para armar andamios, disponiendo de los indios que hicieren falla para ello, y para el sustento de don Antonio y sus peones, una fanegada de maíz al mes, semanalmenle un carnero y un capado y pescado lodos los viernes. El Cacique exigió que Antonio de Vega permaneciera en Lambayeque dirigiendo personalmente la obra de carpintería destinada a cubrir la iglesia. 

A continuación se da a conocer parte del documento, transcrito para este caso, siguiendo las normas establecidas y permitidas para publicaciones de divulgación, es decir manteniendo la fidelidad del texto, pero modernizándose la ortografía y puntuación para su mejor comprensión. 

"Sepan cuantos esta carta vieren como nos Antonio de Vega, oficial de carpintería y vecino de esta ciudad de Trujillo de estos reynos de Perú, de una parte, y yo don Martín Cacique de Lambayeque, ladino en la lengua española, encomendado en Pedro Barbarán, vecino de esta ciudad, con autoridad de mi curador Alonso Caro que está presente y yo el dicho Alonso Caro por el dicho don Martín y como su curador, otorgamos y conocemos por esta presente carta que somos convenidos y concertados a que yo el dicho Antonio de Vega haga la obra de carpintería y Albañilería [roto] en la iglesia de Lambayeque que vos el dicho don Martín tenéis hecha en vuestra tierra [roto] tengo que hacer y somos concertados que haga en la manera y con las condiciones y precios y usos y posturas y penas siguientes: 

Primeramente que yo el dicho Antonio de Vega tengo de hacer en la capilla y cuerpo de la dicha iglesia una armadura de madera de la misma labor y suerte que está cubierta y labrada la iglesia del señor San Francisco de esta ciudad de Trujillo, y de par y nudillo cinta y saetín chaflanado, ha de llevar en la capilla dos artesones y tres en el cuerpo de la iglesia, ochavados con sus molduras y las puertas de la iglesia y una puerta a la sacristía y una reja de varas indicadas con sus puertas a la pila del bautismo, hacerlos y asentarlos dando a toda esta dicha obra el dicho don Martín la madera, varazón, sogas [roto] y todo lo demás necesario (……. ). 

En este histórico documento no existe en ninguna de sus partes la mención de ningún religioso, ya que es solamente el Cacique el que está decidiendo y costeando todo el trabajo final de la iglesia; ni aún el mismo encomendero Pedro de Barbarán tuvo participación directa, siendo este el más obligado, interesado y beneficiado con la edificación del templo que permitiría la presencia de religiosos dispuestos a evangelizara a sus protegidos, los habitantes de ese antiquísimo asiento de indios. Todo lo cual hace suponer que Barbarán tenía concertada la venida de religiosos y para ello había negociado con el Cacique la edificación de la iglesia, con lo cual ambos se verían directamente beneficiados. La responsabilidad directa, según las disposiciones de la Corona, le correspondía al encomendero más no al cacique que sólo cumpliría con dar indios para la edificación, pero fue él quien terminó costeando toda la obra con un crecido gasto cubierto íntegramente en oro. 

La obra de carpintería en madera realizada para cubrir el cuerpo de la iglesia, siguió el modelo que Antonio de Vega antes había utilizado en la Iglesia del Comento de San Fran­cisco de Trujillo, modelo elegido por el propio Cacique de Lambayeque que se encontraba en Trujillo desde tiempo atrás en búsqueda de un oficial de carpintería para la obra que el también costearía en su tierra. Consistió básicamente en la confección de un laborioso y artístico artesonado utilizando como elemento estructural el sistema de par y nudillo formado por dos vigas que se unen en el vértice -los pares- y un elemento transversal -nudillo- que se halla aproximadamente a un tercio del vértice, solución común para todos los techos a dos aguas. La obra concluida fue calificada por oficiales nombrados por el Cacique de Lambayeque, quienes la encontraron conforme y de gran calidad. 

La iglesia edificada hace 422 años por Francisco de Salamanca y Antonio de Vega, fue conocida por documentos que evidencia la desconocida e insospechada antiguedad e importancia de este pueblo costeño, la inmensa fe cristiana del Cacique de Lambayeque, su interés y desprendimiento para lograr la evangelización de sus indios y la existencia de intereses comunes que desde muy tempranamente existieron entre Encomenderos y Ca­ciques principales, señores de sus valles, quienes terminaron negociando de igual a igual con sus conquistadores. 

La "Iglesia de Lambayeque Viejo", tuvo un efímero esplendor que duró solamente quince años pues, fue destruida por el diluvio ocurrido en esa zona que empezó con las copiosas lluvias del 24 de Febrero de 1578 y continuaron hasta los primeros días de abril, causando la destrucción de todo ese valle e inundación de pueblos enteros. 

En 1766 el Dr. Cosme Bueno al referirse a Lambayeque apuntó en su obra “Descripción Geográfica de las Provincias que componen los Reynos del Perú: "Fundóse a una legua del mar y se trasladó a pocos años de su fundación al lugar en que hoy está". El eminente Dr. en Medicina, Catedrático de Matemáticas y Cosmógrafo Mayor del Perú, da la ubicación que Lambayeque Viejo tuvo con respecto a la línea de marca. 

Los restos de tan importante evidencia histórica y arquitectónica perduraron hasta el presente siglo, tal como lo verifica una fotografía fechada en 1919 debida a Enrique Brüning.